En contubernio con los títeres surcoreanos, Estados Unidos despliega desde el día 16 en el Mar Sur y el Este de Corea el “ejercicio de interceptación de aviones” acompañado del movimiento en el mar.

    A partir del día 22, desarrollará en las cercanías de la isla Jeju los ejercicios militares marítimos de gran envergadura en que participarán hasta los buques de las fuerzas agresoras de Japón.

    En un artículo individual publicado este viernes, el diario Rodong Sinmun califica esos ejercicios de provocación abierta contra el ejército y el pueblo de la República Popular Democrática de Corea, que se esfuerzan por aliviar la tensa situación de la Península Coreana y crear un ambiente pacífico, y de acto peligroso que lleva la situación al borde de guerra.

    Ahora, el imperio intenta encubrir el carácter provocativo y agresivo de sus maniobras. Instiga a los trompeteros venales a informar que sus maniobras bélicas son incuestionables “ejercicios rutinarios para la defensa” y a describir las maniobras navales EE.UU.-Japón-Sur de Corea como “actividad humanitaria” con fin de buscar y rescatar a las víctimas de accidentes.

    Pero, todo el mundo sabe bien que esos entrenamientos son para empeorar de modo intencional la situación de la Península Coreana y atacar a la RPDC.

    Hasta la fecha, la RPDC hizo todo lo posible para aliviar la tensión mediante el diálogo y las negociaciones y preparar el ambiente pacífico en la Península Coreana rechazando el enfrentamiento militar.

    EE.UU. trata de llevar las relaciones íntercoreanas a la confrontación al desvirtuar tales esfuerzos de la RPDC.

    Si EE.UU. sigue recurriendo a la amenaza militar contra la RPDC embriagado de su anacrónica ambición, sufrirá sólo la vergüenza y arruinamiento.

KCNA