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Partiendo de la apreciación de que a través del informe y otras intervenciones en la Conferencia se ha hecho un correcto balance de los logros, experiencias y defectos en las labores realizadas en el pasado por las células del Partido, quisiera referirme a algunos asuntos para elevar decisivamente su función y papel de acuerdo con las exigencias del Partido y de la revolución en desarrollo.
Compañeros:
Hoy nuestra revolución acoge una nueva fase trascendental.
Nuestro Partido, ejército y pueblo, aglutinados con mayor firmeza bajo la eterna bandera de Sol del gran Líder y del gran Dirigente, avanzan en acato a su legado por el camino recto de la independencia, Songun y socialismo.
Al defender firmemente y ensalzar más las valiosas herencias revolucionarias que nos legara el General Kim Jong Il en medio de las grandes pruebas y penalidades, tenemos en nuestras manos un potente recurso y llave que nos prometen mayores triunfos.
En especial, el exitoso lanzamiento el año pasado del segundo Kwangmyongsong-3, satélite artificial de la Tierra, fue una gesta histórica que patentizó ante el mundo la inagotable fuerza de la potencia Paektusan y un acontecimiento de inconmensurable alcance que supuso un golpe demoledor a los enemigos que maniobran sañudamente para asfixiar a nuestra República.
Ahora somos nosotros quienes toman la iniciativa en el enfrentamiento con el imperialismo y lograr saltos en la edificación de una potencia económica y el mejoramiento de la vida de la población es cuestión de tiempo.
Nos corresponde producir cambios decisivos en estas últimas tareas con el mismo espíritu y temple con que exploramos el cosmos e izar la bandera roja de la victoria en la cumbre del Estado socialista poderoso y próspero.
A fin de impulsar dinámicamente la construcción de tal Estado, es preciso consolidar más en lo orgánico e ideológico al Partido, estado mayor y órgano rector de la revolución, aglutinar firmemente a todo el pueblo en torno a él y movilizarlo enérgicamente a la materialización de su política.
Impulsar la revolución y su construcción mediante la identificación de todo el Partido con una sola idea y voluntad y su armonía total con el pueblo, constituye el atributo intrínseco y método tradicional del Partido de los grandes camaradas Kim Il Sung y Kim Jong Il.
Estos supieron consolidar el Partido como una agrupación indestructible que tiene bien establecido el sistema de ideología y dirección únicas y que se ha arraigado profundamente en las masas populares, así como levantar una próspera potencia socialista apoyándose en el fervor revolucionario y la creatividad de un pueblo aglutinado compactamente en torno al Partido.
La bandera roja de nuestro Partido que no conoce más que victorias y glorias y cada una de las conquistas de nuestro socialismo son testigos de la enorgullecedora historia de la gran unidad que se nutre de la absoluta confianza entre el líder, los militantes del Partido y el pueblo y de la lealtad de estos últimos hacia él.
Nos atañe tomar como perpetuo acervo las imperecederas proezas protagonizadas por el gran Líder y el gran General en la construcción del Partido, consolidarlo aun más como estado mayor poderoso y combativo, guiado por una sola idea y voluntad y profundamente arraigado en las masas populares, y a base de su gran armonía con el pueblo levantar sin falta la mayor potencia y paraíso del pueblo, dignos del respeto de todo el planeta.
Un rol muy importante juegan las células del Partido en la consolidación del mismo y la dinámica construcción de un Estado poderoso y próspero, conforme a las exigencias de la nueva era de la revolución del Juche.
Las células del Partido son bases de la vida orgánica de sus militantes, extremidades del sistema nervioso que unen al Partido con las masas y primeras ejecutoras de los proyectos políticos del Partido.
Un Partido, con sus poderosas células, se mantiene inconmovible ante cualquier adversidad, no le tiene miedo a nada en el mundo y puede realizar lo imposible.
El CC del Partido, consciente de que el primer paso y el eslabón principal para el fortalecimiento de sus estructuras en general es reforzar sus células, ha convocado la presente reunión como la primera después de su IV Conferencia que servirá para mejorar el desempeño del Partido y le concede tanta importancia como a su Congreso o su Conferencia.
Los participantes en la reunión y los demás secretarios de célula, bien conscientes del propósito del Partido, tienen que lograr cambios trascendentales a favor del fortalecimiento de las células, para que la presente reunión constituya una oportunidad decisiva para multiplicar la capacidad combativa del Partido y acelerar la construcción del Estado poderoso y próspero.
