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Mensaje de Kim Jong Un al X Congreso de la Unión de la Juventud es estudiado en el cursillo de sus participantes

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Se impartió el 30 de abril, en Pyongyang, el cursillo para los participantes en el X Congreso de la Unión de la Juventud Patriótica Socialista.

En la ocasión se abordaron los asuntos prácticos para registrar un cambio radical en las labores de la UJ conforme a lo que exige la nueva etapa de la revolución en desarrollo, de manera que ella desempeñe perfectamente su papel de vanguardia del Partido del Trabajo de Corea en la materialización de la resolución de VIII Congreso partidista.

Ri Il Hwan, miembro del Buró Político y secretario del Comité Central del PTC, intervino con el tema de «Los participantes en el X Congreso de la UJ deberán cumplir su responsabilidad y deber en la lucha por implementar la resolución aprobada en el mismo conclave».

En la ocasión se dio énfasis en tomar como cuestión vital el establecimiento estricto del sistema de dirección única del estimado camarada Kim Jong Un en las filas de la UJ.

Ri insistió en profundizar esta labor tomándola como asunto crucial relacionado con el destino de la UJ y los jóvenes y como principio fundamental de las labores y actividades de la misma entidad.

Hay que defender en todos los sentidos la autoridad del Secretario General del PTC, considerándola como absoluta, mantener y glorificar las proezas de dirección del Partido, realizar con fines definidos la labor organizativa para poner en práctica las políticas del Partido y establecer la firme disciplina y orden en su ejecución, destacó.

Continuó que los participantes deben concentrarse en su trabajo con la decisión de comprobar en la lucha práctica su fidelidad y capacidad ejecutiva aceptando en serio la resolución del X Congreso de la UJ como suprema tarea de ésta para hacer realidad el proyecto e intención del CC del Partido.

Brindó explicaciones acerca de los temas tales como exigir a todas las organizaciones y militantes de la UJ realizar de manera novedosa la labor política para incentivar el entusiasmo de los jóvenes, organizar con escrupulosidad la campaña para el cumplimiento del Plan Quinquenal, instruir a los militantes de la UJ a trabajar con alta capacidad de control, dirección y ejecución, así como establecer en todo el Partido y toda la sociedad el ambiente de ayudar a las labores de la UJ y poner empeño en la educación para los jóvenes.

En el cursillo se ha resaltado la idea de registrar un viraje revolucionario en el trabajo de la UJ, al estudiar profundamente el mensaje enviado a su X Congreso por el estimado camarada Kim Jong Un y cumplir cabalmente las tareas programáticas señaladas en su texto.

Marcha de antorchas la noche del Primero de Mayo, en ocasión del X Congreso de la UJ

«Demuestren plenamente el poderío de la Unión de la Juventud Patriótica Socialista en el avance histórico hacia un nuevo triunfo de la revolución»
Mensaje programático enviado al X Congreso de la UJ por el estimado camarada Kim Jong Un

Se ha celebrado exitosamente el X Congreso de la Unión de la Juventud Kimilsungista-Kimjongilista mientras se pone de pleno manifiesto el extraordinario fervor revolucionario de los jóvenes coreanos en su avance impetuoso hacia un nuevo rumbo indicado por el VIII Congreso del Partido del Trabajo de Corea.

El presente evento ha reafirmado con gran orgullo la fe y el juramento de los millones de los jóvenes coreanos ilimitadamente fieles a la dirección del Partido del Trabajo de Corea y deseosos de mostrar sin reserva su heroísmo y valentía en el cumplimiento de la causa del Partido, así como ha debatido y decidido cuestiones importantes encaminadas a colocar en una nueva fase de desarrollo el movimiento juvenil nacional.

Muy satisfecho por el hecho de que el congreso haya logrado éxitos significativos en aras de la innovación y el fortalecimiento de la Unión, gracias al entusiasmo elevado y participación activa de todos los delegados, los felicito calurosamente en nombre del Comité Central del Partido.

Aprovecho la ocasión para extender mis efusivos saludos militantes a todos nuestros jóvenes de ambos sexos del país que glorifican su valiosa juventud teniendo la lealtad al Partido y la revolución como su mayor orgullo y honor.

