Se llama Aitor Durán López y es de Gasteiz. Acaba de volver a Pekín procedente de un viaje a un destino muy peculiar: una semana en Corea del Norte en medio de las amenazas nucleares. Recomienda el viaje a ojos cerrados para que la gente pueda conocer una cosa muy diferente, que no van a conocer en ninguna otra parte del mundo, y también para ver, «una sociedad organizada de forma única y que además funciona perfectamente».