La tarea más importante que las células enfrentan es formar a los militantes como auténticos partidarios del kimilsungismo-kimjongilismo, como verdaderos compañeros de trabajo y lucha de nuestro Partido.
Convertir a todos los miembros del Partido en verdaderos kimilsungista-kimjongilistas constituye la premisa y la garantía decisiva para que nuestro Partido siga para siempre su camino de fortalecimiento y desarrollo como Partido del Líder y del General y para que la obra de construcción del Estado poderoso y próspero y la causa revolucionaria del Juche se coronen con el triunfo final.
El kimilsungista-kimjongilista significa fiel soldado y discípulo del Líder y el General que toma los pensamientos de estos como fe absoluta y trabaja con toda dedicación por el triunfo de la revolución del Juche siguiendo el liderazgo del Partido.
Las células considerarán la preparación de los militantes como verdaderos adeptos de dichas ideas como su deber fundamental al dirigir su vida orgánico-ideológica.
Educarán sustancialmente a los miembros en el kimilsungismo-kimjongilismo hasta que se conviertan en fervientes luchadores revolucionarios, armados con las ideas Juche y Songun de nuestro Partido, e imbuidos del espíritu de defensa a muerte de la Dirección de la revolución, la firme fe en el socialismo y la elevada conciencia clasista antimperialista.
Los jóvenes luchadores de la Asociación de Camaradas Konsol, primera organización de nuestro Partido, son ejemplos para todos los militantes.
Las células intensificarán la educación para que todos sus miembros, con la firme convicción y honradez, sigan al Partido y el Líder lo mismo que los militantes de la primera generación como Cha Kwang Su y Kim Hyok y lleven adelante la tradición de la unidad monolítica.
Implantarán un régimen de la participación consciente en la vida partidista basada en un elevado concepto de organización y templarán a los miembros en el horno de la vida orgánica con el objetivo de formarlos como revolucionarios fogueados, infinitamente fieles al Partido y el líder, a la patria y el pueblo, y con alto sentido de organización y disciplina.
Al preparar a los militantes como verdaderos kimilsungista-kimjongilistas se prestará especial atención a la educación en el espíritu de amar al pueblo y servirle con abnegación.
El kimilsungismo-kimjongilismo es, en esencia, el espíritu de darle prioridad a las masas populares y sus partidarios auténticos las consideran como el cielo y aportan lo mejor de sí a su favor.
Es inconmovible la decisión de nuestro Partido de adorar al pueblo como lo hace con el gran Líder y el gran General y trabajar con ilimitada entrega para el pueblo.
La consigna ¡Todo para el pueblo y apoyándose en las masas populares! refleja la voluntad de nuestro Partido de hacer reinar en sus organizaciones de todos los niveles el amor y la confianza en el pueblo.
Los funcionarios y otros militantes deben ser, sin excepción alguna, verdaderos compañeros de trabajo y lucha de nuestro Partido que siguen con pasos firmes por el camino de amor al pueblo, ruta recorrida por el gran Líder y General en toda su vida.
A las células les corresponde cultivar en ellos la noble concepción de los dos dirigentes hacia el pueblo, de suerte que ellos lo respeten y amen como si fueran sus propios padres, cónyuges e hijos.
Es necesario que las células a que los funcionarios pertenecen pongan énfasis en dirigir y controlar la vida partidista planteándose como tarea importante convertirlos en fieles servidores del pueblo.
Desde el primer día de la fundación de nuestro Partido el gran Líder consideró el autoritarismo y el burocratismo de los funcionarios como el veneno más dañino para el partido de la clase obrera en poder y luchó sin descanso para eliminarlos.
El gran General lanzó el lema ¡Servir al pueblo! e hizo ingentes esfuerzos para que el Partido no practicara el autoritarismo y el burocratismo y fuera servidor fiel de las masas populares, tan generoso con ellas como la madre con sus hijos.
Sin embargo, si se les exige a las organizaciones partidistas erradicar tales tendencias negativas en el seno del Partido, ellas se limitan a convocar una reunión de lucha ideológica para escarmentar a unos cuantos cuadros y no llevan a cabo una labor consecuente para revolucionarlos.
El abuso de poder y el burocratismo tienen que ver con el nivel de la preparación ideológica de quien los practica y no con su carácter o estilo de trabajo.
Quienes los practican pierden la confianza de las masas y dejan una mancha en su vida política. Es más: desprestigian al Partido, mancillan la imagen del socialismo y acaban por arruinar el proceso de la revolución y construcción.
