El Comité de Defensa Nacional de la República Popular Democrática de Corea hizo pública el día 13 una información importante para declarar que se rendirán las cuentas finales con los compinches bribones de Park Geun-hye.

    Por encargo de la banda de Park, el imbécil portavoz del Ministerio de Defensa Nacional del Sur de Corea, Kim Min Sok, compareció el día 12 en un lugar público y censuró como opinión ilógica de “bandido” el justo criterio del grupo de inspección del CDN de la RPDC que desmintió el rumor de “el incidente de drones es obra del Norte de Corea” y exigió nuevamente la investigación conjunta.

    Al cabo de ofender a la RPDC como “país que no lo es” y “país sin derechos humanos ni libertad”, ese tipejo chismeó que “ella es el país que debe ser eliminado cuanto antes”.

    En su información, el CDN de la RPDC lo calificó como imperdonable desafío contra la RPDC y clímax de la confrontación fratricida y prosiguió:

    La RPDC no ha reconocido nunca como país normal con aspectos de Estado soberano al Sur de Corea que se llama la “República de Corea” imitando el nombre de la etapa final de la dinastía feudal de Joson que se ha arruinando al convertirse en el escenario de pugna de las potencias debido al servilismo a grandes potencias y actos vendepatrias.

    Los pobres títeres surcoreanos viven en la colonia de EE.UU. que les ha arrebatado hasta el mando militar, símbolo principal de un Estado soberano.

    Ellos deben aceptar sin ninguna queja hasta la carne de vacas locas, que les tira EE.UU., y si éste hace un estornudo, han de sufrir sin falta la fiebre alta cogiendo gripe al igual que su amo gringo.

    La situación del Sur de Corea es tan miserable que hasta la “presidenta” Park debe hablar no en su lengua materna sino en inglés y actuar con coquetería cuando visita a EE.UU. para ser abrazada por éste como perra mimada y lacaya fiel.

    Por eso, hemos definido hace mucho tiempo al Sur de Corea como colectivo de títeres que no tienen espíritu ni cara propia y como horda de sirvientes coloniales habituados al servilismo a grandes potencias y a los actos vendepatrias.

    No podemos tolerar jamás que tales tipejos se hayan atrevido a calumniar a la RPDC, país más digno del mundo.

    ¡Qué pobres son los títeres surcoreanos que fanfarronean depositando la esperanza en los irrisorios pertrechos militares de su amo gringo tales como el avión de asalto, el portaaviones y bombas teledirigidas!

    Nuestro ejército no oculta que tiene los medios de ataque más poderosos que todos los armamentos sofisticados de que los norteamericanos hacen mucha propaganda.

    Hemos tomado ya la decisión de hacerles probar el golpe duro de esos medios cuando se dé la oportunidad.

    Consideramos especialmente grave el hecho de que inconscientes de esa realidad, esos tipejos chismearon sin vacilación alguna que la RPDC es el “país que debe ser eliminado cuanto antes”.

    En la historia de división nacional de muchas vicisitudes, nunca se ha escuchado antes tal disparate.

    La presente chismografía de los compinches de Park es la negativa total a la parte connacional y la declaración abierta de su ambición de lograr la “unificación mediante la absorción de regimenes” y de enfrentamiento total de regímenes.

    No se puede remediar ni reparar las consecuencias que se produzcan de tal disparate.

    Todos los uniformados y civiles de la RPDC y los compatriotas demandan fuertemente barrer de este territorio a la horda de Park que cometió sin titubeo el peor crimen de traición.

    Los compinches de Park experimentarán en carne propia las horrorosas consecuencias de su chismografía.

KCNA