EPC, GEIJ

El Ejército Revolucionario Popular de Corea cumple 90 años defendiendo y construyendo el socialismo

A principio del siglo XX, la nación coreana se hallaba en un destino de esclavitud colonial bajo la ocupación militar del imperialismo japonés (1905-1945). Los agresores pregonaron que los coreanos debían obedecer a la ley japonesa o morir. En aquel período en que se pisoteaba la Corea de cinco milenios de la historia nacional, el camarada Kim Il Sung alzó en alto la bandera antijaponesa.

Experimentando en carne propia la trágica realidad del país, él emprendió el camino de la revolución a la tierna edad de diez y tantos años, con el gran propósito de liberar la patria. Presentó la línea de la lucha armada antijaponesa y fundó la guerrilla.

Bajo su dirección se organizó una pequeña guerrilla integrada por jóvenes revolucionarios de la nueva generación y luego otras formadas por 10-20 combatientes en varias regiones.

El 25 de abril de 1932 se fundó la Guerrilla Popular Antijaponesa, primera fuerza revolucionaria en la selva de Antu en la zona nororiental de China.

El imperio japonés afirmó que la guerrilla coreana era un “grano de mijo flotante en el mar”. Era porque la guerrilla contaba con unas 100 personas cuando se organizó y debía combatir con el ejército de Guandong con un millón de efectivos, equipado con aviones, tanques y otros modernos armamentos.

El General Kim Il Sung multiplicaba las filas de la guerrilla a través de las expediciones a la Manchuria del Norte y el Sur de China y la lucha por defender las zonas guerrilleras en los alrededores del río Tuman, y consolidó su potencial político-militar. La reorganización de la Guerrilla Popular Antijaponesa como Ejército Revolucionario Popular de Corea (marzo de 1934) fue una medida trascendental para dirigir de manera unificada las unidades guerrilleras reforzadas en varias zonas, aumentar su capacidad combativa y hacer frente activamente a la ofensiva enemiga de gran envergadura.

Bajo el mando del General, el ERPC desplegó sus actividades en amplias zonas.

Aterrorizó a las tropas élite enemigas en los combates de Lajiagou, Laoheishan, el monte Jiansangfeng, la zona de Musan, Damalugou, Hongqihe y Dashahe, asestando un fuerte golpe militar al imperio japonés.

En estos días se crearon muchas estrategias y tácticas originales y hábiles basadas en la idea de vencer la superioridad numérica y técnica del enemigo con la ideo-política y táctica del ejército revolucionario, por lo cual hasta las tropas de “operación punitiva” japoneses sufrieron consecutivas derrotas.

No obstante, la Lucha Armada Antijaponesa fue larga y ardua sin precedentes en la historia, sin contar con el respaldo de la retaguardia estatal ni de un ejército regular.

Lo muestra elocuentemente la Marcha Penosa que el EPRC realizó desde finales de 1938 hasta primavera del año siguiente.

En la dura caminata, el General condujo la unidad a la cabeza superando todas las dificultades. Siguió el camino nevado llevando a su espalda a los combatientes caídos por la fatiga, les repartió hasta la taza de harina de arroz tostada que le correspondía, estuvo de guardia en lugar de los soldados cansados en la marcha y se lanzó antes que otros al campo de batalla cuando los enemigos asaltaban por sorpresa.

Él escribió en su memoria: La Marcha Penosa, en una palabra, exigía una lucha ardua con la naturaleza dura, la extremada carencia de alimentos y sueños, las enfermedades y los crueles ataques enemigos. También se acompañó una lucha por sí mismo para vencer las dificultades. Es decir, la Marcha Penosa era el combate para sobrevivir, en lo elemental, y vencer a los enemigos, en adelante.

La Lucha Armada Antijaponesa era un combate de toda la nación organizado y desplegado con la fundación de las fuerzas armadas revolucionarias y su fortalecimiento y la formación del frente unido nacional. Era un proceso de creación de una nueva historia de la activa lucha armada del EPRC y la resistencia de todo el pueblo.

