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Kim Jong Un felicita a la juventud que trabaja en los sectores duros y difíciles de la construcción socialista

Velada de jóvenes y estudiantes por el Día de la Juventud

El Secretario General del Partido del Trabajo de Corea, Kim Jong Un, envió el día 28 de agosto, Día de la Juventud, un mensaje de felicitación a los jóvenes fidedignos que se ofrecieron a trabajar en los sectores duros y difíciles de la construcción socialista.

Su texto completo sigue:

En estos momentos muy dinámicos de esfuerzos valerosos por el enriquecimiento y la prosperidad de nuestro gran Estado, nuestros excelentes jóvenes acudieron de forma voluntaria a los sectores duros y difíciles de la construcción socialista. Con ello, se multiplican la fe y la disposición de lucha de todo el pueblo y se ponen de pleno manifiesto el espíritu revolucionario y el temple combativo de la juventud coreana que responde sin ningún titubeo al llamado del Partido.

Valorando altamente la gesta de estos patriotas, quienes con el fervoroso amor e inquebrantable fe en el socialismo y sin miedo a la dificultad y el sacrificio, se ofrecieron a luchar valerosamente por la revolución, les extiendo mis más calurosas felicitaciones y saludos militantes.

De igual forma, agradezco a sus magníficos progenitores y educadores quienes apoyaron e impulsaron gustosamente la loable decisión de sus queridos hijos y discípulos, y a los dirigentes y organizaciones de la Unión de la Juventud que los condujeron e incentivaron hasta transformar sus pensamientos apreciables en las llamas del patriotismo.

Mis fervorosas congratulaciones a los jóvenes de todo el país que acogen el Día de la Juventud mientras por doquier hacen gala del vigor de la juventud coreana con su corazón ardiente y entusiasmo inagotable.

Aunque proceden de distintos lugares y abrigan sueños diferentes, persiguen un mismo ideal en respuesta al propósito del Partido y han echado anclas en tierras desconocidas y puestos de trabajo que no les agradan a muchos. Son un gran orgullo y fuerza de la Corea socialista y jóvenes patriotas de la época actual amados por la patria y el pueblo.

Su proceder refleja la inconmovible convicción de correr para siempre el mismo destino con el socialismo, el ardiente amor a nuestro Estado y el hermoso concepto de la vida de quienes encuentran el orgullo y la dignidad de la vida en la consagración al Partido y la revolución.

Velada de jóvenes y estudiantes por el Día de la Juventud

A raíz del VIII Congreso del Partido, ha incrementado de forma considerable el fervor de los solicitantes que responden al llamamiento de la era y de la patria, no con las palabras sino con la acción, y se han engrosado a un ritmo acelerado las filas de los jóvenes que se dirigen a los sectores difíciles y engorrosos. Este hecho ilustra elocuentemente la laudable preparación ideológica y espiritual de nuestros jóvenes de hoy.

Mientras en distintas partes del mundo los jóvenes buscan satisfacer solamente su codicia y placer y acuden a las urbes y ciudades, únicamente los formados en la patria socialista cambian el carnet de identidad del ciudadano por la carta de ubicación y acuden sin titubeos a minas, granjas, obras de construcción e islas.

Nuestro Partido lee en su bello y magnífico mundo espiritual el espíritu patriótico y revolucionario que, lejos de degenerar, adquiere mayor viveza a pesar de la sucesión de las generaciones.

Estos voluntarios, dispuestos a sufrir como nadie lejos de sus queridos hogares, la ciudad llena de luces y sus amados padres y hermanos, son fieles herederos del noble espíritu de los combatientes antijaponeses quienes dejaron atrás a sus allegados, se expusieron al frío y al viento y derramaron la sangre en las batallas.

Esta sangre de los mártires que iniciaron la revolución al mando del gran Líder Kim Il Sung corre por las venas de la nueva generación y este es el testimonio fehaciente de la invariable continuidad de la estirpe de la causa jucheana que tiene su origen en el monte Paektu.

Hoy el enemigo siente pánico ante esa torrente e ímpetu.

El caudaloso torrente frustra todo intento del imperialismo de corromper y desmoralizar a la juventud coreana con su perversa sanción y acoso y tenaz penetración ideológica y cultural contra la República.

Es un sueño iluso y a todas luces irrealizable apartar de la revolución a nuestra joven generación y derrumbar el baluarte socialista.

El avance revolucionario de nuestros camaradas de sangre ardiente infunde cada día más ánimo al contingente en la marcha y colma al país de una inconmovible convicción en la victoria y de la fogosidad juvenil.

Con una mirada retrospectiva nos percatamos de que el auge de la revolución comienza, en todo momento, con el gran fervor de la solicitación de los jóvenes y que este engendra una era dinámica al llenar a todo el país de la fiebre revolucionaria y patriótica.

Gracias a la ilimitada lealtad y abnegación de los jóvenes quienes en apoyo al llamado del Partido se dirigieron al monte, mar y minas donde se establecieron y derramaron su precioso sudor, en los lugares inhóspitos se levantaron obras monumentales de la época cual bambús tras la lluvia y la época legendaria del Chollima y la del Partido del Trabajo acogieron una gran prosperidad.

La leyenda milagrosa de la juventud que estremece la tierra con hazañas excepcionales al acudir resueltamente a la primera línea en respuesta al llamado del Partido y la revolución, cada vez que el país atraviesa momentos difíciles y la patria convoca a un nuevo salto, no es jamás un recuerdo del pasado, sino una fuerza motriz que sigue asegurando el avance ininterrumpido de la revolución.

