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El Mariscal Kim Jong Un, Primer Secretario del Partido del Trabajo de Corea, Primer Presidente del Comité de Defensa Nacional de la República Popular Democrática de Corea y Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea, recorrió el asilo para niños y el orfanato en esta capital.

Estuvo primero en el orfanato.

Cuando él apareció en la sala de juegos, cayeron en sus brazos los niños que se divertían.

El Mariscal acarició un rato por la mejilla a los niños abrazados y les preguntó en tono cariñoso qué edad tienen y si no padecen alguna enfermedad.

Conmovidos por el afecto paternal, los niños interpretaron delante de él la canción “¡Gracias al Mariscal Kim Jong Un!”.

Le llamaron a toda voz como “¡Padre!” diciendo que no tienen nada que envidiar en este mundo porque el Mariscal les envía en cada estación del año las ropas bonitas, caramelos y galletas sabrosos, pescados, frutas y mieles.

En su recorrido por varios puntos del orfanato, el Mariscal se cercioró de las condiciones de crianza y educación y del ambiente de vida.

Seguidamente, se dirigió al asilo para niños.

En la habitación de bebés, miró sonriente a los bebés dormidos y preguntó cuándo nacieron. Al distinguir a los niños que jugaban en el salón de diversiones, conversó con ellos esbozando una sonrisa.

Se reunió con los trillizos y los sentó en sus rodillas.

Cada vez que recibían el informe de nacimiento de trillizos, los Generalísimos (el Presidente Kim Il Sung y el Dirigente Kim Jong Il) se ponían muy contentos diciendo que eso es una señal de la prosperidad del país, recordó.

En la cocina averiguó qué alimentos les dan a los niños y se mostró complacido de que al igual que el orfanato, el asilo alimentara bien a los niños según la norma nutricional para el crecimiento.

Dijo que les alimentará todos los días desde el año en curso 300 gramos de pescados, reiterando que los niños son los reyes en nuestro país.

Además de la carne y pescado, hay que dar de comer a los matriculados de asilo y orfanato hasta el caqui seco de alto valor nutritivo, indicó.

Los huérfanos añoran más que nadie el afecto, recalcó y exhortó a formarlos en lugar de sus padres como personas honestas y futuros trabajadores del país sin que ellos sufran la tristeza de orfandad.

Ese día, el Mariscal dio valiosas instrucciones que se presentan en mejorar la gestión del orfanato y el asilo.

Apuntando que los niños sin padres son también los sucesores de nuestra revolución y dignos trabajadores del futuro, puntualizó que el partido tiene la firme decisión de acondicionar los orfanatos y asilos para niños de todo el país en el nivel de las escuelas revolucionarias donde se forman los hijos de mártires revolucionarios.

Ofrecer comidas sabrosas, alojamiento cómodo, excelentes condiciones y ambiente de educación deviene la premisa de formación excelente de los niños, señaló y continuó que el partido construirá nuevamente a la pintoresca ribera del río Taedong el orfanato y el asilo para niños de la ciudad de Pyongyang.

Instruyó acondicionar nuevamente conforme a la demanda del nuevo siglo los mismos edificios en todas las provincias y las ciudades directamente subordinadas al centro.

Añadió que se debe escoger primero el edificio ejemplar y generalízalo a todo el país
.

Manifestó la esperanza y convicción de que las niñeras y asistentes del orfanato y el asilo materializarán generación tras generación la concepción de las generaciones venideras del Presidente y el Dirigente quienes amaban mucho durante toda su vida a los niños presentándolos como reyes del país.

Le acompañaron en esta ocasión Kim Phyong Hae, Ri Jae Il, Pak Thae Song, Hwang Pyong So y Ma Won Chun.

KCNA