Regresan los ingenieros del Ejército Popular de Corea tras la operación en el extranjero

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El espíritu combativo incomparable y el heroísmo masivo del Ejército Popular de Corea que considera la fidelidad absoluta al Partido y la revolución como su sagrada misión y orden obligatoria, realizan notables méritos militares de glorificar el prestigio y honor de nuestro Estado.

Se repatriaron triunfalmente los comandantes y combatientes de la unidad de ingenieros del EPC que habían cumplido su misión militar asignada en la zona de operación en extranjero en acato a la orden de la Comisión Militar Central del Partido del Trabajo de Corea.

Tuvo lugar con solemnidad el 12 de diciembre en la plaza frente a la capitalina Casa Cultural 25 de Abril el acto de bienvenida para el regimiento de ingenieros 528 que regresa luego de cumplir la orden combativa del Partido en la zona operacional en extranjero.

La sede del acto estaba lleno del fervor de dar bienvenida a los uniformados de la unidad de zapadores quienes volvieron a demostrar el poderío irresistible de nuestro ejército, como lo hacían los oficiales y soldados de las fuerzas de operación especial que crearon las legendarias proezas combativas en extranjero a ser registradas con letras mayúsculas en la historia de la construcción del ejército autóctono.

Los oficiales y soldados del EPC y los capitalinos felicitaron calurosamente a los hijos loables del pueblo que entran en la plaza con el gran orgullo por haber defendido el prestigio absoluto de nuestro Estado.

Asistió a la ceremonia de bienvenida el estimado camarada Kim Jong Un, Secretario General del PTC y Presidente de Asuntos Estatales de la República Popular Democrática de Corea.

Estuvieron presentes allí los participantes en el 13º Pleno del 8º Período del Comité Central del PTC, los comandantes del Ministerio de Defensa Nacional de la RPDC y las grandes unidades combinadas del EPC, los familiares de los combatientes del regimiento, los oficiales y soldados del ejército, así como los pobladores, jóvenes y estudiantes de la capital.

Cuando llegó el camarada Kim Jong Un, estremecieron el cielo de diciembre las estruendosas aclamaciones «¡Viva!» hacia el invicto Comandante de acero quien con su destacada idea de estrategia militar, extraordinaria arte de mando militar y gran confianza y amor, formó nuestras fuerzas armadas como ejército sin rival que siempre sale victorioso con la cierta superioridad en la idea, el espíritu y la estrategia y tácticas autóctonas.

El camarada Kim Jong Un dio el saludo combativo a los oficiales y soldados que repatriaron con honor tras defender la inmortal fama y la dignidad del EPC.

El comandante de la unidad combativa de ingenieros, participante en la operación en el extranjero, dio cortésmente al Comandante Supremo de las Fuerzas de la RPDC el parte del cumplimiento de la orden combativa dada por el Partido.

El camarada Kim Jong Un felicitó calurosamente los éxitos combativos del regimiento.

Y pronunció un discurso en saludo del regreso de esta unidad. Su texto completo va como sigue:

«Oficiales y soldados del regimiento de ingeniería 528 del Ejército Popular de Corea:

Calurosa bienvenida a todos ustedes que fueron enviados al extranjero donde demostraron de forma impecable lo heroico y profesional que es nuestro ejército y retornaron a la madre patria tras cumplir con responsabilidad las misiones que asumieron.

Un millón de gracias por haber regresado sanos y salvos.

Tal como añoraron cada día y cada instante todo lo valioso de la patria en los campos de batalla fuera del país, la patria también echó de menos cada momento a sus amados hijos.

Cada vez que me informaba de su combate diario, me provocaron profunda emoción las acciones de estas aves fénix que no vacilaban en dar su vida para cumplir la orden del Partido y la patria y sentí el vehemente deseo de que todos ustedes, sin excepción alguna, volvieran sonrientes preservando su preciada vida.

Ahora me doy cuenta de que este año sentí como nunca antes la angustia de la espera.

Como cuando esperaba a los combatientes de las unidades de operación especial que participaron en las batallas de liberación, me pareció una eternidad cada uno de estos 120 días desde aquel día en que tuve que enviar de nuevo a los de la unidad de ingeniería a aquel lugar peligrosísimo.

Ni con el paso del tiempo pude adaptarme ni habituarme a esta realidad, preocupándome por la integridad física de los valiosos hijos de mi país que estaban lidiando en el extranjero.

Ya todo ha pasado.