Ahora que el enemigo actúa con más saña que nunca para destruir la unidad monolítica de nuestro Partido y pueblo, aquellos son los principales objetivos de lucha para nuestro Partido.
El CC del Partido ha tomado la firme determinación de no conformarse con segar esas hierbas venenosas que han germinado en este jardín socialista centrado en las masas populares sino arrancarlas de cuajo.
La lucha contra tales tendencias es una labor que exige la participación de todas las organizaciones y miembros del Partido.
Para eliminarlas, los cuadros y los secretarios de célula se esforzarán con denuedo para prepararse como revolucionarios y al mismo tiempo se las combatirá con principios e intensidad a nivel central, de la provincia, ciudad, distrito, base y célula.
Puede haber jerarquía en los cargos, pero no hay miembros superiores ni inferiores en la vida partidista y tampoco se permite una disciplina doble.
Las células promoverán enérgicamente la crítica y la lucha ideológica y, en particular, la crítica desde abajo para ayudar como camaradas a los funcionarios a abandonar el autoritarismo y el burocratismo y prepararse como fieles servidores del pueblo.
Distinguirán correctamente entre exigencia y burocratismo y, si descubren la mínima expresión del burocratismo y autoritarismo, no los tolerarán y los combatirán a su debido tiempo.
Aunque se trate de un funcionario que no pertenezca a su célula, no pasarán por alto que él practique tales tendencias, las combatirán activamente e informarán oportunamente los casos graves a instancias superiores, incluido el CC del Partido.
Otra tarea que les corresponde a las células del Partido es realizar de manera adecuada la labor con las masas para unirlas estrechamente alrededor del Partido.
Las masas son puntos de apoyo para el Partido y sus eternos acompañantes con los cuales compartiremos la vida o el riesgo de la muerte hasta que veamos el triunfo final de la revolución.
Si el Partido no cuenta con el apoyo y confianza de las masas perderá su base dentro de las mismas, no puede cumplir plenamente su misión combativa y, más tarde, dejará de existir como tal.
Tanto para defender el socialismo y levantar un Estado poderoso y próspero en medio de la encarnizada confrontación con el enemigo como para reunificar a la patria, debe trabajar eficientemente con las masas, ponerse al tanto de sus opiniones y conquistar al mayor número de ellas.
El año pasado declaramos la amnistía con motivo del centenario del natalicio del gran Líder y el septuagésimo aniversario del gran General, respectivamente, porque agrupar firmemente a las amplias masas en torno al Partido es una cuestión importante que decide el destino del Partido y la revolución.
Además, hicimos elegir como delegados al acto conmemorativo del aniversario 66 de la fundación de la Organización de Niños de Corea principalmente a hijos de obreros, campesinos, militares e intelectuales comunes y corrientes y no de los cuadros, y también a los niños que se destacan en el estudio y la vida orgánica aunque sus padres han cometido delitos ante el Estado.
Nuestro Partido es tan magnánimo como la madre que no abandona a los hijos por sufrir alguna enfermedad o angustia sino los protege con un amor más intenso, les cura las heridas y les devuelve la salud.
Debemos convertir a todas las personas en poseedoras de firme idea y convicción, brindándoles un amor y confianza del Partido más fuertes que el arma nuclear, y construir con ellas múltiples baluartes que defiendan al CC del Partido.
A todas las células les compete trabajar eficientemente con las masas aplicando la política de virtudes, la abarcadora del Partido, de modo que todos den vivas al Partido del Trabajo aunque se vean solos en los lugares más apartados.
De esta manera, cuando llegue el momento más crucial, todos los habitantes correrán el riesgo de la muerte en aras del Partido, la revolución y la patria.
Para que la labor con las masas se realice con éxito de acuerdo con el propósito del Partido, las célalas deben evaluar correctamente a las personas a favor de los intereses de la revolución.
El hombre es sentimental y esto se manifiesta de manera diferente según el carácter de cada cual.
Las células, teniendo siempre como guía el axioma del General de que uno debe conocer el alma del hombre aunque no lo que está en la profundidad del mar, tienen que conocer lo que piensa realmente cada persona y evaluarla imparcialmente.
También les corresponde dedicar grandes esfuerzos a la educación por individuos, sin aferrarse a la colectiva.
En la labor partidista, la con las masas, no existe ninguna fórmula ya establecida ni receta mágica.
Es preciso estudiar correctos métodos de educación de las personas con diferentes caracteres y aplicarlos en la práctica para convertir a la mayor cantidad de ellas en abogados de la causa del Partido.
