«La bandera roja que enarbola la juventud ondea más alta y fuerte», Kim Jong Un en su 80° aniversario

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Todo el país celebra significativamente el 80° aniversario de la fundación de la Unión de la Juventud Patriótica Socialista (UJPS) en el trayecto de avance impetuoso de la patria que se acelera por la ferviente fidelidad, patriotismo y pasión entusiasta de los vanguardistas juveniles de la era de Kim Jong Un.

Los 80 años de la UJPS, autóctona organización juvenil que tiene su origen en el período inicial de la sagrada revolución coreana, fue fundada en medio de la lucha por la construcción del Estado y vino logrando un desarrollo constante junto con el avance victorioso de nuestra causa, son los anales orgullosos en que gracias a la autóctona idea del Partido del Trabajo de Corea de dar importancia a la juventud y su destacada orientación, se forman los continuadores de la revolución que garantizan el futuro radiante de la patria y el pueblo y se registran solamente las victorias milagrosas y glorias dando prueba de su poderío inagotable.

El Partido y el pueblo coreanos envían el cordial saludo de estímulo y calurosas felicitaciones a los confiables vanguardistas juveniles que heredan más estricta y puramente el linaje de la revolución desplegando su fidelidad y patriotismo en la época innovadora nunca vista en la historia de desarrollo del Estado, o sea, la era conmovedora en que se elevan extraordinariamente la dignidad y el prestigio de la potencia de la juventud.

Tuvo lugar el 16 de enero en el Estadio Kim Il Sung el acto conmemorativo del aniversario 80 de la fundación de la UJPS.

Asistió al cónclave el estimado camarada Kim Jong Un, Secretario General del Partido del Trabajo de Corea y Presidente de Asuntos Estatales de la República Popular Democrática de Corea.

Cuando el Secretario General salió a la tribuna, todos los participantes le acogieron con estruendosas aclamaciones de «¡Viva!» expresando la gran fortuna de celebrar el aniversario significativo de la UJPS en presencia del entrañable padre Mariscal.

Los delegados juveniles le entregaron al camarada Kim Jong Un los ramos de flores, reflejando el unánime sentimiento de respeto de todos los vanguardistas juveniles.

El Secretario General respondió cordialmente a las aclamaciones apasionadas y felicitó a todos los jóvenes del país que registran notables méritos orientando sus hermosas esperanzas y ambiciones de la juventud a la prosperidad de la patria.

Participaron en el cónclave los cuadros del Partido, el gobierno y las instituciones de las fuerzas armadas, los funcionarios de la UJPS y de la rama interesada, los participantes en las festividades del aniversario 80 de la fundación de la UJPS y los militares juveniles, así como los jóvenes y estudiantes de la capital.

Una vez declarada la apertura, se interpretó el himno nacional de la RPDC.

El camarada Kim Jong Un pronunció un discurso conmemorativo:

«Jóvenes coreanos, fuerza y orgullo del país,

Voluntarios fidedignos que consagran a la patria su vida joven y bella,

Militantes de la Unión de la Juventud, consecuentes y vigorosos,

Camaradas:

Felicito a los jóvenes vanguardias participantes en esta ceremonia conmemorativa, en representación de nuestra generación juvenil, la más inteligente, valiente y patriótica.

Compartir este momento significativo en que rememoramos la gloriosa historia de la Unión y proyectamos su brillante futuro con compañeros plenos del espíritu lozano y entusiasmo fervoroso me produce una alegría y felicidad indescriptibles.

Organizamos en grande esta cita juvenil que conmemora el 80° aniversario de la fundación de la Unión de la Juventud como primer acto estatal de este año significativo en que se convoca el noveno Congreso de nuestro Partido.

Su objetivo fundamental es dar un gran aliento a nuestros jóvenes que siempre trabajan más que nadie en todos los aspectos de nuestra causa, encomiarlos e incitarlos enérgicamente a renovar sus esfuerzos e innovaciones.

Es realmente significativo celebrar por todo lo alto el aniversario de la Unión, vanguardia fiel a nuestro Partido y organización vigorosa de la juventud patriótica, en vísperas del congreso partidista.

En estos instantes en que hacemos el balance de una etapa de lucha admirable y contemplamos la nueva perspectiva de la construcción socialista, ustedes y el país entero celebramos la fiesta de la juventud alabando la historia y las hazañas relevantes de la Unión.

