La banda títere del Sur de Corea se pone ufana del “desfile militar por el día de las fuerzas armadas”, diciendo que estrenaron en esa ocasión “equipos ultramodernos y armamentos de nuevo modelo” y su ejército es el “avanzado de flor y nata”.

    Es una fanfarronada de los que no pasan de ser escudos humanos de su amo norteamericano.

    Como reconocen los mismos títeres surcoreanos, todos los “armamentos y equipos ultramodernos” exhibidos esta vez son importados de EE.UU., Israel y otros países extranjeros.

    Si se toma en cuenta que la mayoría de exportaciones de los imperialistas es para probar las armas en desarrollo y eliminar las viejas, no será difícil adivinar la calidad de esos “equipos ultramodernos y armas nuevas”.

    Por ejemplo, “Slam-ER” hecho en EE.UU. ha sido criticado por la prensa por sus defectos de diseño.

    “Patriot”, que forma parte del llamado “sistema antimisiles al estilo surcoreano”, es también un dolor de cabeza por su mal funcionamiento y largo tiempo fuera de servicio.

    Puesto que entregaron a EE.UU. el mando de operaciones en el tiempo de guerra, el ejército títere surcoreano puede utilizar esos “equipos” sólo por la indicación de su amo gringo.

    Pero, la banda de Park Geun-hye suplica a EE.UU. posponer el tiempo de devolución de ese mando militar.

    Francamente dicho, el ejército surcoreano es una soldadesca desmoralizada y dirigida por EE.UU.

    El ejército surcoreano es contagiado con la idea pesimista de la guerra y el individualismo que le transmitieron las tropas agresoras norteamericanas.

    Por eso, entre sus filas se reportan sin parar los casos de fuga, suicidio, asesinato, saqueo y violación sexual y otros crímenes de violencia.

    Hasta los medios conservadoras deploran comentando el estado moral de los militares como “faltos de disciplina y orden” y “ejército pasado de rosca”.

    Sin embargo, la camarilla surcoreana elogió como “filas poderosas y selectas” y “ejército innovador”.

    Ahora, la banda de traidores surcoreanos recrudece sus actos de provocación con las fuerzas foráneas para desatar la guerra de agresión contra la connacional RPDC.

    La historia comprobó que la banda de títeres y desmoralizados es condenada siempre a la derrota y la muerte.

    Esto ha sido confirmado en la década de 1950 cuando el ejército títere surcoreano lanzó la invasión contra la RPDC con armas suministradas por el imperialismo norteamericano y sufrió una derrota aplastante.

    Los lacayos surcoreanos deben actuar con prudencia sin olvidar su miserable situación.

KCNA