No se debe apartar a uno porque no asimile fácilmente las ideas del Partido.
En tal caso, las masas que debemos aglutinar en torno al Partido se reducirán poco a poco.
Las células del Partido, en vez de inculcar por la fuerza las ideas del mismo a las masas, las educarán con paciencia, aunque les cueste mucho, para que ellas las asimilen de buena voluntad.
Es de suma importancia confiar en las personas para atraerlas.
Es natural que confianza política se pague con lealtad y desconfianza con traición.
El hombre no es un buda de piedra: en su vida privada o profesional puede cometer errores y hasta algún delito imperdonable.
Por muy graves que sean sus yerros y aunque sea un hombre malo en 99 por ciento y bueno en un solo por ciento, debemos apreciar su honradez, confiarlo y ampararlo con magnanimidad y conducirlo a que comience una nueva vida.
Deben tratar con más devoción a los que tienen, digamos, una enfermedad de difícil curación o una angustia, e interesarse especialmente por aliviar sus preocupaciones.
Solo de esta manera es posible formarlos como Ave Fénix que confían plenamente en nuestro Partido y lo siguen en cualquier adversidad manteniendo constancia como jade blanco que, aunque se rompe, no pierde su blancura y como bambú que, aunque se quema, no pierde su rectitud.
Nuestro Partido espera que todas sus células sean vasos sanguíneos que lo ligan con amplias masas y piedras que sostienen la fortaleza de la unidad monolítica.
Ahora que se impulsa con fuerza la marcha general para la construcción de un Estado socialista poderoso y próspero, la célula partidista tiene por delante la importante tarea de convocar con fuerza a sus miembros y otros trabajadores a la ejecución de la política del Partido.
Hacer realidad el sublime deseo del gran General Kim Jong Il de procurarle al pueblo una vida digna en este régimen socialista, para lo cual continuó sin descanso el intenso viaje de trabajo hasta el último momento de su vida, es la más importante misión revolucionaria que hoy asume nuestro Partido.
Un trascendental salto en la construcción de una potencia económica y en el fomento del bienestar del pueblo requiere que las organizaciones partidistas a todos los niveles, particularmente las células, cumplan intachablemente su papel como brigada de a vida o muerte y como vanguardia en la implantación de la política del Partido.
No se puede afirmar que está viva una célula partidista que sea ineficiente en dicha actividad.
Hoy se hace hincapié principalmente en la necesidad de afianzar en todo el Partido el sistema de su dirección única y, si esto se ha logrado o no, se manifiesta en forma concentrada en la materialización de la política del Partido.
En la actualidad no son pocas las células que se circunscriben a transmitir las orientaciones e instrucciones del Partido y a hacer el llamamiento para materializarlas.
Así no se puede ejecutar las medidas políticas del Partido, por muy correctas que sean, ni solucionar los problemas en la vida de la población, por mucho tiempo que pase.
Las células partidistas deben ser consecuentes en la materialización de la política del Partido hasta que con ello beneficien la vida de la población.
Algunos funcionarios dicen que para mantener la autoridad del Partido es preciso editar muchos libros y promover la propaganda. Pero la autoridad del Partido no se mantiene con dichos medios sino mediante la cabal materialización de su política que dé resultados que favorecen al pueblo.
Lograrán que todos sus funcionarios y otros integrantes, dispuestos a sacrificarse para el fomento del bienestar del pueblo, sean nutrientes que hagan fructificar la política del Partido.
Es necesario superar decisivamente la inconsistencia en la materialización de dicha política e impulsarla tenazmente, hasta verla consumada, para que la justedad de la política de nuestro Partido se compruebe en la vida del pueblo.
Para ser brigadas de a vida o muerte y vanguardias en la ejecución de la mencionada política, las células del Partido tienen que llevar a cabo toda una campaña organizativa y política para avivar la fiebre del patriotismo de Kim Jong Il.
Si el corazón de  las  masas  llega  a  palpitar  fuertemente  con  el  patriotismo  con  el  cual  el  camarada Kim Jong Il se consumió por entero como una vela, no tendremos dificultades insuperables ni fortalezas inconquistables.
Las células partidistas orientarán a sus integrantes y otros trabajadores a atesorar ese patriotismo, proteger con gran pasión cada una de las piedras e hierba del país y dedicarse en cuerpo y alma a la materialización de las líneas y la política del Partido.
