El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Se cumple el primer aniversario de la histórica inspección a Phanmunjom del Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea, Kim Jong Un.

En marzo del año pasado cuando se desarrollaban los ejercicios militares conjuntos Estados Unidos-Sur de Corea “Key Resolve” y “Foal Eagle”, el Comandante Supremo visitó Phanmunjom, puesto militar en la línea más avanzada del frente.

En aquel entonces, las fuerzas hostiles libraban los simulacros anti-RPDC de gran envergadura divulgando el rumor de la “amenaza militar” en el período de gran duelo nacional bajo el rótulo de la “venganza” y “castigo”.

En el cielo, la tierra y el mar del Sur de Corea se desarrollaban los fanáticos ejercicios bélicos contra la RPDC, mientras se trasladó al puerto de Tonghae de la provincia surcoreana de Kangwon hasta el buque insignia de la séptima flota norteamericana, Blue Ridge.

En aquellos momentos Phanmunjom se hallaba en la situación supertensa por la vehemente indignación de todos los militares y civiles coreanos contra EE.UU. y los títeres surcoreanos que se desesperaban por atacar a la RPDC en gran duelo nacional.

En esta circunstancia el Comandante Supremo inspeccionó Phanmunjom, aterrorizando a los belicistas.

Su visita a Phanmunjom sirvió de un evento extraordinario que aclaró al interior y exterior la férrea voluntad del Partido del Trabajo de Corea, el Estado, el ejército y el pueblo coreanos de levantar sin falta en el territorio patrio de tres mil ríes un Estado próspero y reunificado en acato al anhelo de toda la vida de los grandes Generalísimos y estimuló a toda la nación coreana a la lucha por la reunificación de la patria.

Phanmunjom se ha hecho el testigo de la audacia del Mariscal quien dijo que los enemigos firmarán en ese lugar el acta de capitulación, en lugar del acuerdo de armisticio.

Los militares de Phanmunjom y otros del EPC están dispuestos a aniquilar a la horda de agresores con el espíritu de ataque del General Insigne del Paektu de no perdonar jamás a los enemigos.

Todos los coreanos en el Norte, el Sur y en ultramar, convencidos de la victoria final en la guerra por la reunificación de la patria, se levantaron en el movimiento pannacional por alcanzarla uniéndose compactamente en torno al Mariscal.

Hoy día, los reaccionarios de la historia que perseguían la política hostil anti-RPDC y la confrontación fratricida se encuentran en la crisis sin precedente por el ímpetu y la marcha vigorosa de la Corea del Songun.

En acato a la orden de combate del Mariscal Kim Jong Un por la reunificación de la patria, el ejército y pueblo coreanos están decididos a asestar el golpe demoledor a los provocadores y lograr la victoria.

EE.UU. y los títeres surcoreanos deben actuar con prudencia.

Ya advertimos que si ellos desatan la guerra de agresión coincidiendo con el inicio de los presentes ejercicios bélicos, pasarán el tiempo más fatigoso que augura su agonía.

Nuestro ejército y pueblo nunca perderán la oportunidad de guerra que les dé la locura de las fuerzas hostiles en lograr la reunificación de la patria.

El triunfo final es de los defensores de la justicia.

KCNA