El Instituto de la Reunificación de la Patria (IRP) hizo pública este sábado una nota de los 10 crímenes antinacionales y anti-reunificación cometidos por la banda del traidor surcoreano Lee Myung Bak que llevó a la fase catastrófica las relaciones Norte-Sur de Corea mediante su campaña de confrontación fratricida y de guerra contra la República Popular Democrática de Corea.

    Según el texto, 10 crímenes son los siguientes: la difamación de la máxima dignidad de la RPDC, la violación de la Declaración Conjunta Norte-Sur, la campaña nuclear y de misiles contra la RPDC, la campaña de DDHH contra ella, el enfrentamiento de regímenes en detrimento de la reunificación, la ruptura del diálogo Norte-Sur, la suspensión de la cooperación e intercambio N-S, la represión sobre el movimiento por la reunificación, el belicismo contra la RPDC, la traición y servilismo a grandes potencias.

    Durante 5 años de su mandato, la banda de Lee cometió el nunca perdonable crimen de calumniar atrevidamente la máxima dignidad de la República Popular Democrática de Corea, provocando gran indignación del ejército y pueblo de ella, comienza el documento y prosigue:

    Se burló de las lágrimas de sangre derramadas por los coreanos entristecidos por el gran duelo nacional e impidió en todo lo posible los actos y las visitas de condolencias de los habitantes surcoreanos y otros nacionales.

    No vaciló hasta en disparar tomando por blanco la máxima dignidad de la RPDC y colocar consignas y otros materiales de propaganda que la insultaban.

    Impidió la implementación de las declaraciones íntercoreanas negándolas y describiéndolas como “documentos procomunistas y proenemigos”.

   Echó por tierra todos los éxitos alcanzados en la era del 15 de Junio calificándola de “un decenio perdido”, reprimió a los partidarios de la Declaración Conjunta del 15 de Junio y llevaron a la muerte a los dos “presidentes” antecesores que firmaron las declaraciones aprobadas entre ambas partes coreanas.

    Durante su mandato, la horda de Lee recurrió obstinadamente a la campaña nuclear y de misiles contra la RPDC amparando y siguiendo a su amo EE.UU. que causó el problema nuclear de la Península Coreana y se enfrasca en desatar la guerra nuclear contra la parte connacional.

    Cuando la RPDC declaró las medidas intransigentes rechazando la injusta “resolución de sanción” de la ONU que viola flagrantemente la soberanía y la dignidad de ella, la camarilla de Lee comenzó a portarse como perro rabioso hablando de la “provocación adicional”, “sanción fuerte” y “cooperación internacional”.

    Trata de fabricar en la “Asamblea Nacional” la “ley de DDHH del Norte” orquestando la farsa de publicación de la “carta blanca de DDHH del Norte”.

    Envía a una chusma a varios países para internacionalizar el “problema de DDHH del Norte”.

    Por otra parte, cometió el secuestro y el rapto de los norcoreanos y los atentados terroristas y de sabotaje en el interior de la RPDC.

    El connotado caso de la “sociedad para destruir las estatuas de bronce” demuestra a qué grado llega la campaña intrigante anti-RPDC de los traidores surcoreanos.

    La banda de Lee presentó como meta final de su “política sobre el Norte” la “unificación bajo el sistema democrático liberal”.

    Expuso públicamente su ambición de enfrentar los regímenes del Norte y el Sur hablando del supuesto “cambio” y “apertura” y desafió frontalmente al régimen norcoreano diciendo que “no se puede convivir con el Norte”, “no se debe considerar el Norte como parte connacional” y “hay que dar tratos diferentes al poder del Norte y a sus habitantes”.
En el lustro de mandato de Lee, no se ha realizado debidamente ni una sola vez el diálogo entre las autoridades de ambas partes coreanas.

    La camarilla surcoreana interrumpió la cooperación y el intercambio Norte-Sur diciendo que “no podemos hacer la cooperación económica mientras existen armas nucleares en el Norte” y que “la cooperación no puede mejorar las relaciones íntercoreanas”. E impidió la cooperación y el intercambio de nivel civil bajo el pretexto de que de las empresas y entidades surcoreanas vinculadas deben asegurar la “transparencia”.

    Por otra parte, en virtud de las infames leyes fascistas, penalizó a las entidades y personalidades pro-reunificación tildándoles de “fuerzas pro-Norte”, “elementos procomunistas” y “espías”.

    Debido a la violencia fascista de la banda traidora contra las entidades del movimiento por la reunificación, la sociedad surcoreana de hoy hace recordar la era oscura de la dictadura de “renovación” en que resultaban arrestados sólo por haber dicho la palabra “reunificación”.

    Durante el mandato de Lee, se libraron en más de 180 ocasiones los ejercicios militares conjuntos EE.UU.-Sur de Corea como “Key Resolve”, “Foal Eagle” y “Ulji Freedom Guardian” y en mil y cientos de ocasiones, los independientes del ejército surcoreano.

    Tan pronto como tomara el poder, el traidor Lee preconizó “dar prioridad a las relaciones” con EE.UU. insultando el ideal de “Entre nosotros, los connacionales”.

    Hizo vista gorda de los crímenes del pasado de Japón y fomentó la ambición de este país isleño de convertirse en potencia militar, lanzar la nueva agresión y arrebatar territorios ajenos.

    Ahora los compinches de Lee están desesperados para que prosiga en el próximo “poder” su política conflictiva de carácter antinacional y anti-reunificación.

    Ha sido siempre trágico el fin de los anteriores maníacos de confrontación que rehusaban la reunificación.

    La banda de Lee correrá un destino más trágico que ellos por sus inauditos crímenes de traición cometidos contra la nación.

KCNA