Esta es una muestra del infinito amor y estímulo a nuestros jóvenes y, al mismo tiempo, la alta valoración de la trayectoria recorrida por la Unión en estas ocho décadas.

Pienso que este momento honroso, en que la historia del movimiento de la juventud coreana que ha florecido con la lucha heroica y los méritos legendarios de los jóvenes coincide en el glorioso congreso del Partido, no ha llegado de forma fortuita en el transcurrir de los años. Lo hemos acogido solamente en el trayecto enorgullecedor de la agrupación juvenil que tiene las mismas ideas e ideales que nuestro Partido y que ha sostenido con lealtad su causa.

En esta ocasión en que celebramos el aniversario de la organización juvenil, rindo mi más sincero homenaje a la gloriosa historia de lucha del movimiento de la juventud coreana que ha enaltecido invariablemente nuestra causa revolucionaria y congratulo efusivamente a los jóvenes, organizaciones y funcionarios juveniles de todo el país quienes con su lealtad al Partido y la patria dejan huellas nobles y hermosas en los centros laborales, puestos militares y planteles.

Camaradas:

Sería demasiado largo exponer toda la historia de la Unión, sagrada por su origen y tradición y gloriosa por su continuidad y desarrollo.

Tan enorgullecedora es su historia y tan enorme su proeza, acumulada generación tras generación.

En su prolongada trayectoria que comenzó con su aparición en los albores de la construcción estatal bajo la bandera de la unidad de los jóvenes de todos los estratos que anhelaban la construcción de un Estado poderoso, la Unión ha escrito la más dignificante y gloriosa crónica dando acicate a la aspiración a la lealtad y patriotismo y a los pasos firmes de sus filas.

Su estandarte ha sido siempre la meta de lucha y avance que orienta a los jóvenes, pletóricos de la lozanía y deseosos del progreso e innovación, a seguir al Partido por el camino más correcto. Nuestros jóvenes han sido la fuerza de la exploración y transformación que supera todos los retos y pruebas de la historia.

La Unión ha incorporado a sus fidedignos miembros en el grueso de la construcción y la defensa de la patria y ha grabado en los anales huellas indelebles de la avanzada y la proeza de la vanguardia de creación y construcción.

Nuestros jóvenes saben bien que la patria es la madre que los nutre y la cuna de su existencia y felicidad que deben defender y cuidar de generación en generación. Y de ahí no han cejado en su empeño de hacer rico al país y fuerte al ejército, unidos bajo la bandera del patriotismo.

Todas las generaciones de la República, entre ellas los miembros de la Unión de Juventud Democrática y los vanguardias del Movimiento Chollima quienes defendieron a la patria durante la guerra y alzaron al país reducido en cenizas, los padres de ustedes que defendieron el país y el régimen en los años críticos en que se decidía el destino del socialismo, han dejado productos de su leyenda y hazaña, símbolos de su juventud y denominaciones de sus respectivas generaciones.

Sobre todos ellos descansa el mérito de la Unión que ha inculcado a sus miembros la obligación y el deber de los sucesores de la revolución y que ha preservado intactas la pureza del movimiento de la juventud coreana y la tradición del patriotismo y fidelidad.

En el camino de nuestra revolución ha habido un sinfín de desafíos y dificultades difíciles de vencer incluso con rebosante energía y juventud y nunca ha cesado el viento seductor que busca corromper a las jóvenes generaciones. Sin embargo, la bandera roja que enarbola la juventud ondea más alta y fuerte, en una continuación pura y cabal, sin desteñirse con el paso del tiempo ni por la lluvia y la nieve de la historia.

Con el avance de la revolución, la sucesión de generaciones no se ha interrumpido en las filas juveniles. Pero gracias a los continuadores siempre fieles a su misión y deber del tiempo como luchadores de clase y protagonistas de la construcción socialista, el pilar de nuestro Estado se ha mantenido inconmovible y nuestra sociedad se ha embellecido con creces por el mundo de amor y virtudes que ellos han construido.

No en vano nuestros jóvenes han aprendido la lección de su época en la intensa lucha de la revolución y construcción y en este proceso han crecido en lo ideológico y espiritual.