Asimismo transmito mis saludos cordiales a todos los compatriotas jóvenes en el extranjero, incluidos los radicados en Japón, quienes continúan fidedignamente la obra patriótica en aras de la prosperidad de la patria socialista y el porvenir resplandeciente de la nación.

En el último lustro de nuestro proceso revolucionario, ha habido cambios nuevos y trascendentales también en el movimiento juvenil.

Los otrora niños pequeños se han incorporado en las filas de la Juventud. Los que ayer eran jovencitos han crecido como grueso de la sociedad. Y las circunstancias y las condiciones del trabajo de la juventud han experimentado un cambio notable.

Pero se han seguido manifestando en alto grado las excelentes cualidades de nuestros jóvenes propensos a la revolución y la lucha en su impetuoso avance en pos del Partido.

El Partido, que conduce la revolución a un salto espectacular superando con valor los peores desafíos, se ha visto siempre rodeado de un nutrido contingente de jóvenes fieles a él. Y han sido incontables los jóvenes patriotas, inteligentes y fidedignos, que coordinan sus ideales y sueños con el propósito del Partido y avanzan contra viento y marea.

En este mundo en que los demás buscan solamente honores y placeres, únicamente nuestros jóvenes revolucionarios responden infaliblemente al llamado de la patria, sirven con honradez a la sociedad y el colectivo y se dedican de lleno por el futuro, aceptando gustosos los sufrimientos y las dificultades.

A raíz del reciente congreso del Partido, los jóvenes de todo el país se movilizaron al unísono y en unos pocos meses miles de ellos se ofrecieron para los trabajos difíciles y engorrosos. Estos gestos heroicos, equivalentes al de quien en la guerra acude al frente y no vacila en cubrir con su cuerpo la aspillera enemiga, ilustran claramente el noble mundo espiritual que poseen solamente los jóvenes coreanos.

Formar sucesores y reservas fidedignos y contar con un destacamento juvenil prometedor constituye el primer caudal y el mayor honor de un partido revolucionario, incomparables con nada del mundo.

Esto le asegura a nuestro Partido y pueblo sobreponerse a las pruebas actuales, pasar a una nueva etapa de la construcción socialista y avanzar sin cesar hacia el comunismo.

El inicio de la revolución coreana está estrechamente vinculado con el origen del movimiento juvenil. De la misma manera, el florecimiento de este último ha coincidido siempre con el auge de nuestra revolución.

También para abrir una era de nuevos ascensos y cambios de la revolución, siguiendo el camino señalado por el congreso del Partido, nuestro movimiento juvenil debe necesariamente potenciar su papel militante mediante una gran transformación en su desarrollo.

Nuestro Partido proyecta hacer de los venideros cinco años un lustro eficiente para el desarrollo trascendental de la construcción socialista a nuestro estilo y que logra una gran metamorfosis acortando el tiempo.

También se propone librar de forma continua la inmensa lucha de la fase siguiente para levantar en quince años una próspera potencia socialista que le garantiza la felicidad a todo el pueblo.

En una situación como la actual, hemos decidido luchar trazando una meta tan ambiciosa. Lo hacemos precisamente para los jóvenes y porque confiamos en su fervorosa aspiración e inagotable fuerza.

El brillante porvenir de nuestro socialismo pertenece a los jóvenes y es una sagrada obra patriótica que ellos mismos deben labrar con sus propias manos.

Por esta razón, el Partido le ha atribuido particular importancia a este congreso juvenil con el objetivo de demostrar sin reserva el inmenso poderío del contingente juvenil y garantizar la conversión del movimiento juvenil en el gran motor de la construcción socialista.

Este evento ha aprobado la resolución importante de sustituir el nombre de la Unión de la Juventud Kimilsungista-Kimjongilista por la Unión de la Juventud Patriótica Socialista.

Esta nueva denominación expresa claramente y de manera directa el carácter y el deber del movimiento juvenil en la etapa actual de la revolución coreana, sintetiza el ideal y los rasgos de los jóvenes contemporáneos y confiere un toque propio a esa organización juvenil.

También lleva implícita la gran esperanza del Partido y del pueblo de que todos los jóvenes se preparen como patriotas que aprecian el socialismo como su propia vida y luchan firmemente y generación tras generación por su triunfo y que la Unión demuestre plenamente su poderío como brigada de choque en la construcción socialista.

