Como ya está conocido, Estados Unidos abusó del Consejo de Seguridad de la ONU para fabricar una tras otra “resoluciones de sanción” tan groseras y crueles cuestionando el lanzamiento de satélite con fines pacíficos y la tercera prueba nuclear subterránea de autodefensa de la República Popular Democrática de Corea.

    Insatisfecho con tales fanáticas maniobras tendentes a aislar a la RPDC en la arena internacional, movilizó hasta la maquinaria de votación del Consejo de Seguridad de la ONU.

    Los imperialistas cometen el despotismo y las arbitrariedades de toda índole abusando del Consejo de Seguridad de la ONU.

    Para satisfacer sus intereses, infringen flagrantemente los intereses y los derechos de los países pequeños y los independientes y antiimperialistas y convirtieron el Consejo de Seguridad de la ONU en el lugar de “denuncia” igual a la tribuna religiosa de la edad media.

    El abuso del Consejo de Seguridad de la ONU en el designio agresivo de los imperialistas es un crimen nunca tolerable.

    En particular, con motivo del desequilibrio de la fuerza en la palestra internacional después del fin de la guerra fría, EE.UU. y otros imperialistas propagaron la ley de la selva en el mundo manejando a sus caprichos el Consejo de Seguridad de la ONU, lo cual es el crimen nunca perdonable.

    El ataque aéreo de 78 días contra ex Yugoslavia, cometido a finales del siglo XX por las fuerzas de la OTAN bajo el mando de EE.UU., fue una masacre ilegal contra los civiles pacifistas.

    En 1998, EE.UU. y otros países occidentales armaron la campaña de presión tildando a Yugoslavia de “criminal de guerra” en cuanto al problema de Kosovo.

    Instigaron al Consejo de Seguridad de la ONU aprobar las resoluciones de prohibir la exportación de armas a Yugoslavia y de permitir la investigación de la ONU sobre los “actos de violación de DDHH” en Kosovo. Por último, hicieron aprobar la resolución advirtiendo que “tomarían importantes medidas internacionales adicionales” si no se da la tregua en Kosovo.

    Esto dio luz verde a la intervención militar en el problema de Yugoslavia. Y las fuerzas de la OTAN comenzaron en marzo de 1999 el ataque aéreo indiscriminado sin recibir el consentimiento del Consejo de Seguridad de la ONU, despreciando la ley internacional.

    “El ataque aéreo de la OTAN a Yugoslavia sería la música fúnebre de la ONU”, “Haría gran sombra al nuevo orden mundial después de la guerra fría”, “Se pone en peligro la existencia de la ONU, fundada con el fin de prevenir los conflictos”…

    La opinión pública expresó gran indignación y preocupación por tales atrocidades ilícitas de la OTAN.

    No es casual el que en la reunión de la Comisión de DDHH de la ONU, el vicecanciller ruso de aquel entonces, Vassily Sredin, dijo que “hoy Yugoslavia se hace blanco de ataque, y mañana, será atacado otro país”.

KCNA