Un Estado con un contingente de jóvenes que heredan con firmeza el espíritu y modo de lucha creados por las generaciones precedentes no conoce jamás el envejecimiento, sino que avanza con el vigor juvenil.

La sociedad comunista con que un día como hoy, hace 94 años, soñaban aquellos fogosos jóvenes al emprender la revolución coreana, no es jamás de un futuro lejano, pues se hará realidad infaliblemente por la lucha tenaz de los jóvenes patriotas, ilimitadamente fieles al llamamiento del Partido del Trabajo.

Hoy atravesamos la situación más compleja en la historia de la República y superamos dificultades sin precedentes con el espíritu indomable.

Precisamente en estos instantes nuestros jóvenes acuden a porfía, de manera voluntaria y en colectivo a sectores importantes de la construcción socialista. Esto nos alienta mucho más que la producción de miles y millones de toneladas de acero, abonos o máquinas.

Lo que más me alegra es que los otrora rezagados hayan tomado la decisión de consagrarse por la patria como miembros dignos de la Unión de la Juventud Patriótica Socialista y hayan acudido a los sectores duros y difíciles, como una manera de rehacer su vida.

Si estos corazones juveniles que arden con el patriotismo logran propagar sus llamas a otros millones, quemando todos los remanentes endebles e turbios, tanto más se anticipará la victoria de la revolución coreana.

El Partido desea que ustedes sigan redoblando el fervor patriótico e ímpetu combativo y que sean abanderados y vanguardias del contingente en avance.

No serán pocos los obstáculos y las dificultades que ustedes enfrentarán en adelante.

Sé que han emprendido este camino con una plena disposición, pero si por un solo instante se sienten débiles ante una dificultad, les sugiero que recuerden el juramento que tomaron el día de la solicitación, comparen su mundo espiritual con el de las viejas generaciones y se propongan continuar invariablemente por el camino del patriotismo.

Si todos ustedes toman la avanzada de la construcción socialista como escenarios de intensa lucha y méritos, exhiben el poderío de la brigada de choque y el destacamento juveniles y logran la transformación comunista de todo el país, incluidas las aldeas más remotas, esto acelerará más el ritmo de avance de nuestra revolución y consolidará en sumo grado la base política e ideológica y la posición de clases.

Confío en que todos los jóvenes que muestran sin reservas su lealtad y patriotismo ofreciéndose voluntariamente en sus abriles a laborar en los puestos difíciles para aliviar la preocupación y la angustia del Partido y el Estado, serán amados por el colectivo y los compañeros como tesoros de sus centros laborales y realizadores de grandes méritos y serán recordados por la patria y el pueblo como renombrados jóvenes héroes.

Como reza el refrán: Lo que uno sufre de joven no se compra ni con el oro, las huellas que uno deja en su juventud aguantando gustoso las penas en un puesto difícil se convierten en un bien insustituible de la vida y una herencia digna y valiosa para la posteridad.

Actualmente los cuadros de la Juventud se concentran en los asuntos internos, la educación ideológica, según el propósito del Partido, produciendo así nuevos cambios en su estilo y modo de trabajo. Gracias a ello hoy se percibe un cambio notable en la conciencia política y el espíritu de nuestros jóvenes.

A partir de las experiencias adquiridas en esta ocasión, las organizaciones y los cuadros de la Juventud deben fomentar más la atmósfera de la reproducción de un hecho positivo por otro igualmente positivo y trabajar de forma sustancial con el alma y los sentimientos de los jóvenes para prepararlos como un colectivo de patriotas consecuentes y un fidedigno destacamento especial del Partido que se entregan en cuerpo y alma al fortalecimiento y prosperidad de la patria socialista.

Es una firme voluntad de nuestro Partido llevar a la sociedad comunista a todos los jóvenes que esta tierra vio nacer y crecer.

A las organizaciones del Partido les atañe asumir el trabajo con los jóvenes como una parte de sus quehaceres y prestarle especial atención, de modo que todos ellos pongan de pleno manifiesto su inteligencia y coraje para lograr una nueva victoria en la construcción socialista.

Con el mismo amor con que una madre cuida a su hijo, se preocuparán por los voluntarios que laboran en sus regiones y unidades y los conducirán paso a paso para que lleven una vida digna como hombres fieles al Partido.

También enaltecerán como patrióticas a las familias de los voluntarios y las atenderán bien.

Para nuestro Partido el gran destacamento juvenil es siempre un punto firme de apoyo y una potencia que genera mayor fuerza en las pésimas condiciones.

La obra de nuestro Partido cosechará triunfos consecutivos gracias a la fervorosa fidelidad de nuestros jóvenes admirables y fidedignos y el apoyo y confianza incondicionales de todo el pueblo.

Les recomiendo encarecidamente que se cuiden y no se enfermen en lugares desconocidos y en nuevos puestos de trabajo, para así embellecer su vida con innovaciones y continuas hazañas, sin faltar a la esperanza de sus padres, hermanos, maestros, organizaciones y compañeros.

Formulo mis sinceros votos por el futuro de nuestros entrañables jóvenes.

Luchemos todos enérgicamente por la nueva victoria de nuestra revolución, por el resplandeciente porvenir de nuestro gran Estado.

Estoy firmemente convencido de que ustedes, hijos genuinos del Partido madre, manifestarán plenamente el heroísmo de la juventud coreana.

Kim Jong Un
Secretario General del Partido del Trabajo de Corea
28 de agosto de 110 de la era Juche (2021)

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