Su nueva denominación no significa ningún cambio en la naturaleza intrínseca de esa agrupación que tiene como objetivo general y tarea de lucha general la identificación de toda ella con el kimilsungismo-kimjongilismo.

Tanto el socialismo como el patriotismo representan las imperecederas ideas y proezas del gran Líder Kim Il Sung y del gran General Kim Jong Il.

Amar apasionadamente a la patria socialista del Juche, a la cual consagraron toda su inapreciable vida los grandes Líderes, y luchar por la culminación de la causa socialista equivale a serle fiel al kimilsungismo-kimjongilismo.

Ya que el presente congreso ha marcado un nuevo jalón para el desarrollo del movimiento juvenil coreano, a la Unión de la Juventud Patriótica Socialista le corresponde concentrar todas sus fuerzas a cumplir la importante misión y tarea que le han asignado la época y la revolución.

Su tarea principal en la etapa actual es convertir a todos los jóvenes en patriotas que defienden con firmeza el socialismo y se entregan de lleno a la construcción socialista.

Le atañe hacer gala de su poderío en la nueva marcha histórica de la revolución y abrir una era de plena prosperidad del movimiento de la juventud coreana.

Su primera tarea importante es encauzar el conjunto de sus labores a preparar a todos sus miembros como patriotas que abrigan fe en el socialismo.

Este es la existencia y vida de nuestro pueblo y los jóvenes son protagonistas y artífices del socialismo futuro.

Sin embargo, la juventud de hoy, por haber nacido y crecido durante la Marcha Penosa en que el país atravesaba dificultades, carece de una experiencia vívida y noción clara acerca de las ventajas auténticas del socialismo a nuestro estilo, e incluso tienen, en ciertos casos, una concepción errónea sobre él.

Múltiples son las pruebas y colosales nuestros deberes, pero nada es más apremiante e importante que preparar la nueva generación de la revolución como fidedignos constructores del socialismo.

Educar en el verdadero sentido de la palabra a los jóvenes para que abracen el socialismo como una fe inquebrantable en esa etapa de la vida en que se forma y se consolida el concepto del mundo, esta es precisamente la labor primordial que les incumbe a las organizaciones juveniles.

A estas les atañe profundizar ininterrumpidamente en la labor de pertrechar firmemente a sus integrantes con la idea socialista.

Resulta importante explicarles con principios y comparaciones en qué consiste el socialismo y cuáles son las características esenciales y las ventajas del socialismo a nuestro estilo.

En particular, sembrarles el colectivismo, meollo de la idea socialista y comunista, relacionándolo con la enorgullecedora realidad de la sociedad, de manera que asimilen como su propia exigencia la consigna ¡Uno para todos y todos para uno!

El actual poderío e imagen majestuosa de la patria socialista, la beneficencia de nuestro régimen capaz de asumir plena responsabilidad y garantía de la dignidad, los derechos, los intereses y el futuro feliz del pueblo, así como las virtudes y bellos rasgos propios de esta gran familia socialista que otras naciones no se atreven a imitar ni reproducir, deberían ser objeto de orgullo inusitado de los jóvenes coreanos.

Es preciso educar por todos los medios y constantemente a los jóvenes para que comprendan claramente la gran valía de los beneficios de nuestro sistema socialista a las nuevas generaciones y al pueblo en general en estos tiempos duros.

La fe en el socialismo se hace más firme si uno se convence de su justeza, su infalible victoria y el carácter legítimo de su causa.

La política del Partido es el compendio de la estrategia, la táctica y el camino más acertado para vencer todas las dificultades y construir exitosamente el socialismo a nuestro estilo.

Debe ser un trabajo cotidiano de nuestras organizaciones juveniles inculcar en la voz del Partido el verdadero ideal y aspiración a los jóvenes que anhelan lo nuevo y arden de pasión y alentarlos para que realicen proezas.

Les toca explicarles a sus miembros la esencia de la política del Partido y organizar con esmero su puesta en práctica, de modo que participen con ánimo y optimismo en la empresa patriótica que contribuya a la construcción socialista.

Para preparar a nuestros jóvenes como patriotas que abrigan fe en el socialismo, es importante lograr que aprendan de la idea, el espíritu y el estilo de lucha de los jóvenes de la época de Chollima.

