El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea hizo pública el día 12 la siguiente declaración:

    La tercera prueba nuclear subterránea de la RPDC es una rotunda medida autodefensiva frente al acto hostil de Estados Unidos contra ésta.

    El exitoso lanzamiento del diciembre del año pasado de la unidad No.2 de satélite “Kwangmyongsong-3” fue enteramente la labor pacífica realizada según el plan del desarrollo de la ciencia y la técnica para la construcción de la economía y la mejora de vida del pueblo.

    Todo el mundo, inclusive los países enemigos, reconoció la entrada de satélite de uso práctico de la RPDC en la órbita prevista y quedó admirado ante el desarrollo de su tecnología espacial.

    Sin embargo, Estados Unidos volvió a instigar a aprobar la nueva “resolución de sanción” del Consejo de Seguridad de la ONU cuestionando el lanzamiento de satélite de la RPDC como violación de las “resoluciones” del Consejo de Seguridad.

    La violación del derecho a lanzar el satélite es precisamente el daño a la soberanía de la RPDC, razón por la cual nunca se tolerará tal acto hostil.

    A decir verdad, no nos necesitaba hacer sin falta la prueba nuclear ni teníamos tal plan.

    Nuestro disuasivo nuclear ya es capaz de aniquilar de un tirón los nidos principales de agresión golpeándolos con precisión dondequiera que se encuentren en esta Tierra.

    Fue nuestra meta concentrar las fuerzas a la construcción económica y la mejora de la condición de vida del pueblo apoyándonos en el disuasivo nuclear autodefensivo preparado en toda su vida por los Generalísimos.

    Cuando EE.UU. instigó a aprobar en abril del año pasado la “declaración presidencial” que cuestiona el lanzamiento de satélite con fines pacíficos de la RPDC, abusando del Consejo de Seguridad de la ONU, la RPDC mostró su autocontrol.

    Pero, el imperio infringió flagrantemente otra vez nuestro derecho a lanzar el satélite y llevó a la práctica antes que nadie la “resolución de sanción” del Consejo de Seguridad, en vez de pedir disculpa, cuya recrudescente hostilidad nos obliga a no aguantar más la paciencia.

    El objetivo principal de la presente prueba nuclear es para demostrar la indignación de nuestro ejército y pueblo ante el bandidesco acto hostil de EE.UU., la voluntad y la capacidad de la Corea del Songun de defender a toda costa la soberanía del país.

    Nuestra prueba nuclear es una justa medida autodefensiva que no contraviene a cualquier ley internacional.

    Ya hace mucho tiempo, el imperio puso a la RPDC en la lista de objetos de golpe preventivo nuclear.

    Enfrentarse con el disuasivo nuclear a la recrudescente amenaza nuclear de EE.UU. es una medida de defensa absolutamente justa.

    A fin de salvaguardar el máximo interés del país la RPDC se retiró del Tratado de no Proliferación siguiendo el proceso legítimo y optó la vía de disponerse del disuasivo nuclear autodefensivo.

    En la historia de más de 60 años de la ONU se realizaron en la Tierra más de 2 mil pruebas nucleares y más de 9 mil lanzamientos de satélites, pero no hubo ninguna resolución del Consejo de Seguridad que prohibiera hacerlos.

    El imperio, que realizó mayor número de pruebas nucleares y lanzamientos de satélite, instigó a aprobar la “resolución” del CS de la ONU que no permite hacerlos sólo a la RPDC, lo cual deviene la violación de los derechos internacionales y el clímax de la pauta de doble rasero.

    Si el Consejo de Seguridad de la ONU hubiera tenido la mínima equidad, no habría cuestionado el ejercicio del derecho de autodefensa y las actividades de ciencia y técnica con fines pacíficas de un país soberano sino la política de golpe preventivo nuclear de EE.UU. que amenaza la paz y la seguridad internacionales.

    La presente prueba nuclear deviene la primera contramedida tomada por la RPDC manteniéndose en el máximo control de sí mismo.

    Si EE.UU. crea la situación complicada tomando hasta el fin las medidas hostiles contra la RPDC, ésta no podrá menos de tomar sucesivamente la segunda y tercera contramedidas.

    El registro de los buques, el bloque marítimo de que hablan tanto las fuerzas hostiles se considerarán como acción de guerra y provocarán el despiadado golpe de represalia de la RPDC a los nidos principales.

    EE.UU. debe optar uno de los dilemas: respetar el derecho a lanzamiento de satélite de la RPDC tendente a abrir la coyuntura de alivio y la estabilidad o seguir tomando el actual camino errado hacía la tensa situación persiguiendo hasta el fin la política hostil a la RPDC.

    En el caso de tomar el camino de confrontación, el mundo verá correctamente cómo defenderán hasta el fin los uniformados y civiles de la RPDC su dignidad y soberanía en el combate de vida o muerte entre la justicia e injusticia y cómo acogerán con el triunfo final el gran evento revolucionario de la reunificación de la patria.

KCNA