El pasado 12 de diciembre fue lanzado con éxito el satélite artificial Kwangmyongsong-3, que entró perfectamente en la órbita prevista, sorprendiendo al mundo entero, que sólo un día antes leía la información de la “inteligencia” surcoreana de que la unidad había sido desmontada para una reparación. El éxito fue confirmado incluso por el NORAD (Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial), que incluye tanto Canadá como EE.UU, a pesar de que ciertos medios dijeron que éste se había desviado de su órbita.

Con fabricación y tecnología 100% nacional, la República Popular Democrática de Corea había alcanzado la meta de entrar en el selecto número de países que ponen sus satélites artificiales en órbita. Pero parece que a tal grupo se entra sólo con invitación especial de Washington, y la RPDC hace mucho que decidió ser una nación soberana y no pedir permiso a nadie para seguir su desarrollo económico.

De nuevo los imperialistas, esta vez de mano de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, pretenden atacar la soberanía de la RPDC condenando que siga adelante con su desarrollo científico y económico por lanzar con fines exclusivamente pacíficos el satélite Kwangmyongsong-3. Mientras tanto, con su beneplácito, Corea del Sur intentará poner en órbita por tercera vez su satélite Naro este 30 de enero. ¿Qué es lo que impide que la RPDC pueda desarrollarse de forma independiente mientras Corea del Sur es ayudada para lograr las mismas metas?

Apoyamos sin fisuras el rechazo de la RPDC a la resolución de la ONU que no hace más que insultar a la inteligencia en un intento de los belicistas por tensar la situación en la zona y además queremos hacer nuestras las palabras de la Comisión Nacional de Defensa de la República Popular Democrática de Corea que dice que un país sin soberanía es un muerto viviente y que la más dura amenaza contra la Península Coreana no es otra que los EE.UU.

Éstos últimos, desde que ocuparan por última vez la nación coreana hace más de 60 años, no han dejado de ser un obstáculo a la paz y la reunificación, cuyo ejemplo más claro son las provocadoras maniobras militares conjuntas EE.UU-Corea del Sur en la frontera del norte. Por lo tanto, primero tienen que desarmarse ellos y abandonar Corea y después, sin injerencias extranjeras, Norte y Sur podrán emprender el ansiado camino común.

Mientras tanto los Pueblos no pueden hacer más que ponerse del lado de la RPDC que sólo pretende avanzar en el desarrollo por convertirse en potencia económica para darle lo mejor a sus habitantes, y cada nuevo lanzamiento no puede entenderse más que como un grito por la Independencia y verdadera soberanía de los Pueblos entre rabiosas reacciones de los imperialistas, los más peligrosos enemigos de la paz y de la Humanidad.

KFA Euskal Herria

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