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Corea rompe relaciones con Malasia por la extradición de un coreano a Estados Unidos

Manifestantes exigen la paz, ante la Embajada coreana en Kuala Lumpur, Malasia.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea emitió la siguiente declaración el 19 de marzo:

El día 17 de marzo, el poder de Malasia cometió la criminalidad imperdonable de entregar a los Estados Unidos de América a un inocente ciudadano coreano tachándolo como un «delincuente».

Este suceso, que asombra a todo el mundo, es el fruto del complot intrigante que inventó la cruel actitud gringa antinorcoreana de aislar y estrangular a la última y postura humillante proyanqui del gobierno malayo.

El ciudadano coreano en cuestión es el funcionario encargado de las legítimas actividades del comercio exterior en Singapur durante varios años. Por ende, acusarlo como involucrado con supuesto «lavado del fondo ilegal» es una invención absurda y artimaña pueril.

Lo patentiza lo que en varios juicios efectuados inmediatamente después del suceso, la autoridad judicial malaya no presentó ninguna evidencia material de sospecha relacionada con el «lavado de fondos ilegales» aunque la representación coreana acreditada en ese lugar y la parte de abogados lo exigieron.

Todo el curso de más de 670 días desde que lo detuvieran, en pleno día, al coreano, tras inventar una conspiración infundada, evidencia que las autoridades de Malasia son una manada que no posee el elemental honor legal, lejos de hablar de la independencia.

Además pueden conocer la sucia faceta del poder malayo que por una migaja de dólares ensucia tanto la justicia y la conciencia como su cara, a través de los hechos de que algunos personajes jurídicos de Malasia, fueron invitados por el embajador norteamericano en su país a unos manjares, ocasiones durante las cuales tramaron una compraventa de «donación gratuita de armamentos» por fajas de fondos.

Malasia también finge tener un gobierno, pero se doblega ante la injusta presión estadounidense y llega a entregar como sacrificio de la política hostil norteamericana a un coreano, violando el reconocido Derecho Internacional.

La injusticia no evita la severa sentencia de la justicia.

La última actitud malaya deviene el abierto reconocimiento y participación directa en acciones hostiles de Washington que intenta saquear el derecho a la soberanía, subsistencia y desarrollo de la RPDC.

Las relaciones Corea-EE.UU., las más hostiles en el globo terráqueo, están en estado beligerante en lo técnico durante más de 70 años, y esto se ha comprobado como una realidad innegable.

El poder de Malasia no puede ignorar esta realidad obvia. Pero hizo sentarse a un coreano inocente en el banquillo de los acusados, adulando a ciegas a Norteamérica, que es mayor enemigo de Corea, y no satisfecho con esto, lo entregó a ese país. Con esto destruyó sin dejar rastros el cimiento de las relaciones de los dos países, que se basan en el respeto de la soberanía.

En relación con este caso grave, el MINREX de la RPDC declara romper por completo las relaciones diplomáticas con Malasia que cometió los archicrímenes contra RPDC, doblegándose a la opresión de la Casa Blanca.

A partir de este momento, el poder de Malasia se responsabilizará de todas las consecuencias que se emanen entre ambos países.

Advertimos de antemano a Washington, manipulador entre bastidores y verdadero autor del presente suceso, que pagará el debido precio.

19 de marzo de 110 (2021) de la Era Juche

Pyongyang

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