Ahora que todos han regresado, me siento tranquilo.

Camaradaz, han batallado con coraje.

Una vez más felicito efusivamente a todos ustedes por haber demostrado el ímpetu de auténticos luchadores admirados por el mundo, tal como les encargaron el Partido, la patria y sus queridos allegados y también por haber vuelto con dignidad ostentando un aspecto más vigoroso y gallardo.

Camaradas:

Este regimiento es otra tropa enorgullecedora que representa con todo derecho la heroicidad, la fortaleza y la profesionalidad sin par de nuestro ejército.

Organizado el pasado 28 de mayo según la resolución y orden de la Comisión Militar Central del Partido de consolidar la valiosa victoria en la operación militar en el exterior, partió del país a principios del siguiente agosto y logró éxitos resonantes en el cumplimiento de la misión de ingeniería en la provincia de Kursk de la Federación de Rusia, liberada a costa de la vida por sus compañeros de armas.

Fueron inclementes las circunstancias de combate, pues tuvieron que desafiar el terrible peligro agazapado aquí y allá, afrontar la muerte palmo a palmo y poner a prueba su fe y voluntad paso a paso. Empero, nuestros guerreros no titubearon en lo más mínimo y todos fueron valerosos y responsables en todo momento.

Todos, desde los oficiales hasta los soldados, hicieron gala del heroísmo colectivo sobrellevando a diario la inimaginable carga mental y física y con ello obraron el milagro de convertir en área segura, en apenas tres meses, una extensa superficie peligrosa, tarea difícil de cumplir en varios años.

La gran importancia del éxito alcanzado esta vez por el regimiento radica en que es también el fruto del heroísmo colectivo que tiene su origen en el empeño unánime de todos sus militares y no en las hazañas de unos soldados bien preparados.

En aquellos cruentos escenarios que no perdonaban el menor fallo o relajamiento y donde había que pelear sin cesar tanto en el avance como en la retirada, pensaron primero en sus camaradas, los protegieron de los fragmentos con el cuerpo y cumplieron la misión aunque estaban mortalmente heridos. Su noble camaradería, sacrificio sin igual y espíritu indomable merecen la admiración del mundo entero.

Creí firmemente en que así combatiría nuestro regimiento para cumplir la orden del Comité Central del Partido.

Los relevantes logros del regimiento se fundamentan también en el abnegado bregar de los soldados de comunicación y los médicos quienes cumplieron sus misiones de manera intachable, arriesgándose día tras día.

De veras, todos fueron audaces, hábiles, abnegados y heroicos.

El secreto clave de la insuperable capacidad de combate del regimiento en el extranjero lo constituyen el espíritu revolucionario y el combativo que predominaron en él a toda hora.

Mientras prevalecía el trabajo político nada común, original y móvil, de acuerdo a las condiciones de la línea de fuego, se puso de pleno manifiesto la superioridad espiritual y moral de nuestro ejército, como la son el cumplimiento incondicional de la misión, la lealtad, el patriotismo, la concordia de oficiales y soldados y el compañerismo.

Me impresionó de forma especial que montaran funciones artísticas de compañía en cuarteles modestos en las fiestas del 9 de septiembre y el 10 de octubre, cantaran canciones revolucionarias cuando iban a combatir, recitaran versos compuestos por ellos mismos en los recesos del desenterramiento de minas y escribieran cartas a sus familias.

Si no fueran hombres de férrea voluntad y optimistas, llenos de amor y respeto a su Partido, patria, tierra natal, padres y hermanos y firmemente convencidos del triunfo de su causa, nunca serían capaces de representar una vida como aquella entre la vida y la muerte.

Ningún ejército extranjero puede imitar las sublimes ideas y sentimientos de nuestros militares para quienes la vida dedicada a la patria no es sacrificio sino gloria. Y el arma poderosa y típica de nuestro ejército, que se llama heroísmo colectivo, no se puede fabricar ni con todas las riquezas del mundo.

Los vándalos armados occidentales, por muy sofisticados que sean sus armamentos, no pueden con un ejército revolucionario como el nuestro, pertrechado de un espíritu inmensurable.

Es una lástima que no pueda enumerar aquí cada una de las proezas realizadas por centenares de los que integran el regimiento.

Sin embargo, se grabarán indelebles en la historia de la operación militar de nuestro ejército en el exterior y de su unidad de ingeniería.

