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Historia del ajenjo en Corea

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Desde tiempos inmemoriales, los coreanos utilizaron incontables recursos naturales para la vida culinaria y el tratamiento médico.

Entre ellos figura el ajenjo, planta perenne de la familia de las compuestas, que crece en montes y llanuras de la zona templada. Está muy asociado a la costumbre y la vida de la nación coreana durante miles de años.

En el distrito Kangdong, de la ciudad de Pyongyang, se halla una loma llamada con el nombre de esta planta desde hace mucho tiempo.

A poca distancia desde allí, está situada la comuna Kubin, que se llamó en el sentido de que allí fueron acogidos nueve jefes tribales bajo el mando de Tangun (fundador de Kojoson, primer Estado de la nación coreana) como huéspedes de honor. Según dicen, en aquel tiempo el ajenjo de esta región curó la enfermedad que aquejaba a un jefe tribal durante largo tiempo.

Todo se ha cambiado con el transcurso del tiempo, pero los pobladores de ese lugar desinfectan sus moradas aprovechando el ajenjo y creen que sus éxitos en la ganadería redundan en la abundancia de dichas plantas.

El libro clásico “Suplemento de la Historia de los Tres Reinos” escribe con respecto al mito del nacimiento de Tangun, fundador de la nación coreana, relacionando con el ajenjo:

“Un oso y un tigre vivían en una profunda cueva. Estos pidieron a Hwanung (padre de Tangun) que los convirtiera en hombres. Hwanung les dio un atado de ajenjos y 20 ajos, y les sugirió que el deseo se haría realidad al comerlos sin mirar el sol durante 100 días. A diferencia del tigre, que no cumplió esta sugerencia, el oso se transformó en una mujer, se casó con Hwanung y parió a Tangun.”

El famoso monte Kumgang se llama también como Pongrae que significa ajenjo.

Los coreanos utilizaron ampliamente esta planta en la vida culinaria y el tratamiento médico.

Cabe destacar tok de ajenjo.

Como uno de los alimentos especiales de Corea, tiene el sabor y aroma excepcionales.

Además, hay té de ajenjo.

La almohada hecha con ajenjo seco tiene efecto para la esterilización y el tratamiento de la hipertensión.

En la medicina tradicional de Corea figura la moxiterapia que consiste en excitar puntos del cuerpo con el calor que se produce cuando se quema el ajenjo.

Esta planta tiene las funciones de controlar las bacterias, coagular la sangre, disminuir la fiebre y curar hepatitis crónica, constipación y enfermedad ginecológica.

Chae Hui Gyong, investigadora de una unidad subordinada al Ministerio de Salud Pública, se especializa en el estudio del ajenjo durante más de 20 años y elaboró decenas de medicamentos que surten efecto para curar la hepatitis y otras enfermedades, gozando de buena aceptación entre la gente.

Hoy también, el ajenjo está muy relacionado con la vida de los coreanos por su gran utilidad.

Naenara

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