El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea publicó el día 7 la siguiente declaración:

    En estos tiempos, Estados Unidos actúa con desesperación para desatar la guerra nuclear encaminada a atropellar a la República Popular Democrática de Corea.

    Los ejercicios militares conjuntos “Key Resolve” y “Foal Eagle”, que libra EE.UU. que exacerba al extremo la situación de la Península Coreana para llevarla al borde de guerra, son de punta a cabo las maniobras de guerra nuclear con vistas al ataque preventivo contra la RPDC.

    Detrás del cartel de “entrenamientos anuales”, EE.UU. introduce enormes fuerzas agresoras, que bastan para ejecutar una guerra nuclear, tales como la flotilla de ataque de portaaviones nuclear y los bombarderos estratégicos.

    Lo insoslayable del problema es que los presentes ejercicios militares se realizan cuando se fabrica nueva “sanción” anti-RPDC en el Consejo de Seguridad de la ONU según el plan de EE.UU. de provocar una guerra nuclear con la justificación de “prevenir la proliferación nuclear”.

    Es el método rutinario de EE.UU. desencadenar la guerra de agresión con la etiqueta de “Fuerzas de la ONU” después de inventar en el Consejo de Seguridad una “resolución” que justificara esa invasión.

    Por eso, EE.UU. involucra en las presentes maniobras hasta las fuerzas armadas de varios países satélites que habían participado en la pasada guerra coreana a título de “Fuerzas de la ONU”.

    EE.UU., que trasladó a la región de Asia-Pacífico su enfoque estratégico para dominar el mundo, toma por su primera meta ocupar toda la Península Coreana con el designio de procurar la cabeza de puente al continente eurasiático y trata de buscar la salida de la seria crisis económica interna en la provocación de la segunda guerra coreana.

    EE.UU., que se dedica a las aventuras militares en esa región más candente del mundo donde se concentran las armas y las instalaciones nucleares, es el que amenaza realmente la paz y seguridad del mundo.

    Hasta la fecha, realizamos todos los esfuerzos posibles por preservar la paz y la estabilidad de la Península Coreana y el resto de la región controlándonos al máximo.

   Pero, EE.UU. respondió a nuestra bondad y paciencia con los ejercicios de guerra nuclear de gran envergadura y pasan a la guerra real sus entrenamientos “anuales”.

    En tal circunstancia, ya desapareció la oportunidad de solución diplomática y queda sólo el enfrentamiento militar.

    Con respecto a la grave situación en que se ven amenazados seriamente la soberanía y el derecho a la existencia de nuestro país, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPDC declara bajo la autorización los siguientes puntos:

    Primero, dado que EE.UU. intenta desatar la guerra nuclear, nuestras fuerzas armadas revolucionarias ejercerán el derecho al ataque preventivo nuclear contra los bastiones de agresores para defender los máximos intereses del país.

    La reciente declaración de la Comandancia Suprema del Ejército Popular de Corea sobre la anulación del Acuerdo de Armisticio desde el 11 de marzo, en que los ejercicios de guerra nuclear de EE.UU. pasarán a la etapa crucial, significa que desde ese momento, nuestras fuerzas armadas revolucionarias tomarán acciones militares de autodefensa contra cualquier blanco y en cualquier momento sin comprometerse a ese acuerdo.

    Segundo, la aprobación de la “resolución de sanción” anti-RPDC en el Consejo de Seguridad de la ONU, bajo el patrocinio de EE.UU., adelantará la segunda y tercera contramedida más fuertes que ya hemos anunciado.

    Si el Consejo de Seguridad de la ONU aprueba nueva “resolución de sanción” para dar luz verde a la guerra de agresión de EE.UU. tendente a aplastar a la RPDC, acabaremos con el círculo vicioso de tensiones usando todo el poderío del Songun consolidado hasta ahora.

    Tercero, en este momento difícil de evitar la segunda guerra coreana, advertimos solemnemente al Consejo de Seguridad de la ONU que no repita el antecedente criminal de haber sembrado en la nación coreana un rencor irreparable al actuar en 1950 como lacayo de EE.UU. en la guerra de agresión contra la RPDC.

    El Consejo de Seguridad debe cuestionar sin demora los ejercicios de guerra nuclear anti-RPDC de EE.UU., que amenazan gravemente la paz y la seguridad internacionales, desmantelar inmediatamente la “comandancia de las fuerzas de la ONU”, aparato del cumplimiento de la guerra de agresión de EE.UU., y tomar medidas para eliminar el estado de guerra coreana.

    Para defender la justicia, hay que responder a la fuerza con la fuerza y a las armas nucleares con las armas nucleares.

    Si EE.UU. desata por fin la guerra de agresión, serán aniquilados en esta contienda los invasores y desaparecida la línea de demarcación militar.

KCNA