Camaradas;

Nuestros ingenieros abandonaron en silencio el suelo patrio con la orden del Partido, pero se repatriaron con algo realmente grande para glorificar aun más a la patria, el pueblo y el ejército.

No pidieron nada a cambio por cumplir la orden a costa de la vida, pero recibieron lo que no se puede sustituir por nada, lo que vale más que nada en el mundo.

Es la confianza del Partido, la patria y el pueblo en nuestro ejército.

No pueden aspirar a más.

A ella han respondido ustedes con su audacia y registros legendarios.

Relevantes son sus méritos, porque destacaron una vez más ante la historia y el mundo el poderío propio de nuestro ejército que enarbola el perfeccionamiento ideológico y espiritual con la fidelidad absoluta al Partido del Trabajo de Corea como esencia.

En nombre del Partido y la patria, extiendo mi agradecimiento a todos los oficiales y soldados del regimiento de ingeniería 528 que cumplieron a todo trance la orden de combate del Partido y volvieron a realzar sin reservas el prestigio del Estado y el honor del Ejército Popular de Corea, desplegando el heroísmo masivo sin parangón y el espíritu combativo indoblegable.

Camaradaz:

Nunca serán vanos la preciosa sangre y sudor derramados por el regimiento, ni su costoso sacrificio para cumplir a la perfección la orden impartida por el Partido.

Sus hazañas se perpetuarán al igual que el prestigio de nuestro poderoso Estado y ejército y la patria socialista que prosperará por toda la eternidad.

Reitero mi gratitud a todos ustedes por su retorno, aunque nos aflige la muerte de nueve soldados.

La totalidad de las fuerzas armadas de la República tomarán como ejemplo el espíritu y las hazañas del regimiento. Sus padres, hermanos, esposos, hijos, y maestros estarán muy orgullosos de ustedes.

Realmente me proporciona un gran orgullo contar con una tropa tan fiable, una unidad militar tan poderosa.

Espero que en el futuro continúen su servicio meritorio en defensa de nuestro gran Estado y pueblo.

La madre patria ha decidido otorgar al regimiento la Orden Libertad e Independencia en aprecio de su audacia y méritos relevantes y para transmitirlos de generación en generación, asimismo imponer el título de Héroe de la República, la Orden Bandera Nacional de primera clase y la Orden de Honor al Soldado de primera clase a nueve ingenieros que lamentablemente cayeron mientras cumplían la misión.

Hoy, por encargo del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea y el Gobierno de la República, otorgaré la Orden Libertad e Independencia de primera clase al estandarte del regimiento, que los guió a la victoria y gloria, y colocaré las órdenes en los retratos de los caídos.

Mi agradecimiento y mi sincero tributo al servicio abnegado de ustedes, siempre leales a la patria.

¡Viva el heroico Ejército Popular de Corea!»

Terminado el discurso del camarada Kim Jong Un, todos los asistentes le dieron las estruendosas aclamaciones «¡Viva!» con la infinita emoción y felicidad de haber regresado al regazo del añorado padre y con la gloria y alegría de haber recibido la bendición del gran comandante genial.

La sede de la ceremonia rebosaba de la gran emoción y júbilo de todos los oficiales y soldados del regimiento.

El camarada Kim Jong Un felicitó calurosamente a los uniformados del regimiento que recibieron el agradecimiento y el honor valioso del Partido, la patria y el pueblo.

Se inició el desfile de las formaciones de la unidad de ingenieros del EPC, participante en la operación en el extranjero, enarbolando los estandartes de glorias.

Los participantes dieron aplausos a los zapadores que tuvieron el privilegio de recibir la revista del Comandante Supremo tras informarle el parte de victoria.

El camarada Kim Jong Un se reunió con los comandantes y combatientes ejemplares del regimiento y apreció altamente el firme espíritu y los méritos combativos de ellos, absolutamente fieles a la orden del Partido y la patria.

El aspecto emocionante entre el Líder y los soldados que compartían el noble sentimiento paternal mostró elocuentemente con qué se hace grande nuestra patria y con cuál fuerza se hace poderoso nuestro ejército.

La patria y el pueblo recordarán para siempre los méritos militares de los zapadores quienes en la lucha de vida o muerte mostraron no con las palabras sino con su firme fe y voluntad y empeños abnegados el aspecto verdadero de los militares, comandantes y seres humanos, fieles y dignos ante la patria y el pueblo, dijo el camarada Kim Jong Un y continuó que la bravura y el heroísmo manifestados por nuestros uniformados en la lucha sagrada por defender la justicia y la dignidad, se guardarán como orgullo más destacado de nuestro Estado.