Estos jóvenes de los años de 1950 y 1960 tenían una firme fe en el ideal socialista y comunista, crearon el milagro de Chollima con su perseverancia y construyeron el mejor socialismo del mundo.

Es preciso educar de forma original y sustancial a todos los jóvenes en la fidelidad al Partido y la audacia expuesta por los de la legendaria era de Chollima y con una gran variedad de gestas y episodios protagonizados por ellos, de forma tal que se levanten con valor para vivir y anticipar el luminoso futuro del socialismo como lo hicieron las generaciones pasadas.

Al mismo tiempo, lograrán que los jóvenes reafirmen la fe en el socialismo a través de la lucha intransigente contra ideologías reaccionarias como el capitalismo y el egoísmo, antónimos del socialismo y el colectivismo.

La segunda tarea importante de la Unión es formar a todos sus integrantes como dignos constructores socialistas en la acción real para cumplir la resolución del VIII Congreso del Partido.

El ímpetu y los rasgos de los jóvenes colmados del patriotismo se refuerzan en su práctica y fortalecimiento para cumplir con la misión histórica que asumen en su generación.

El VIII Congreso del Partido trazó la meta más científica y favorable al desarrollo que conduce el socialismo a nuestro estilo por un camino que lo hace más poderoso y rico, así como indicó tareas concretas para distintos dominios como la política, la economía, la defensa, la cultura, etc.

La meta en perspectiva de la construcción socialista que proyecta nuestro Partido es precisamente el ideal de nuestros jóvenes. Toda grandiosa transformación es inconcebible sin la lucha emprendedora y activa de las masas juveniles.

Al presentar a los jóvenes como brigada de choque en la construcción socialista nos proponemos acelerar el trabajo revolucionario con el impulso de la juventud y, más que nada, formar en ese proceso a nuestros relevos como valerosos combatientes juveniles y constructores socialistas que no se amilanan ante las dificultades.

En la era actual en que los jóvenes asumen la grandiosa tarea en medio de una circunstancia cruenta como nunca antes, deberán enarbolar la consigna ¡Demostremos el temple de los jóvenes patriotas en la dignificante lucha por la construcción socialista!

A las organizaciones juveniles les incumbe inducir a todos sus miembros a que demuestren sin reserva su inteligencia y valentía en la materialización de la resolución del VIII Congreso del Partido, con el gran honor y orgullo de ser patriotas socialistas.

Mientras los miembros del Partido del Trabajo incentivan y se sitúan al frente del cumplimiento de la política del Partido, nuestros jóvenes serán las llamas y grupos de asalto.

En el cumplimiento del Plan Quinquenal deben enardecer más la llamarada de la creación e innovación.

A las organizaciones juveniles les corresponde fomentar el afán, la inventiva y la creatividad de las masas juveniles para que el plan de su trabajo para el cumplimiento del referido plan no sea una palabra huera, así como estimularlas y ayudarlas constantemente para que cumplan cada día, mes y trimestre el plan de la economía nacional.

El milagro no obra espontáneamente, sino cuando se moviliza la fuerza del colectivo y cobra auge la fiebre de la emulación.

A las agrupaciones juveniles les atañe desarrollar sustancialmente diversos movimientos de masas, entre ellos el de la brigada de choque juvenil, el de cuadrilla juvenil y el de equipo de trabajo juvenil, en el sentido de promover la tendencia a adelantar a otros, aprender de ellos e intercambiar experiencias, logrando de esta forma que en todos los sectores de la construcción económica prevalezca la innovación colectiva y solidaria de la juventud.

Orientarán a los jóvenes a que asuman antes que nadie las tareas más complicadas que enfrentan sus sectores y unidades, sean los primeros en solucionarlas y que en ese proceso se engrosen las filas de innovadores laborales y héroes juveniles que hayan establecido nuevos estándares y récords y realizado hazañas.

Han de alentar y enaltecer a los jóvenes encomiables que se ofrecieron para realizar trabajos difíciles y brindarles ayuda y respaldo para que sean consecuentes en su loable decisión e ideal.