Hoy nuestro Partido exige resucitar el espíritu de trabajo de la década de 1970 cuando resonaba altamente el tamboreo de la revolución, para engendrar otro espíritu de la nueva era caracterizado por el avance hacia el mundo.
Sus creadores deben ser naturalmente los funcionarios y otros integrantes del Partido quienes son miembros de mando y vanguardias de la revolución.
Si todos ellos orientaran sus respectivos sectores y unidades como locomotoras y avanzadas que abren el camino cubierto de nieve, al igual que los de la década de 1970 que siguiendo al gran General abrieron una era de gran prosperidad del Partido del Trabajo, en todos los centros se darán saltos e innovaciones y el conjunto de las actividades del país marchará viento en popa.
Las líneas y la política del Partido se ejecutarán con éxito con la movilización de sus militantes y también de las amplias masas.
Las células partidistas pondrán en acción a sus miembros y otras personas activas para que cada uno de ellos incite a diez hombres y estos a cien, y harán que la innovación en una unidad incentive a otras.
Precisa convocar con fuerza a las amplias masas como obreros, agricultores e intelectuales a la implantación de la política del Partido para registrar grandes innovaciones y saltos que acortan el tiempo en todos los frentes de la construcción de una potencia económica socialista y un Estado civilizado
En la movilización de las masas en la ejecución de la política del Partido, se debe prestar especial atención a la labor con los jóvenes, vanguardias que han sido los primeros en apoyar al Partido y el líder en todas las etapas y fases de la revolución.
Fueron ellos quienes en la posguerra hicieron gala de su patriotismo ante los hornos de Kangson para darle inicio al gran auge Chollima y también quienes produjeron prodigios en el tendido de la vía ferroviaria Haeju-Hasong.
Las células partidistas convocarán y orientarán activamente a los jóvenes de nueva generación a que, como sus padres en la juventud, pongan de pleno manifiesto su inteligencia y valor y protagonicen méritos heroicos que adornen la época en todos los frentes de la construcción de un Estado poderoso y próspero.
Vivimos una era de ciencias y tecnología, la de la economía del conocimiento, al margen de las cuales son inconcebibles la construcción de un Estado poderoso y próspero y su porvenir.
Las células partidistas estimularán activamente y ayudarán continuamente a los científicos y técnicos a que, al igual que los exploradores del cosmos, desaten un furor en su empeño por alcanzar a otros en el desarrollo de la tecnología de punta.
Se esmerarán en la dirección orgánica a sus funcionarios, militantes y otros trabajadores para que encuentren en las ciencias y la tecnología la llave para la autosuficiencia y la productividad, se esfuercen con tesón para aprender los últimos logros científicos y técnicos y resuelvan todos los problemas recurriéndose a las ciencias y la tecnología.
De esta manera lograrán que en todos los sectores y centros de trabajo se reaviven las llamas de la revolución industrial de la nueva centuria y la fiebre para superar a otros en el desarrollo de la tecnología de punta, iniciativas del gran General.
Para que las células partidistas cumplan impecablemente la importante misión que asumen ante la época y la revolución, es indispensable elevar la responsabilidad y el papel de sus secretarios.
La combatividad de una célula depende en gran medida de la preparación de su secretario y el papel que este desempeña.
Los secretarios de las células partidistas son vanguardias en el fortalecimiento del Partido y la materialización de sus líneas y medidas políticas.
Si todos ellos cumplen con su responsabilidad como abanderados de la revolución y de la lucha, las células se fortalecerán y nuestra revolución avanzará en la misma medida.
Para desempeñar exitosamente su papel, deben ser como la madre de una familia.
Lo principal en el trabajo de los secretarios de célula es mover a la gente mediante una eficiente labor política con carácter inductivo.
Para ello deben tratarla cual si fuera una madre que pone todo su cuidado y atención en sus hijos.
La canción Voz de la Madre contiene una estrofa emocionante: la voz de una madre no va más allá del ámbito familiar, pero la de nuestro Partido resuena en todo el país. Y son precisamente ustedes, secretarios de célula, los encargados de propagar la voz de amor y confianza del Partido madre a todos los rincones del país.
Todos los secretarios de célula deben tomar esa pieza como un espejo para mirarse a sí mismos, intimar más con las masas como la madre con su familia y agruparlas en torno al Partido.
Para lograrlo, deben ser tan apasionados y generosos como para que cualquiera sienta deseos de acercárseles y abrirles el corazón.
Toda su mente debe estar ocupada en cómo conducir a la gente por un camino correcto y glorificar su vida política.
