kcna03032014-05

El australiano John Alexander Short, detenido por sus actos hostiles contra la República Popular Democrática de Corea, entregó el día primero a un órgano correspondiente una carta de disculpa, cuyo contenido va como sigue:

    Soy australiano John Alexander Short, residente en Hong Kong de China.

    Cometí crímenes violadores a la soberanía y la ley de la RPDC.

    A fin de aumentar en la RPDC el número de cristianos, fabriqué las publicaciones y las llevé a ésta para lanzarlas en secreto, sabiendo claramente que lo es un acto violador a la soberanía y la ley de la RPDC.

    A través de la TV y los periódicos vi y leí los datos y las noticias calumniosos de Estados Unidos y el mundo occidental de que la RPDC es un país socialista más aislado en el mundo, en que no hay la libertad de la creencia religiosa y no se da bienvenida a la visita de los extranjeros a la iglesia y en este curso llegué a abrigar recelo por el respecto.

    A principios de 2012, entregué al empresario surcoreano Paul Baek (50 años de edad más o menos) un libro religioso en inglés, escrito por mí y le pedí traducir en coreano. Y a fin de lanzar en la RPDC muchas más publicaciones religiosas, las imprimí en forma pequeña.

    En agosto de 2012, visité la RPDC llevando conmigo la Biblia y las publicaciones religiosas para tantear que en la siguiente visita podría llevar más las publicaciones. Durante la visita al metro de Pyongyang, las lance sigilosamente en el tren del metro, violando así la ley de la RPDC. A través de esa conducta, yo trataba de comprobar si podría lanzar en la siguiente visita más Biblia y llegué a pensar en que podría hacerlo más fácilmente.

    En febrero de 2014, yo entré en la RPDC en calidad de turista para divulgar más publicaciones religiosas. El día 16 de febrero, aproveché la visita al budista Templo Pop-un del monte Ryong-ak para lanzar sigilosamente alrededor del Templo las publicaciones cristianas.

    Pido seria disculpa por el hecho de que cometí el crimen en el día de nacimiento de Su Excelencia Kim Jong Il, máxima fiesta nacional del pueblo coreano.

    Disculpo por mi acto que causó la indignación del pueblo coreano y le dio gran insulto. Reconozco que mi acto constituye una imperdonable acción hostil imperdonable que viola la soberanía y la ley de la RPDC. Solicito que la RPDC perdone mi acto. Ruego encarecidamente poniéndome de rodillas que la RPDC y su pueblo me perdonen indulgentemente por el respecto.

    Durante la presente visita, llegué a conocer bien que es falsa la propaganda de las informaciones de Estados Unidos y el Occidente de que la RPDC es un país aislado y en ella no hay la libertad de la creencia religiosa. Y tomé la decisión de hablar a otros y mis colegas de mi insistencia positiva sobre la realidad y el verdadero aspecto de la RPDC.

    No haré más el acto violador a la soberanía y la ley de la RPDC.

KCNA