Esta dinámica época que exige innovaciones nuevas, creaciones audaces y avances constantes es un momento propicio para los jóvenes versados en los últimos adelantos científicos y tecnológicos y poseedores del inagotable afán de investigación.

Las organizaciones juveniles deben organizar y realizar más activamente la marcha científico-técnica, para dar lugar a un sinfín de nuevas técnicas, invenciones e innovaciones y a la formación de hombres prácticos y talentos prometedores que orienten con la ciencia y tecnología el empeño por la mayor producción y creación.

Animarán enérgicamente a los jóvenes de sectores científicos y los universitarios a que dediquen todos sus esfuerzos a dominar la tecnología de punta de sus especialidades con la audacia y la ambición de competir con el mundo, bien conscientes de que el futuro de la construcción socialista depende del cerebro de la joven generación y del nivel científico-técnico.

La defensa de la patria es una labor de capital importancia que no se puede tratar a la ligera ni un momento en la realización de la causa socialista y el deber más sublime de la juventud apasionada.

Las organizaciones juveniles educarán a sus miembros en el patriotismo para que ellos valoren como un todo unitario la defensa nacional y la juventud y consideren el servicio militar como su máximo honor y orgullo. También los concienciarán constantemente para que estén siempre preparados a la defensa estatal y a la eventualidad

A las agrupaciones juveniles en las Fuerzas Armadas les compete conducir a todos sus miembros a lograr méritos y proezas en el cumplimiento de deberes militares destinados a proteger fidedignamente la patria socialista y salvaguardar el bienestar del pueblo. Al mismo tiempo les incumbe poner gran empeño en la formación ideológica y espiritual para que en un futuro puedan desempeñar el papel protagónico en los puestos de la construcción socialista como lo hacen durante el servicio militar.

La tercera tarea importante que tiene por delante la Unión de la Juventud Patriótica Socialista es formar a sus integrantes en la auténtica moralidad y cultura socialistas.

En tanto lleva adelante la construcción socialista, nuestro Partido presta atención especial a preservar, continuar y desarrollar la moralidad y la cultura inherentes y superiores de nuestra sociedad.

Es natural que la potencia socialista que construimos deba ser muy superior y avanzada también en el aspecto moral y cultural, y en este aspecto los jóvenes ocupan un lugar muy grande.

Un país que tenga jóvenes moralmente sanos y civilizados puede lograr un desarrollo sostenido, sin perder el equilibrio en ningún momento, pero un país con una juventud degenerada no tiene futuro.

El Partido desea que la noble y hermosa moral socialista y el estilo de vida cultural creados por las generaciones precedentes de la revolución continúen de forma intacta y se perfeccionen por las jóvenes generaciones.

Las organizaciones juveniles tomarán el establecimiento del noble ambiente moral y el estilo de una vida cultural rica como un deber importante para garantizar la continuidad de la causa socialista y lo cumplirán con responsabilidad.

Les inculcarán correctamente las bellas costumbres de la nación y la concepción moral fundamentada en el colectivismo, para que tengan una buena base de la vida moral y la ética.

Las palabras, las acciones, el peinado y la forma de vestir de los jóvenes son botones de muestra de cómo trabajan las organizaciones juveniles a que pertenecen.

Las organizaciones de la Unión de la Juventud deben ser muy exigentes con sus miembros para que conozcan bien y acaten voluntariamente la ética en el habla, el intercambio de saludos y la cortesía pública, y posean siempre el hábito de acicalar y ennoblecer sus apariencias.

Fomentar más el rasgo comunista de ayudarse y conducirse mutuamente, por muchas que sean las dificultades en la construcción socialista, y culminar con la moralidad y el amor el socialismo a nuestro estilo, es la voluntad y el ideal de nuestro Partido.

El Partido desea que la noble virtud comunista de aceptar como suyas las alegrías y las tristezas ajenas forme parte de la vida de los jóvenes y que entre ellos se manifiesten más los bellos rasgos que constituyen el verdadero aspecto de nuestra época.

Las organizaciones juveniles también prestarán debida atención a que sus integrantes eleven el nivel cultural y jueguen el papel de vanguardia en la creación de una nueva civilización socialista.

Lo importante en esta labor es efectuar sin interrupción la educación por medio de obras literarias y artísticas como canciones, poesías y novelas revolucionarias conforme a la característica de los jóvenes y organizar ampliamente diversas actividades políticas y culturales como oratorias y exposiciones para que posean amplios conocimientos culturales y lleven siempre una vida sana y decente.