La gloriosa trayectoria del movimiento juvenil que ha respondido al llamado de la patria con el bregar heroico ha agrupado compactamente a millones de jóvenes en torno al Partido y los ha formado como honrosos constructores del socialismo, en nombre de la Unión de la Juventud Patriótica Socialista, escribiendo un capítulo brillante en que propulsa la nueva era con su fuerza desbordante.

La fiebre del enrolamiento voluntario en los puestos de trabajos duros que se produjo a raíz del octavo Congreso del Partido nos permitió ratificar con emoción la verdadera imagen de nuestros sucesores.

En la flor de la vida con muchos sueños y aspiraciones, nuestros jóvenes la sacrifican para responder al llamado de la época y la patria y, de esta manera, preservan la naturaleza de la juventud coreana y cumplen fielmente su misión de continuadores de la revolución.

Entre ellos figuran los de la ciudad de Nampho que acudieron antes que nadie al campo rural socialista y otras decenas de miles procedentes de la capital y ciudades que, imitándolos, realizan trabajos difíciles y duros en aldeas rurales, regiones montañosas e islotes para continuar inalterables el auténtico camino del patriotismo.

Tienen todo derecho al disfrute y muchos sueños adorables, pero optaron por consagrarse a la madre patria con inmaculada conciencia y sinceridad mediante una valerosa decisión y acción.

Si no desearan con ardor la prosperidad de la patria ni la firme fe y fervorosa inclinación al socialismo, jamás tomarían ni perseverarían en su laudable decisión.

Se tratan de bellos gestos que pueden explicarse solo con sus nobles rasgos ideo-espirituales.

Ellos no son los únicos.

Nuestra época, heroica y transformadora como la llaman, resplandece más por los méritos de cientos de miles de jóvenes movilizados en magnas construcciones como las de nuevas viviendas en total respuesta al llamamiento del Partido.

A lo largo de la historia, nuestros jóvenes han asimilado siempre como suyos la ideología revolucionaria y el ideal de nuestro Partido y la trayectoria de la construcción y desarrollo de nuestro Estado se identifica con la valiosa vida de ellos. Pero hoy la totalidad de nuestros jóvenes demuestran sin reservas, como en ninguna otra época, su poderío en todos los dominios, concretando el magno proyecto del Partido.

Nuestro Partido aprecia los registros de la victoria y todas las creaciones de los jóvenes más que otros éxitos o bienes, porque llevan impregnados el ardiente amor y pasión que nuestras jóvenes generaciones dedican a la patria socialista y reflejan el inmutable juramento y voluntad de los continuadores.

Con el correr de los días son más numerosas las páginas escritas a sangre y sudor por los jóvenes para la historia de nuestro glorioso Partido y patria y nacen sin cesar las anécdotas sobre el espíritu revolucionario y los méritos heroicos de la juventud coreana, junto con las incontables transformaciones en este territorio. Esta es la prueba irrefutable de la continuación de la ideología y el espíritu que lleva en sus venas el movimiento juvenil coreano.

En todo el proceso de la revolución coreana, ardua sin precedentes, nuestros jóvenes no han sido jamás carga para la patria ni han desvirtuado su naturaleza revolucionaria.

Analicemos el mundo de hoy: las carnicerías que no se han visto nunca son protagonizadas por jóvenes de la misma edad que ustedes.

Los jóvenes contaminados de la excesiva misantropía, la venenosa omnipotencia del oro, la depravación y el pesimismo provocan por doquier graves problemas sociales y engendran dolorosas tragedias como la masacre y la discordia. Esta es la realidad innegable del mundo actual.

Contamos con jóvenes revolucionarios fidedignos y confiables que se sienten honrados por su denominación de continuadores, superan vicisitudes con su Partido y patria, se foguean y se perfeccionan. Este es un hecho laudable para todo el mundo.

En este lugar están presentes también los jóvenes militares que en las recientes operaciones especiales en el extranjero mostraron sin reservas la superioridad, el heroísmo, el espíritu de sacrificio y las cualidades propias de nuestro pueblo y defendieron la dignidad y honor de la patria.

Además de ellos, incontables camaradas de armas suyos ofrendan sus abriles en estos instantes en los campos de batalla en tierras extrañas, en acato a la orden de la patria sin pedir nada a cambio.

Lo único que desean es la prosperidad de la patria y nada de recompensa.

Ningún otro soldado extranjero batalla así, fiel a la orden y en defensa del honor de la patria y su autoestima, sin exigir la remuneración o por el interés individual.

