El Comité de Defensa Nacional de la República Popular Democrática de Corea publicó este jueves una declaración que sigue:

El lanzamiento exitoso de la unidad no. 2 del satélite artificial de la Tierra “Kwangmyongsong-3” fue un acontecimiento jubiloso en la historia nacional, que elevó al plano cimero la dignidad y el honor del país, y una victoria fulminante del programa de desarrollo espacial con fines pacíficos, reconocida por el mundo.

Los hombres del mundo, que aman la justicia y aprecian la conciencia, se alegran de ese éxito sorprendente, alcanzado por nuestro país pequeño en dimensión territorial, considerándolo como lo suyo.

Hasta los órganos especializados del país enemigo, habituados a vetar a otros, tuvieron que aflojar su postura arrogante y reconocer el éxito de lanzamiento de nuestro satélite con fines pacíficos.

Sin embargo, Estados Unidos continúa calificando este año también esa labor de desarrollo espacial de la RPDC de “disparo de misil de largo alcance”, “acto que quiebra flagrantemente” la resolución de la ONU y “grave desafío” a la paz y seguridad del mundo.

Al cabo de escandalizar el mismo tema, fabricó finalmente la nueva resolución de sanción anti-RPDC por conducto del Consejo de Seguridad de la ONU.

El marco de la presente resolución fue preparado en las negociaciones secretas patrocinadas por EE.UU. y la aprobaron los países miembros del Consejo acostumbrados a obedecer a ciegas al imperio en la votación.

Ese documento comprueba que entra en la nueva etapa peligrosa la política hostil de EE.UU. contra la RPDC.

Igualmente, insinúa que hasta los países grandes, que deben ponerse al frente del establecimiento de un imparcial orden mundial, están faltando sin vacilación alguna a los elementales principios siendo cohibidos por el despotismo y la coacción de EE.UU.

Al mismo tiempo, demuestra que hasta el Consejo de Seguridad de la ONU, que debe tomar por su misión asegurar los derechos soberanos y la seguridad de los países miembros, se ha deformado como un aparato internacional nominal en que no se puede depositar ninguna esperanza.

Con respecto a la aprobación de la sumamente injusta resolución anti-RPDC, el Comité de Defensa Nacional de la República Popular Democrática de Corea declara solemnemente los siguientes puntos:

1. Rechazamos tajantemente todas las resoluciones anti-RPDC de carácter ilegal, aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

No hemos reconocido desde el principio las sucias resoluciones de sanción anti-RPDC de toda índole, inventadas por las fuerzas hostiles para atentar nuestra soberanía.

La soberanía es la vida de cada país y nación.

Un país y nación privados de ella son iguales a un cadáver vivo.

El lanzamiento del satélite artificial es un derecho soberano y legítimo de la RPDC y el ejercicio de su soberanía reconocido por el derecho internacional.

Por lo tanto, EE.UU. y otros países lanzadores de satélite artificial no tienen ninguna justificación o razón para intervenir en esa labor.

En este mundo claro no se acepta la estúpida y gangsteril insistencia en que lo lanzado por sí mismo es satélite artificial y lo de otro se trata de un misil de largo alcance.

EE.UU. debe darse cuenta de que ya ha cambiado la época y han progresado también nuestro ejército y pueblo.

En medio de la lucha pannacional por defender la soberanía, nuestros satélites artificiales con fines pacíficos se lanzarán uno tras otro hacia el espacio cósmico.

2. Dado que entra en la etapa más peligrosa la política hostil a la RPDC de EE.UU., hay que concentrar todas las fuerzas no en la desnuclearización de la Península Coreana sino en la de las potencias, inclusive EE.UU.

La amenaza más grave a la paz y la seguridad de la Península Coreana es la política hostil a la RPDC de EE.UU. y otras fuerzas hostiles y las enormes fuerzas armadas nucleares del imperio que la sustentan.

En ese sentido, nuestro ejército y pueblo sacaron la conclusión final de que se logrará la desnuclearización de la Península Coreana y se garantizarán la paz y la seguridad de la RPDC sólo cuando sean desnuclearizados primera y perfectamente EE.UU. y el resto del mundo.

EE.UU. se puso al frente de los atentados contra la soberanía de la RPDC, y las fuerzas satélites coordinan sus acciones con ése, debido a lo cual el Consejo de Seguridad de la ONU se hizo un aparato carente de imparcialidad y equilibrio.

En estas circunstancias, declaramos a todo el mundo que no existen ya las conversaciones a 6 bandas ni la Declaración Conjunta del 19 de Septiembre.

En lo adelante, no habrá ningún diálogo que discuta la desnuclearización de la Península Coreana, aunque sí se abran las negociaciones para la paz y la estabilidad de la región, incluso la Península Coreana.

3. Entraremos en el enfrentamiento total para defender la soberanía del país y la nación frustrando las maniobras hostiles a la RPDC de EE.UU. y sus satélites malsanos.

La resolución de sanción anti-RPDC aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU bajo el papel protagónico de EE.UU. es la fase más peligrosa de la brutal política hostil a la RPDC.

Nuestro ejército y pueblo no son los que se quedan en la inacción ante la violación de soberanía nacional y máximos intereses del país.

Dada la situación de ahora, nuestro ejército y pueblo se levantarán unánimemente en la batalla de enfrentamiento total para defender la soberanía, más valiosa que su vida, y frustrar las maniobras de EE.UU. y otras fuerzas hostiles encaminadas a aplastar y aislar a la RPDC.

La construcción de potencia económica, la campaña para la conquista del cosmos ya en la nueva etapa y el fortalecimiento del disuasivo para la defensa nacional y la seguridad del país, que impulsan todos nuestros militares y habitantes, serán orientados y sujetados a la batalla de enfrentamiento total.

En esa batalla, nueva etapa de lucha antiyanqui que prosigue de siglo en siglo, no ocultamos que los satélites artificiales de varios tipos, a ser lanzados sucesivamente, los cohetes de largo alcance y la prueba nuclear de alto nivel a ejecutar toman por su blanco a EE.UU., enemigo jurado del pueblo coreano.

Con EE.UU. que toma la ley de selva como su modo de existencia, hay que ajustar las cuentas no con palabras sino con fusiles.

El mundo verá claramente cómo castigan a las fuerzas hostiles de toda calaña y se hacen triunfadores finales nuestro ejército y pueblo que convencidos de la justeza de su causa, marchan como torrente por la justa senda en defensa de su soberanía.