El 9 de agosto de 1945, el General dio la orden de la ofensiva general por la liberación de la patria. Las unidades del ERPC conquistaron puntos estratégicos enemigos y lograron sucesivos éxitos en los combates, mientras los pobladores en varios lugares del país se sumaron a ello.

El 15 de agosto de 1945, el imperio japonés fue derrotado y Corea se liberó. El pueblo coreano puso fin a la historia de martirio nacional que duró más de 40 años y acogió el alba de la restauración nacional.

Más tarde, se fundó el Ejército Popular de Corea (8 de febrero de 1948), fuerza revolucionaria regular, integrado por mejores hijos e hijas de los obreros, campesinos y otros sectores del pueblo trabajador y teniendo como columna principal a los veteranos de la Revolución Antijaponesa.

Museo Conmemorativo de Victoria en la Guerra

El EPC rechazó rotundamente la agresión de las fuerzas aliadas imperialistas en la Guerra de Liberación de la Patria (1950-1953) y defiende hasta la fecha la soberanía y la dignidad del país frustrando todas las amenazas y provocaciones militares de los enemigos.

El camarada Kim Jong Il inició su dirección sobre las fuerzas armadas revolucionarias en agosto de 1960 y orientó con acierto las labores de desarrollarlas como invencible ejército infinitamente fiel al Partido.

Él consideró la dirección del Partido como cordón umbilical del Ejército Popular y garantía principal de su transformación según la idea Juche e hizo establecer firmemente el sistema de dirección partidista en el seno de las fuerzas armadas. Ello hizo que ellas cumplieran con toda su misión asumida como ejército del Partido.

A fin de elevar la superioridad ideo-política del ejército revolucionario, el gran General Kim Jong Il concedió primordial atención a la educación ideo-política para que todos los militares tomaran la lealtad al Partido y al Líder por su primera vida.

También estableció el estilo revolucionario de cumplir de modo incondicional la orden del Comandante Supremo en el seno de todo el ejército y preparó a todos los uniformados como combatientes capaces de rechazar cada cual a cien enemigos mediante el fortalecimiento de los entrenamientos político-militares.

Afianzó así al Ejército Popular de Corea como pilar y grueso revolucionario que apoya a la cabeza la causa del Partido y del líder.

Esta hazaña histórica es la más preciosa herencia dejada por el General Kim Jong Ila nuestra patria.

El Secretario General Kim Jong Un lo fortaleció aún más en lo político-militar. Presentó la identificación del Ejército Popular con el kimilsungismo-kimjongilismo como tarea general de la construcción del ejército.

Una vez presentada la línea de desarrollar paralelamente la construcción económica y la de las fuerzas armadas nucleares en vista de la situación política-militar creada y la exigencia de la revolución en desarrollo, se logró en corto tiempo la gran obra histórica del perfeccionamiento de las fuerzas armadas nucleares y se imprimió un cambio trascendental en el fortalecimiento de la capacidad de defensa nacional, garantizando la seguridad del Estado y del pueblo y el futuro.

En octubre pasado tuvo lugar la Exhibición del Desarrollo de la Defensa Nacional “Autodefensa-2021” que sirvió de motivo de manifestar la posición de la República como potencia militar del carácter autodefensivo capaz de enfrentar de manera activa y poderosa a cualquier tipo de amenaza militar y circunstancia.

Hoy día el pueblo coreano, firmemente defendido por el Ejército Popular fundado hace 90 años, avanza con pasos firmes hacia el futuro comunista bajo la guía del Secretario General Kim Jong Un.

  1. Mario Muñoz Mendoza

    Nuestro saludo a la RPDC, por la remembranza de la lucha anti colonial contra Japón.
    Desde el Estado Plurinacional de Bolivia, como: Círculo de Estudio René Zavaleta Mercado, les enviamos nuestros mejores parabienes.

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