El grupo de inspección del Comité de Defensa Nacional de la República Popular Democrática de Corea dio a la publicidad el día 14 los verdaderos aspectos del “incidente de drones”, revelados hasta la fecha.

    Según el acta de revelación, las autoridades surcoreanas lo describen como “obra del Norte de Corea” al igual que el incidente de la corbeta “Cheonan”.

    Recientemente, fueron descubiertos en varios puntos del suelo surcoreano los drones caídos, comienza el documento y prosigue:

    Las autoridades militares surcoreanas publicaron el 2 de abril el primer “resultado de investigación”, según el cual los aviones no tripulados fueron despegados del Norte de Corea. Y el día 11, presentaron el “resultado de investigación intermedio” insistiendo en que las fotos, encontradas en los drones, son pruebas más contundentes que confirman la “obra del Norte de Corea”.

    Según la lógica de la parte surcoreana, todas las aeronaves, que circulan entre el Norte y el Sur de Corea y llevan las fotografías de la parte Sur, son “las del Norte de Corea”.

    Si fuera así, se puede sacar la conclusión de que son las surcoreanas las aeronaves que vuelen desde el sur hacia el norte en la parte al norte de la línea de demarcación militar y tengan las fotos de la parte Norte.

    El “grupo central de investigación conjunta” presentó como una de las pruebas más evidentes las letras coreanas inscritas en la batería del motor.

    Dicen que en la parte frontal de la batería se ve la marca con inscripciones “Kiyong nalja (fecha de entrada en uso)-25 de junio de 2013” y “Sayongjungji nalja (fecha de salida de uso)-25 de junio de 2014”.

    Las autoridades surcoreanas insisten en que el Norte de Corea usa generalmente esa manera de marcar y en el Sur de Corea se escribe la fecha como “naltza” a diferencia de “nalja” en el Norte de Corea.

    Pero, en la República Popular Democrática de Corea no se usa nunca la expresión “kiyong” (entrada en uso). En el gran diccionario de lengua coreana no aparece ni el parafraseo de esa expresión.

    Según el “resultado de investigación”, en el reverso de la batería están las letras chinas y japonesas y el aparato de mantenimiento de la posición de vuelo de drone es el producto de Futaba de Japón.

    Entonces, ¿cómo las autoridades surcoreanas sabrán explicar esas palabras extranjeras y el aparato de fabricación japonesa?

    Como un testimonio para certificar el rumor de “obra del Norte” del incidente de drones se presentaron las huellas digitales.

    ¿Quién creería si insisten en que estas huellas digitales descubiertos en los drones son de los norcoreanos porque no son de los surcoreanos?

    Al principio, el vocero del Ministerio de Defensa Nacional del Sur de Corea avisó que “no será fácil para certificar el punto de despegue de drones del Norte aunque se gasten más de 30 billones como presupuesto para defensa nacional”.

    Pero, unos días después, él mismo dijo que el lugar de despegue de drones es el aeropuerto de Onchon de la provincia de Hwanghae del Sur.

    Este aeropuerto no está situado en dicha provincia sino en la provincia de Phyong-an del Sur.

    Poco después, el mismo vocero dijo que es incorrecto el nombre del lugar publicado antes y el verdadero lugar de despegue de drones es el aeropuerto alrededor de la zona de Ongjin de la provincia de Hwanghae del Sur.

    En la RPDC no hay el aeropuerto en la zona cerca de Ongjin.

    Las autoridades surcoreanas dijeron que el otro testimonio es el color verde y blanco del cuerpo de drones.

    En el “resultado de investigación intermedia” ellas publicaron que en vista de la distancia de vuelo de drones el presente caso es de la obra del Norte porque su distancia es corta para salir de los países vecinos y el Sur de Corea no lo hizo.

    Entonces, ¿todos los aviones de corta y larga distancia de vuelo son del Norte de Corea?

    El Ministerio de Defensa Nacional del Sur de Corea avisó que el radar del avión de mando de las fuerzas aéreas “E-8” capturó el 31 de marzo el dron que volaba del Norte hacia la isla Paekryong, lo que confirmó que los drones se despegaron de la zona norte.

    Y justificaron que aunque dispararon de inmediato más de 300 proyectiles Balkan en tres ocasiones después de descubrirlos no podían derribarlos porque el máximo alcance de tiro de sus proyectiles es 2km y el dron volaba manteniendo la altura de 5-6km.

    Como si fueran olvidado sus palabras, el “grupo central de investigación conjunta” publicó que el dron descubierto en la isla Paekryong cayó por falta de combustible volando en zigzag con la velocidad 100-120km/h en la altura de 1.4km.

    Cuando se ampliaron las sospechas de la opinión pública, el grupo respondió vagamente que fue posible acaso que haya aparecido en la isla Paekryong el otro drone desconocido por las autoridades.

    Según el “resultado de investigación intermedio”, la aeronave fue hecha por la “fundición en troquel”, el circuito electrónico pegado a la madera no es el estilo surcoreano y no hay testigos ni declaradores que descubrieron la plataforma de lanzamiento y los equipos adicionales necesarios al despegue de drone. Éstas y otras absurdidades son los argumentos de la “obra del Norte de Corea”.

    En cuanto a esa conducta dudosa, la gente susurra que no es fácil inventar y comprobar el rumor de que “la caída de drones es obra del Norte de Corea”.

    A medida que pase el tiempo, se tornará más evidente el carácter fraudulento de ese rumor.

    El acta de revelación denuncia el intento criminal de las autoridades surcoreanas que reprodujeron esta vez el incidente de “Cheonan”.

    Primero, al acusar a la RPDC como autora del incidente de drones, las autoridades surcoreanas intentan imputarle la responsabilidad del empeoramiento de las relaciones N-S y de la creación de la coyuntura a punto de guerra.

    Segundo, con la fabricación de otro caso de “Cheonan”, tratan de repetir las “medidas sobre el Norte del 24 de Mayo” a fin de convertir las relaciones íntercoreanas en las siempre conflictivas.

    Tercero, bajo el pretexto del “afianzamiento del estado de seguridad”, pretenden involucrar a su amo norteamericano en el aumento armamentista del Sur de Corea, de manera que puedan cubrir el “vacío de las fuerzas militares” y aplastar a toda costa a la RPDC por vía militar.

    Las autoridades surcoreanas tienen el vicio de inventar un caso sensacional cada vez que se encuentran en crisis y lanzar, vinculándolo con la RPDC, la febril campaña de enfrentamiento con ésta.

    Puesto que ellas no retiran todavía el rumor de que el “incidente de ´Cheonan´ es obra del Norte de Corea” y siguen inventando casos similares, el grupo de inspección del CDN de la RPDC está dispuesto a verificar todos los hechos.

    Es invariable nuestra posición de investigar en conjunto todos los incidentes relacionados con la RPDC, inclusive el caso de “Cheonan”.

    En representación de la parte surcoreana, el jefe de la Oficina de Seguridad de Chongwadae, Kim Jang Su, quien presuntamente, se responsabiliza por la seguridad nacional del Sur de Corea, podría tomar parte en la investigación conjunta que tendrá lugar centrando gran atención de la nación.

    Si no tienen nada que temer, no habría ninguna razón que haga a las autoridades surcoreanas desoír la justa y racional exigencia de la RPDC que se mantiene desde el principio del estallido del caso de “Cheonan”.

    Esperamos la respuesta de las autoridades surcoreanas.

KCNA