Quedó revelado recientemente el hecho de que en vísperas de la sentencia de dimisión de Park Geun-hye, la Comandancia de Defensa y Seguridad del ejército títere surcoreano había planeado en marzo del año pasado el golpe militar de Estado, lo que consterna a toda la población surcoreana.

Un documento elaborado por esa comandancia según la orden de Chongwadae, enumera detalladamente el orden del golpe de Estado como la proclamación de la “ley de guarnición” y la “ley marcial”, el plan escalonado para la movilización de los efectivos y los personajes para ocupar los sistemas administrativo y judicial haciendo frente a la lucha masiva que se amplificaría en el caso de ser denegado el proyecto de dimisión de Park Geun-hye.

Esto deviene una conspiración de golpe militar de Estado encaminada a aplastar con las fuerzas armadas a los manifestantes pacíficos con velas encendidas y muestra claramente la naturaleza reaccionaria de la banda traidora de Park Geun-hye que no vacila en nada para mantener su dictadura y poder.

En particular, esa banda planeaba racionalizar su conspiración bajo el pretexto la “amenaza del Norte (de Corea)”.

Está reconocido por todo el mundo el hecho de que cada vez que se hallaban en la crisis de gobernación, los anteriores “poderes” conservadores buscaban su salidero en el rumor de la “amenaza del Norte de Corea” y levantaban locamente las oleadas de “eliminación de las fuerzas pro-Norte”.

Lo testimonia la masacre en Kwangju de los gángsteres militares de Chun Doo Hwan y el golpe militar de Estado del 16 de mayo del traidor Park Chung Hee que divulgando el rumor de la “amenaza de agresión al Sur” y la “intervención del Norte” impidieron con fuerzas armadas la lucha justa de los habitantes por la independencia, la democracia y la reunificación.

Si se hubiera cumplido el complot de la banda de Park Geun-hye, no podrían imaginar la actual corriente hacia la paz y la unidad, sino se habría rehabilitado la era oscura de la dictadura “Yusin” (renovación) y baño de sangre en el territorio surcoreano.

Todos los hechos muestran claramente que la fantasma del golpe de Estado y la dictadura militar no fue sepultada en la tumba de la historia, sino acecha todavía la oportunidad.

Ahora, la banda conservadora en desmoronamiento no oculta su ambición de retomar el poder y pisotear sin piedad a las fuerzas progresistas.

Los tipejos del “Partido de Corea Libre” abogan desesperadamente por esa conspiración diciendo que “no pueden buscar los indicios del golpe” y “es el deber natural de las autoridades militares para hacer frente a las situaciones probables”, revelando así el carácter de los cómplices del caso.

No se eliminó todavía la intriga del golpe militar de los traidores conservadores.

Todas las poblaciones surcoreanas deben librar hasta el final la lucha anti-vicio para enterrar al “Partido de Corea Libre” y otra banda traidora de conservadoras que hacen últimos esfuerzos y para defender la paz de la Península Coreana con la fuerza unida de la nación.

 
KCNA