Las organizaciones juveniles y sus miembros serán protagonistas en la labor de llenar al país de júbilo, optimismo y ánimo a través de intensas actividades deportivas, culturales y artísticas de masas.

Actualmente los fenómenos antisocialistas y no socialistas constituyen el veneno peligroso que altera la naturaleza del socialismo a nuestro estilo.

Ahora se libra a escala de toda la sociedad la lucha por eliminar los fenómenos opuestos y ajenos al socialismo, la cual constituye otra lucha de clases, la patriótica, encaminada a salvaguardar la pureza y el futuro de nuestros jóvenes y proporcionarles el magnífico nido socialista.

A la Unión de la Juventud le compete maximizar su potencia y movilizar a las masas juveniles como un solo ser humano, en la lucha contra los referidos fenómenos.

Les dará a conocer claramente el carácter nocivo y las consecuencias de la ideología y la cultura reaccionarias, semejantes al tumor maligno, para convertir así la lucha contra ellas en un quehacer de los mismos jóvenes, y no tolerar jamás, por muy insignificantes que sean, las manifestaciones que promueven los actos opuestos y ajenos al socialismo o carcomen su sana mentalidad.

Lo más esencial en esa labor es captar de manera sensible los actos anormales y los cambios psicológicos de los jóvenes, controlar totalmente el espacio en que pueda penetrar el modo de vida espuria y tomar precauciones pertinentes, ofreciéndoles una protección efectiva.

Toda la Unión, consciente de que la lucha contra los actos opuestos y ajenos al socialismo es un enfrentamiento enconado que no admite dar un paso atrás, movilizará a sus millones de miembros para arrancar de raíz los brotes de la injusticia y la hierba venenosa, valiéndose de su fervoroso sentido de justicia de ellos y el poder de los ejemplos positivos.

No son pocos los asuntos relacionados con la labor juvenil, pero nuestro Partido confía en que la Unión de la Juventud Patriótica Socialista cumplirá con la honrosa misión y deber que asume ante la época y la revolución al destinar sus quehaceres al cumplimiento de las tres tareas arriba mencionadas.

A fin de colocar el movimiento juvenil a una nueva altura conforme a los requisitos de la revolución en desarrollo, a la Unión le incumbe elevar por todos los medios su capacidad de combate.

Solo al fortalecer la función y el papel de las organizaciones, responsables y guías de la vida política de los jóvenes, la Unión puede formar a todos ellos como patriotas consagrados a la construcción socialista y realizar con vigor sus quehaceres.

Las organizaciones juveniles se concentrarán en los asuntos internos de acuerdo a su misión y deber.

Se establecerá un ordenado sistema de darles a conocer a tiempo y correctamente a todas ellas los lineamientos y políticas del Partido y materializarlos incondicionalmente, así como se implantará la férrea disciplina de trabajar únicamente según las indicaciones del Partido.

Es importante regularizar y reglamentar la vida orgánica e ideológica de la Unión y mejorar la dirección sobre ella.

Intensificarán ininterrumpidamente la educación en los cinco puntos mediante el funcionamiento regular del sistema de educación interna con sesiones de estudio y conferencias y la organización sustancial del recorrido por antiguos escenarios de combate y lugares históricos revolucionarios y la visita a distintos centros educativos, logrando que todas las palancas de la labor de la Unión se conviertan en un proceso eficaz de la educación ideológica.

Guardándose estrictamente del modo ceremonial y la inclinación a la elegancia en la educación de los jóvenes, investigarán y aplicarán sin cesar nuevos métodos para la mayor infiltración e influencia de la ideología acorde a la idea, el sentimiento, la percepción y el nivel de conciencia de los jóvenes de la época actual.

Por ser ellos muy sensibles a lo nuevo y susceptibles, se precisan medidas encaminadas a introducir de modo activo en su educación diversos medios como publicaciones y multimedia, así como los últimos logros de la informática.

Lo fundamental en la dirección de la vida orgánica de los miembros de la Unión es ponerlos al tanto de sus estatutos y normas e implantar el ambiente de observarlos estrictamente en cualquier circunstancia y condición.