Se fotografió junto con ellos expresando la esperanza y convicción de que los combatientes que testimoniaron plenamente en el campo de batalla en el extranjero la ley de la victoria y desarrollo del ejército revolucionario, invicto y poderoso con el poderío de la ideología, glorificarán de continuo la dignidad y honor del EPC mediante los méritos militares valiosos de nuestra generación.

Terminada la filmación, estallaron los vítores entusiastas como muestra de la firme fe y voluntad de los soldados participantes en la batalla en extranjero que lucharán con más valentía por el gran camarada Kim Jong Un y por la victoria eterna de nuestro gran Estado y pueblo.

El camarada Kim Jong Un visitó la pared de recordación, levantada en el hall central de la Casa Cultural 25 de Abril.

Puso personalmente la medalla del Héroe de la RPDC, la Orden Bandera Nacional y la Orden de Honor al Soldado al lado de los retratos de los mártires que dedicaron la única vida para la lucha sagrada por defender el honor y la dignidad de la patria, recordando con reverencia su valiosa vida.

Haciendo votos por la eternidad del noble espíritu de los mártires, depositó una flor blanca ante la pared de recordación y guardó un momento de silencio.

Lo hicieron también los comandantes del Ministerio de Defensa Nacional de la RPDC y las grandes unidades combinadas del EPC, los oficiales del regimiento de ingenieros y los familiares de los mártires.

El camarada Kim Jong Un se reunió con los familiares de los mártires y les consoló compartiendo el dolor de la pérdida.

Se ofreció una función artística en saludo al regreso de los uniformados del regimiento.

Cuando el camarada Kim Jong Un salió al palco junto con los comandantes del regimiento, estallaron aclamaciones de los combatientes de ingenieros que recibieron la gloria y felicidad más valiosas de su vida en el regazo de la patria, el de gran padre, que no olvidaban ni en sueño.

Se pusieron en la escena las canciones que cantaban los soldados valientes en el campo de batalla en extranjero deseando la tranquilidad de la patria, y las otras revolucionarias que siempre les infundieron la valentía y estimularon para la victoria.

Conmovieron tanto al auditorio los cuadros que hacen evocar el espíritu combativo de sacrificio, la fidelidad y el espíritu patriótico de los uniformados del regimiento que abren el camino de avance de la victoria arrojándose sin vacilación alguna al campo de minas y la lluvia de balas en fiel acato a la orden del líder, la del Partido.

Viendo las huellas llenas de sangre, dejadas por nuestros militares en todos los campos de batalla, los espectadores redoblaron la convicción de que será siempre poderosa nuestra patria gracias a los guardias fidedignos que llevan la absoluta y pura fidelidad a nuestro Partido, el heroísmo incomparable y el ferviente amor a la patria y a los camaradas.

Arrancó la efusiva ovación del público el espectáculo que describió con excelentes cuadros ideológicos y artísticos la férrea voluntad de los uniformados del EPC de preservar confiablemente la tranquilidad de la patria y el pueblo, ostentando la superioridad ideo-espiritual típica de nuestro ejército y tomando más firmemente las armas de la revolución.

Terminada la gala música, volvieron a estallar las estruendosas aclamaciones al Secretario General.

El Secretario General dio el saludo de estímulo a los uniformados del regimiento de zapadores, agitando la mano.

Todos los militares del regimiento tomaron el juramento de registrar sólo las victorias en su confalón glorioso lleno de los méritos militares enorgullecedores de defensa a la patria y la revolución, al guardar el gran amor y confianza del CC del gran Partido como vaso sanguíneo y nutrimento con que cultivan el espíritu heroico.

Por la noche del mismo día, se ofreció un banquete de bienvenida en honor de los militares regresados.

A la recepción fueron invitados los comandantes y combatientes del regimiento de ingenieros 528 y sus familiares, así como los funcionarios interesados.

También estuvieron presentes allí los cuadros directivos del Partido y el Gobierno.

Se transmitirán para siempre junto con la indeleble historia victoriosa del ejército poderoso revolucionario de Kim Jong Un el espíritu de materialización a ultranza de la orden del CC del Partido, el heroísmo masivo y el espíritu de sacrificio, que se pusieron de manifiesto en la región de la operación en extranjero por los comandantes y combatientes del regimiento de ingenieros 528 del EPC.

ACNC

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