Japon, MINREX, Sur de Corea, USA

Corea responde a las calumnias de la Cumbre de la OTAN y del G7

Ante la Cumbre de la OTAN

Con respecto a que EE.UU. y sus satélites mostraron abiertamente la hostilidad a la República Popular Democrática de Corea durante la Cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPDC dio el 2 de junio a la ACNC las siguientes respuestas:

Yoon Suk Yeol, Joe Biden y Fumio Kishida en la Cumbre de la OTAN, 29 de junio de 2022 en Madrid

Durante el período de la Cumbre de la OTAN, recién efectuada, los mandatarios de EE.UU., Japón y el Sur de Corea convocaron una reunión conflictiva anti-RPDC y discutieron el tema de ejercicios bélicos conjuntos tripartitos y otros proyectos aventureros de reacción militar conjunta contra la RPDC.

EE.UU. y sus fuerzas seguidoras anotaron en la nueva «concepción estratégica», adoptada en la Cumbre de la OTAN, un párrafo hostil que calumnia el fortalecimiento de la capacidad de autodefensa nacional de la RPDC.

Este alboroto conflictivo anti-RPDC de las fuerzas hostiles coincide con RIMPAC, ejercicios conjuntos navales multinacionales bajo el mando de EE.UU., y la incorporación de mayor envergadura de las fuerzas navales surcoreanas que perturba la paz y la estabilidad de la Península Coreana y el resto de la región de Asia-Pacífico.

La presente cita evidencia que EE.UU. persigue el malsano intento de mantener a raya y asediar a la vez a Rusia y China mediante la «militarización» de Europa y la conversión de la región de Asia-Pacífico en una nueva «OTAN» y considera la alianza militar tripartita con Japón y el Sur de Corea como un importante aparato para el respecto.

Debido a las imprudentes maniobras militares de EE.UU. y sus satélites, se crea una situación crítica posible de estallar simultáneamente la guerra nuclear en Europa y la región de Asia-Pacífico y se encuentran la paz y seguridad internacionales en la crisis más grave después del fin de la Guerra Fría.

La realidad muestra claramente que la verdadera intención de EE.UU., que habla a bombo y platillo de la «amenaza proveniente del Norte de Corea», está en preparar el pretexto favorable a tomar la supremacía militar sobre la Península Coreana y el resto de la región de Asia-Pacífico, y a la larga, sobre todo el globo terráqueo.

La situación actual nos urge a aumentar la capacidad de defensa nacional con miras a hacer frente activo a la agravación del ambiente de seguridad internacional inclusive la Península Coreana.

La RPDC defenderá confiablemente la soberanía, el interés y el territorio nacionales frente a las amenazas de toda índole causadas por la hostilidad de EE.UU. y sus satélites y cumplirá con su misión responsable de preservar la paz y la seguridad de la Península Coreana y el resto de la región.

ACNC

Ante la Cumbre del G7

En la entrevista con la ACNC concedida el 2 de junio, con respecto a que la Cumbre de G7 publicó una declaración conjunta calumniando las medidas tomadas por la República Popular Democrática de Corea con fines de autodefensa, el Director General del Departamento de Organizaciones Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPDC, Jo Chol Su, dio la siguiente respuesta:

La reciente Cumbre de G7, grupo a favor del interés de una minoría de Estados que incluye a EE.UU. y Japón, calumnió injustamente a la RPDC en su declaración conjunta.

El G7 no tiene ninguna calificación para autodenominarse “defensor del orden internacional y de derechos humanos”.

Entre sus miembros existe el poseedor del mayor número de armas nucleares del mundo que desarrolla, ubica y vende en gran cantidad los pertrechos mortíferos agresivos con la inversión de fondos astronómicos y no vacila en proliferar la técnica nuclear con el objetivo de realizar su ambición hegemónica.

También hay miembros que infringieron brutalmente la Carta de la ONU y otras leyes internacionales reconocidas por todo el mundo y provocaron la agresión contra los Estados soberanos asesinando a incontables civiles inocentes e instigan el enfrentamiento y conflictos entre los países para sacar provechos de ello.

Y en el G7 se ven los peores países que fracasaron en la campaña profiláctica que causaron la “desigualdad de vacunación” internacional persiguiendo sólo sus designios egoístas en medio de la pandemia mundial y acarrearon muchas pérdidas humanas por el mal enfrentamiento a la crisis sanitaria.

No obstante, el G7 se atreve a acusar a otros países con la pauta de doble rasero establecida según su humor e intereses estrechos e injustos, lo cual es una burla e insulto a la sociedad internacional.