Algunas organizaciones juveniles existen solo de nombre, pues no realizan como es debido las reuniones de balance de la vida orgánica y la asamblea general regular ni imparten tareas a sus integrantes bajo tales y cuales pretextos, los cuales son deficiencias que deben rectificarse.

Los jóvenes involucrados en actos ilegales y crímenes son, sin excepción alguna, los que se han apartado de la organización o los que detestan su control.

La Unión de la Juventud planteará como tarea urgente la solución del problema de los marginados de la vida orgánica y los no afiliados a la organización para que ninguno esté fuera de su dirección y amparo y educará con métodos adecuados y de forma consecuente a los problemáticos en el cumplimiento de la tarea revolucionaria, en la vida económica y en la moralidad.

El fortalecimiento de las organizaciones de base garantiza el de toda la Unión.

A la Unión le compete continuar enarbolando la consigna ¡Toda la Unión a ayudar a la organización de base!

Aunque cueste mucho trabajo, ayudará a los presidentes de las organizaciones de base a que caminen con sus propios pies y será eficiente en la creación de las organizaciones de base modelos y la generalización de sus experiencias.

Lo que merece la atención en esta labor es que las superiores organicen correctamente el trabajo y den tareas concretas a las primarias conforme a la situación real para que puedan moverse de modo activo y que sean muy exigentes en su cumplimiento.

Para fortalecer las organizaciones de base es importante engrosar las filas de los jóvenes más activos y aumentar su papel.

En toda la Unión desarrollarán con energía la labor para aprender de los prototipos de la época, encontrarán y tendrán en alta estima a los que puedan ser modelos en las organizaciones de base, así como aumentarán el número de los patriotas mediante la educación y la reforma de los jóvenes más rezagados por los más activos.

Bien conscientes de la posición que ocupan en el fortalecimiento de la Unión y en la dirección de la vida orgánica de sus miembros, los comités urbanos y distritales consolidarán las organizaciones de base y trabajarán escrupulosamente para forjar a los jóvenes mediante la vida orgánica.

Los comités de la Unión de nivel central, de provincias, ciudades y distritos evitarán decisivamente la tendencia a asignar sin consideración tareas sociales a las organizaciones de base, imposibilitándoles atender debidamente los asuntos internos.

Hay que establecer el ordenado sistema de trabajo y la disciplina de acuerdo a la realidad cambiada y las circunstancias.

Es preciso reajustar los aparatos y las filas y asignar correctamente las tareas para que todas las organizaciones de la Juventud, desde las de nivel central hasta las distritales, pasando por las provinciales y urbanas, cumplan satisfactoriamente sus funciones como estados mayores que diseñan y realizan la educación de los jóvenes, y para que esta educación se efectúe ateniéndose estrictamente a la realidad.

Ya que por el momento en las zonas rurales y algunas otras regiones y entidades se están reduciendo el número de los miembros de la Unión y surgen inconvenientes en la dirección sobre su vida orgánica, es imprescindible tomar medidas para componer racionalmente las organizaciones de base y mejorar el sistema de la vida orgánica.

Para producir cambios reales en la labor de la Juventud hace falta elevar decisivamente la responsabilidad y el papel de sus militantes.

La llave maestra para el fortalecimiento de la Juventud es precisamente la elevación del papel y nivel de sus militantes.

Actualmente entre ellos se percibe la tendencia a completar sus años de servicio trabajando moderadamente, sin total entrega, y guiados por el pensamiento de que ocupan sus puestos de forma temporal.

Sin eliminar este criterio y la irresponsabilidad existentes en la Unión, no se puede esperar ningún cambio innovador en sus quehaceres.

A sus cuadros les atañe dedicarse de lleno a su trabajo, conscientes de que son dirigentes políticos que preparan a los jóvenes como genuinos constructores socialistas y patriotas y con la actitud de que se responsabilizan tanto de su presente como de su futuro.

Con buena visión política, entusiasmo, audaz capacidad de despliegue y de mando, se empeñarán para cumplir con rigor cada una de las tareas asumidas, y todas las labores las trazarán con iniciativa y las realizarán de manera audaz e innovadora.

