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La más grande de las hazañas del Presidente Kim Il Sung reside en que él creó el ejemplo secular del movimiento de liberación nacional desde el colonialismo y dirigió sabiamente a la humanidad progresista al camino de independencia y libertad.

Él allanó el camino inexplorado de lograr con fuerzas nacionales la independencia y la soberanía del país.

Tras sacar lecciones del fracaso del movimiento independentista antijaponés de la década de 1920, presentó la línea y las orientaciones de la lucha por la liberación nacional reflejando la demanda del pueblo y la realidad y organizó y dirigió la guerra revolucionaria antijaponesa apoyándose en las propias fuerzas revolucionarias. Así cumplió la histórica causa de liberación de la patria.

En enero del 57 (1968) de la Era Juche, tuvo lugar en Cuba el Congreso Cultural del Mundo con la presencia de los participantes de más de 70 países. En esa ocasión, quedó aprobado un documento intitulado la lucha armada antijaponesa del pueblo coreano organizada y desarrollada bajo la dirección del Presidente y argumentó que las experiencias de esa lucha constituyen las universales y teóricas de la lucha de liberación nacional de las colonias de época actual.

Incontables activistas políticos y los combatientes independentistas vinieron a Corea para aprender las experiencias del Presidente.

Entre ellos, figuran la delegación del Movimiento Popular Dominicano (en mayo de 1967) y el presidente de Senegal de aquel entonces (en mayo de 1974).

Los revolucionarios y los pueblos oprimidos de Asia, África y América Latina dinamizaron la lucha por la liberación nacional según las instrucciones dadas por el Presidente.

Así, el Presidente fue destacado líder quien condujo al nuevo auge la lucha por la liberación nacional de colonias que libraban los pueblos maltratados y oprimidos del mundo.

KCNA