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Tuvo lugar el día 29 en la Plaza Kim Il Sung el mitin de militares y civiles capitalinos para apoyar la declaración de la Comandancia Suprema del Ejército Popular de Corea y lograr la victoria en la batalla final contra los imperialistas norteamericanos, los traidores surcoreanos y otros agresores.

Asistieron Kim Yong Nam, Choe Yong Rim, Kim Ki Nam, Choe Thae Bok, Pak To Chun, Kim Yong Chun, Yang Hyong Sop, Kang Sok Ju, Kim Yang Gon, Kwak Pom Gi, Mun Kyong Dok, Ro Tu Chol y otros funcionarios de los organismos del partido y el poder, entidades sociales, ministerios, órganos centrales y las instituciones de ciencia, educación, literatura y arte, salud pública, prensa e información, los oficiales y soldados del Ejército Popular de Corea y del Ejército de Seguridad Interior del Pueblo, así como los funcionarios, trabajadores, profesores, empleados y estudiantes de los organismos, fábricas, empresas, granjas, universidades y escuelas politécnicas a todos niveles de esta capital.

Fueron invitados los compatriotas residentes en ultramar, el representante de la sucursal del Frente Democrático Nacional Antiimperialista en Pyongyang, los representantes diplomáticos y los agregados militares de varios países en Corea y otros huéspedes extranjeros.

Mun Kyong Dok, miembro suplente del Buró Político y secretario del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea y secretario responsable del Comité del PTC en la Ciudad de Pyongyang, dio lectura a la declaración de la Comandancia Suprema del EPC.

Hicieron uso de la palabra el oficial del EPC, Kwon Yong Chol, el obrero de la Fábrica de Alambres Eléctricos 326 de Pyongyang, Kim Hyok Nam, el alumno de la Escuela Secundaria no. 1 de Kumsong, Kim Ju Il, y el estudiante de la Universidad Kim Il Sung, Rim Il Gwang, en representación del EPC, el Ejército Rojo Obrero-Campesino, la Guardia Juvenil Roja y los militares licenciados.

Los oradores señalaron que al informarse de la declaración de la Comandancia Suprema del EPC y de la convocación urgente de la reunión operacional sobre el cumplimiento de la misión de ataque artillero de las fuerzas coheteriles estratégicas del EPC por el Comandante Supremo quien examinó y firmó finalmente el plan de ataque artillero, todos los militares y civiles coreanos entraron en la batalla decisiva contra los provocadores y agresores norteamericanos y la banda traidora surcoreana con la única voluntad de vengarse mil veces de los enemigos.

Apuntaron que nunca pueden perdonar a la horda de gángsteres que se desesperan por enfrentarse hasta el fin con la RPDC inventando los complots para difamar la máxima dignidad considerada como sostén del alma de la nación coreana y vida más preciosa de todos los militares y civiles coreanos.

Se refirieron a que en la batalla decisiva de hoy en que todos los militares de las fuerzas terrestres, navales, aéreas y antiaéreas del EPC, los miembros del Ejército Rojo Obrero-Campesino y la Guardia Juvenil Roja y los demás uniformados y civiles coreanos se levantaron con el único sentimiento de venganza, los de enemigos no evitarán el destino trágico.

Subrayaron que los militares y civiles coreanos mostrarán a todo el mundo cómo logrará la victoria final la Corea del Songun, país poderoso que vino logrando siempre victorias bajo la dirección de los Generales Insignes sin iguales y cuenta con los cohetes estratégicos y las bombas nucleares diversificadas capaces de atacar a cualquier enemigo que estén en cualquier rincón de nuestro planeta.

Recalcaron que dado que se encendió la mecha de guerra total, las fuerzas armadas revolucionarias de la RPDC aniquilarán completamente a la horda de agresores con el ataque preventivo demoledor e implacable sin perder la oportunidad y cumplirán sin falta la causa de reunificación de la patria.

Acentuaron que el Ejército Rojo Obrero-Campesino aniquilará con el inagotable poderío de las fuerzas civiles de la Corea del Songun y el temperamento de defensa a costa de la vida a los enemigos que fanfarronean con la superioridad numérica y defenderá como muralla de acero las calles y los puestos de trabajo, como lo hicieron los defensores de la zona guerrillera en el período de la lucha antijaponesa.

Exhortaron a los miembros de la Guardia Juvenil Roja a lanzarse a los campos de justa batalla con el firme espíritu de defensa de la patria y la enemistad para aniquilar completamente a los imperialistas norteamericanos y los títeres surcoreanos como los jóvenes y niños escolares de la década de 1950 quienes dedicaron la juventud y la vida para defender el territorio patrio y la tierra natal.

Aseveraron que los militares licenciados reingresarán en el ejército para participar en la gran guerra por la reunificación de la patria y destruirán los bastiones de malos hasta que los agresores no puedan renacer nunca más en nuestro planeta.

Señalaron que si los yanquis y belicistas surcoreanos desatan a toda costa la guerra nuclear en este territorio, los uniformados y civiles coreanos los eliminarán hasta el último elemento sin perder la oportunidad preciosa.

Acto seguido, hubo una manifestación multitudinaria para manifestar la voluntad de lograr la victoria en la batalla decisiva final contra los imperialistas norteamericanos, los traidores surcoreanos y otros agresores.

 

KCNA