Todos los cuadros de la Juventud siempre se adentrarán en los jóvenes para ser divulgadores atentos de las políticas del Partido y ayudantes sinceros que los conduce por un buen camino, compartiendo con ellos las alegrías y las penas.

Se armarán firmemente con la idea y el concepto revolucionarios del Partido, se prepararán como hombres sobresalientes en distintas materias, con amplios conocimientos, alto nivel cultural, nobles rasgos y el desprendimiento.

A la Unión de la Juventud le compete realizar sustancialmente los cursillos, la experimentación de la realidad, la recapacitación y otras labores destinadas a elevar el nivel de los militantes, y, particularmente, dedicar ingentes esfuerzos a consolidar las filas de los presidentes de los comités de la Juventud en ciudades y distritos.

Hace falta fomentar en todo el Partido y en toda la sociedad el apoyo a la Unión de la Juventud y poner gran empeño en la educación de los jóvenes.

La exigencia principal de la idea del Partido de dar importancia a la juventud es tomar firmemente la labor con la Unión como una parte de su misión y orientar a los jóvenes a heredar con firmeza el linaje de la revolución con el claro conocimiento de su naturaleza y sangre.

La formación de los jóvenes, la nueva generación de la revolución, requiere de un gran esfuerzo, pero esto no hace vanos la sangre y el sudor derramados para la patria por las generaciones anteriores y vuelve más resplandeciente el porvenir de la nación.

Todas las organizaciones y militantes del Partido prestarán profunda atención y pondrán todo esmero en la labor de la Unión de la Juventud y la educación de los jóvenes, poniéndose en el lugar de los padres empeñados en formar de manera excelente a sus hijos.

Los altos cuadros del Partido se preocuparán siempre y como nadie del problema de la educación de los jóvenes, hallarán la manera de solucionarlo, serán exigentes con departamentos y cuadros de los comités correspondientes del Partido para que ofrezcan ayuda sustancial al trabajo con la juventud y organizarán a propósito las labores en ese sentido.

Hay que asignar con audacia tareas importantes a las organizaciones juveniles, estimular y apoyar plenamente sus labores para que obtengan resultados halagüeños.

Es necesario promover como cuadros de la Unión a los más fieles al Partido y forjados en el servicio militar y los centros laborales, elevar su honor y orgullo y resolver con responsabilidad los problemas relacionados con su futuro.

A todas las organizaciones del Partido les compete crear de manera sustancial ejemplos y prototipos de la dirección partidista sobre las labores de la Juventud, de modo que sus organizaciones se muevan con brío y registren cambios reales en la educación de la juventud.

El Departamento de Organizaciones de Trabajadores del Comité Central del Partido colocará por encima de todo la labor con los jóvenes y cambiará el rumbo de su trabajo como departamento de operación que presenta la iniciativa de mejorar el trabajo de la Unión de la Juventud y controlará y dirigirá acertadamente las secciones de organizaciones trabajadoras de los comités partidistas a todos los niveles para que ellas cambien radicalmente su estilo de trabajo.

Todo el pueblo debe ser dueño de la educación de los jóvenes y estos serán apreciados y enaltecidos por toda la sociedad.

A todos los funcionarios y demás trabajadores, que son educadores y maestros de los jóvenes, el futuro de la patria, les atañe formarlos como mujeres y hombres socialistas imbuidos del colectivismo, el patriotismo y el noble concepto de vida, e implantar el ambiente social de ayudar activamente para solucionar los problemas que enfrentamos en el trabajo con los jóvenes.

Hoy la Unión de la Juventud Patriótica Socialista tiene por delante la honrosa tarea de abrir una nueva era del movimiento de la juventud coreana con motivo de su X Congreso.

Nuestro Partido y pueblo desean que los millones de hijos de la patria continúen firmemente las tradiciones de fidelidad y patriotismo de los precursores de la revolución y ostenten ante el mundo el espíritu y temple de la juventud coreana en el esfuerzo por anticipar el futuro brillante del socialismo y comunismo.

Estoy firmemente convencido de que todas las organizaciones juveniles y sus miembros, guiados por el Partido, cumplirán su sagrada misión y deber en la marcha histórica hacia la nueva victoria de la revolución enarbolando con orgullo la bandera de la Unión de la Juventud Patriótica Socialista.

Kim Jong Un

ACNC

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