Pensarán en los problemas de sus compañeros y las masas más que en los de su familia y se entregarán en cuerpo y alma para ellos con la misma disposición con que la madre ofrenda a los hijos la sangre, la carne y hasta la vida.
Llevando siempre en el alma las respetuosas imágenes del gran Líder y del gran General con una sonrisa radiante como el Sol, tratarán a la gente con una mirada afectuosa, semblante alegre y comportamiento cortés.
Solo así pueden atraer a la gente como la flor fragante a las abejas y alcanzar la total armonía de su colectivo.
A fin de desempeñar bien su papel, deben dar el ejemplo a las masas en el cumplimiento de las tareas revolucionarias.
Echarse al hombro las tareas difíciles y complicadas y caminar y caminar aunque se le desgasten los zapatos para materializar la política del Partido deviene un modo más eficaz que muchas palabras elocuentes.
El auténtico secretario de célula que requiere nuestro Partido asume antes que nadie las tareas más peligrosas y difíciles y abre brecha, como en el caso de Kim Kum Su quien fungió tal cargo en un cuerpo de eliminación de explosivos del Departamento de Seguridad del Pueblo de la provincia de Kangwon.
Los secretarios de las células no se limitarán a llamar a los militantes del Partido y trabajadores a cumplir la política del Partido sino también los conducirán con su ejemplo a la lucha y las hazañas.
La entrega al Partido y la revolución, a la cabeza de las masas, implica poco reposo y sueño, pero jamás la considerarán como un tormento sino como una dicha.
Para cumplir con su responsabilidad y papel, deben mejorar su preparación política y profesional.
Con una insuficiente preparación, no importa que posean gran determinación y entusiasmo, no pueden trabajar con habilidad con las masas ni estimularlas enérgicamente a cumplir la política del Partido.
En lugar de tratar de imponerse con la autoridad del Partido o el rótulo de su cargo, deben hacerse valer y conquistar la confianza de las masas con su propia capacidad.
Estudiarán a fondo las obras del gran Líder y del gran General y los documentos del Partido para conocer mejor que nadie las ideas, lineamientos y política del Partido, así como hacer suyas las enseñanzas del Líder y del General y las orientaciones del Partido referentes a su sector y unidad y a la labor partidista.
Deben estudiar sustancialmente los estatutos y los reglamentos del Partido, a fin de conocer al dedillo los distintos problemas prácticos que pueden encarar en las labores de la célula, entre otros la organización y dirección de la vida partidista y el engrosamiento de las filas del Partido, tener conocimientos sobre varias ramas como la política, milicia, economía y cultura, y también estar al tanto de la situación.
Leer lo que sienten las personas y mover su ánimo es una cualidad indispensable que deben poseer los secretarios de las células.
Serán hábiles en su modo de trabajar con las masas y hombres carismáticos que sepan cantar, bailar y pronunciar una arenga ante ellas.
Para elevar la función y el papel combativos de las células conforme a las exigencias de la época y la revolución en desarrollo, es menester establecer en todo el Partido un ambiente que les conceda prioridad y las ayude activamente.
Los comités del Partido a todos los niveles deben prestar profunda atención a constituir las filas de los secretarios de las células con personas de gran entereza ideológica, de confianza y con adecuada preparación profesional y a elevar sus calificaciones.
Les darán a conocer a tiempo los documentos y las orientaciones del Partido, les informarán regularmente las resoluciones e instrucciones de las instancias superiores encaminadas a ponerlos en práctica y les señalarán claramente su rumbo de trabajo.
Deben materializar cabalmente las exigencias del Partido referentes a la orientación a las instancias inferiores, la cual consiste en que los cuadros se introduzcan en las células para dirigir la vida orgánica de sus miembros y ayudar y enseñar a sus secretarios.
Es importante organizar con regularidad y eficiencia el Día de los Secretarios de Célula y promover los cursillos y seminarios para la exposición de experiencias.
Por de pronto, se debe preparar bien el cursillo que le seguirá a esta Conferencia, de modo que ayude efectivamente a los secretarios de célula.
Son muy grandes la responsabilidad y el deber que ellos asumen en el fortalecimiento de nuestro Partido como una gloriosa organización de los camaradas Kim Il Sung y Kim Jong Il y en la dinámica construcción de un Estado poderoso y próspero.
El CC del Partido está firmemente convencido de que todos ellos y otros funcionarios del Partido, bien conscientes de que por sus manos se sostiene la bandera del Partido del Juche, cumplirán impecablemente las honrosas misiones que asumen ante el Partido y la revolución.