Las medidas de fortalecimiento de la capacidad de autodefensa nacional de la RPDC son el ejercicio de su derecho justo y legítimo a la autodefensa para defender la soberanía e intereses nacionales desde la amenaza de EE.UU., país con mayor número de armas nucleares del mundo y destructor de la paz y seguridad internacionales. Pues, nadie tiene el derecho a censurarlo.

No nos importa lo que digan otros. Nunca cederemos un paso en el camino justo por la defensa de la dignidad y la soberanía de nuestro Estado.

El G7 que no es más que un “grupo de aristócratas” que se desespera para recuperar su posición antigua lamentándose de su situación decadente, y no tiene la capacidad ni la calificación para conducir la sociedad internacional, ni la autoridad para aconsejar a otros países.

MinRex

¿Qué ocultan sus palabras sagaces?

El primer ministro japonés Kishida que participó en la cumbre del G7 soltó palabras taimadas hacia la sociedad internacional.

Con respecto a Rusia, él dijo que estaba en un “dilema de la historia” cacareando sobre la “invasión a Ucrania” y sobre China, arengó que “No debe haber un país que tome lecciones erróneas de la situación de Ucrania” y que “El intento unilateral de cambio del estado actual por la fuerza no debe ser tolerado”.

Hablando de nosotros, Kishida dijo que “La situación crítica de Ucrania no debe dar una señal errónea a Corea del Norte que la oportunidad para promover el desarrollo nuclear y de misiles está abierta” y repitió el estúpido cacareo de la COVID.

Además, con motivo de la cumbre de la OTAN, Kishida hizo repetidas reverencias a su amo EE.UU., y expresó que “La posibilidad de la provocación adicional de Corea del Norte nos preocupa cada vez más seriamente” y que “Tenemos que intensificar la cooperación conjunta en contra del lanzamiento de misiles balísticos de Corea del Norte”.

El hecho de que Japón cuestione a nuestro país con tanta malevolencia constituye una expresión concentrada de la negación inveterada de los reaccionarios japoneses sobre nuestra República y de la invariable ambición de agresión al continente.

Como el proverbio japonés dice, la justificación debe ser diferente de la intención real, Japón está demostrando de manera satisfactoria su peculiar astucia que pretende lograr su siniestro plan denigrando al otro sin motivo alguno.

En el trasfondo de las palabras taimadas que cacarea ruidosamente Japón señalando la situación crítica de Ucrania que está lejos en el hemisferio occidental como si su seguridad estuviera en un peligro inmediato yace la oscura intención de justificar las maniobras de incremento de las fuerzas armadas para realizar su ambición de nueva agresión.

Japón está actuando con una intención ya conocida para despilfarrar el enorme impuesto sanguinario de sus ciudadanos en la preparación de la guerra de agresión, y esto es totalmente ridículo.

Actualmente, Japón muestra movimientos militares sospechosos.

El Partido Liberal Democrático y los partidos conservadores ultraderechistas están vociferando que elevarían los gastos militares al 2% del PIB dentro de 5 años y están aferrándose a la construcción de buques militares de ataque de todo tipo y el desarrollo de misiles crucero de largo alcance de producción doméstica para contener con anticipación al contrincante fuera del alcance de tiro. Estos solo son ejemplos típicos.

Cuando observamos el hecho de que Japón está poniendo atrevidamente los nombres de los buques militares hundidos en la guerra de agresión del siglo pasado a los nuevos buques de guerra que se construyen, es fácil conjeturar el rumbo para el cual galopeará en el futuro este país sin ninguna explicación larga.

El mundo recuerda claramente el hecho de que en el pasado muchas personas inocentes de los países asiáticos perdieron sus vidas y sufrieron desgracias y dolores al ser pisoteadas por las botas manchadas de sangre del imperialismo japonés.

La Corea de hoy no es la misma de más de 100 años atrás que fue forzada a firmar el “Tratado de 5 puntos de Ulsa”, y la Asia de hoy no es la misma que Japón trataba como chivo expiatorio para realizar su ambición de la “Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental” y macheteaba a su antojo.

Nosotros jamás perdonamos los actos que violan nuestro derecho soberano.

Es necesario que Japón reflexione otra vez más cuan trágico fue el destino del Japón militarista que arrojó el continente asiático a la tragedia de la guerra de la Gran Asia Oriental y forzó a millones de sus ciudadanos como carne de cañón.

Será bueno para Japón mismo abandonar lo más pronto posible su modo de pensar anacrónico y discernir la realidad de manera racional.

Cha Song Il
Director del Instituto de Estudio sobre Japón del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea

Dejar una respuesta