Bajo la autorización, Kim Kye Gwan, primer viceministro del Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea, hizo pública hoy la siguiente declaración:

Bajo la atención especial del mundo está programada la histórica Cumbre RPDC – EE.UU., cuyos preparativos se impulsan en etapa final.

Ganan la simpatía y apoyo unánimes dentro y fuera del país nuestros esfuerzos sinceros y activos destinados a eliminar las relaciones de hostilidad y desconfianza que perduran durante varios decenios y preparar el nuevo jalón para la mejora de las relaciones RPDC-EE.UU.

Sin embargo, Trump, presidente de los Estados Unidos de América, publicó súbitamente el día 24 la posición oficial de revocar la Cumbre RPDC-EE.UU. que había sido un hecho consumado.

El presidente Trump pretextó que la declaración de la vicecancillera coreana Choe Son Hui contiene la “gran ira y hostilidad abierta” y aclaró que es inoportuno realizar por ahora el valioso encuentro programado ya antes.

Quiero calificarlo de decisión inconveniente al deseo de la humanidad aspirante a la paz y la seguridad de la Península Coreana y el resto del mundo.

La “gran ira y hostilidad abierta” de que habló el presidente Trump no pasa de ser una reacción causada por los excesivos actos verbales de la parte norteamericana que vino imponiendo la unilateral renuncia nuclear en vísperas de la Cumbre RPDC-EE.UU.

Esta situación desagradable deja conocer claramente cuán riguroso es el estado actual de las arraigadas relaciones hostiles RPDC-EE.UU. y cuán imprescindible es la Cumbre para mejorarlas.

En cuanto a la histórica Cumbre RPDC-EE.UU., hemos venido apreciando en el fondo al presidente Trump quien tomó la decisión resuelta jamás tomada por otros mandatarios norteamericanos en el tiempo pasado y se esforzó por este gran evento, la Cumbre.

Por tanto, la publicación repentina y unilateral de la cancelación del encuentro deviene una sorpresa y lástima para nosotros.

¿Acaso le faltaba la voluntad o la confianza en la Cumbre? Resulta difícil verificar sus razones. Pero, venimos haciendo los esfuerzos sinceros con la expectativa de que el histórico encuentro y conversación Cumbre RPDC-EE.UU. servirían del significativo punto de partida para la paz y seguridad regionales y mundiales y la mejora de relaciones entre ambos países siendo el primer paso de la solución del problema mediante el diálogo.

También, esperábamos discretamente que el “modo de Trump” sea el proyecto clarividente que puede aliviar las preocupaciones de ambas partes, corresponder también a las condiciones de nuestra demanda y ejercer una acción sustancial a la solución del problema.

También, nuestro Presidente del Comité de Estado dijo que el encuentro con el presidente Trump podrá dar un bueno inicio y vino haciendo ingentes esfuerzos para su preparación.

Pero, la parte norteamericana anunció unilateralmente la cancelación de la Cumbre, lo cual nos hace dudar una vez más si de verdad son correctos nuestros esfuerzos hechos hasta ahora y el camino que hemos optado nuevamente.

Sin embargo, son invariables nuestra meta y voluntad de hacer todo lo posible para la paz y la estabilidad de la Península Coreana y la humanidad. A partir de la una posición magnánima y abierta, estamos dispuestos a ofrecer el tiempo y la oportunidad a la parte norteamericana.

Hay un refrán que dice: Paso a paso se llega lejos.

Si se dejan resueltos uno tras otro los pendientes por etapas las relaciones no se empeorarán, sino se desarrollarían más positivamente que ahora. EE.UU. deberá meditar profundamente sobre ello.

Volvemos a aclarar a la parte norteamericana que tenemos la voluntad de solucionar los problemas sentándonos cara a cara con EE.UU. en cualquier momento y con diferentes maneras.

 
KCNA