Únicamente, únicamente los coreanos, los jóvenes coreanos, son capaces de hacerlo. El mundo no comprende aún su mundo.

En verdad, en las operaciones en el exterior nuestros militares, ordinarios como cualquier otro del país, han demostrado sin reservas los excelentes rasgos de la juventud coreana, hijos del pueblo coreano, que no tienen parangón en el planeta, y han dado un ejemplo digno de la veneración e imitación de la posteridad.

Contar con tales jóvenes es un orgullo incomparable de nuestro Estado.

Los ochenta años de la Unión de la Juventud se revisan hoy mediante el ideal socialista, el fervoroso patriotismo, el sentido de justicia y el noble mundo espiritual que ustedes y todos los demás jóvenes del país encarnan y tienen como credo. Esto coloca una vez más en la suprema altura la posición y el prestigio de la juventud coreana.

La excelente preparación de las generaciones venideras, relevos de la revolución, para enlazar el pasado orgulloso de nuestra patria con el presente de glorias y construir un futuro más brillante, constituye la proeza y la victoria históricas del movimiento juvenil coreano que no se pueden comparar con nada y que ningún otro puede lograr en su lugar.

Aprovechando esta oportunidad, una vez más rindo mi más sincero tributo a los jóvenes de distintos períodos de la República que defendieron a la patria al precio de su mocedad y vida, venciendo todas la tempestades y reveses de la historia, y apoyaron firmemente la prosperidad de nuestra patria con destacadas proezas y milagros, así como a los ocho decenios orgullosos de la Unión de la Juventud Patriótica Socialista.

Camaradas:

Aquí en este lugar hablamos de la indestructibilidad de nuestra revolución porque es fuerte la organización juvenil. La época que vivimos se transforma porque sus jóvenes protagonistas tienen elevados ideales y gran orgullo de sí mismos y son revolucionarios apasionados.

La causa revolucionaria que se lleva adelante generación tras generación asigna como siempre una misión de suma importancia a la Unión de la Juventud y sus miembros, y la sucesión debe proseguir año tras año.

En adelante, todas las actividades de la Unión se orientarán de continuo a preparar a sus miembros como gran fuerza motriz de la época de metamorfosis. Y su poder de aunar el afán patriótico de millones de jóvenes debe seguir incrementándose.

Todos los jóvenes agrandarán y enriquecerán, como lo han hecho hasta la fecha, las conquistas del socialismo por medio de una lucha impetuosa, formando el grueso de nuestra revolución junto con los militantes del Partido. Con una valentía insuperable, aspirarán a lo nuevo, apremiarán los cambios y anticiparán el progreso sacudiendo lo caduco.

El crecimiento robusto de los jóvenes es una meta central del desarrollo estatal que el Partido pretende alcanzar en la lucha de hoy, así como un paso gigantesco hacia el futuro.

Evocamos con respeto la juventud de las generaciones de nuestros abuelos y padres que superaron todas las dificultades en aras de la patria y la revolución. De igual forma, debemos dignificar nuestra juventud de modo que los que vienen nos recuerden con toda seguridad.

Camaradas:

La madre patria ha resuelto otorgar la Orden Kim Jong Il, máxima condecoración del Estado, a la Unión de la Juventud Patriótica Socialista, como la más alta apreciación a ella, por defender y mantener su tradición en sus ocho décadas venerables, ser fiel a su sagrado deber y misión y asegurar con firmeza la continuación de nuestra causa.

Esta es la máxima gloria y honor de todos los jóvenes coreanos.

Voy a poner hoy la orden gloriosa en la bandera de la Unión de la Juventud Patriótica Socialista con el deseo de que nuestros jóvenes inteligentes y valerosos continúen registrando su brillante fama y proezas en la historia gloriosa del Partido y la patria y garanticen con vigor la continuidad y el avance ininterrumpido de la causa revolucionaria.

Ustedes avanzarán con ímpetu hacia una nueva época resplandeciente que irradie la inteligencia y la gran fuerza juveniles, escribiendo páginas orgullosas del desarrollo socialista y cantando a toda voz la creación y la lucha.

El sueño y el futuro de Corea llaman a la juventud.

Luchemos con más valor y vigor por la eterna prosperidad de la madre patria, por nuestro futuro hermoso y por el honor de la juventud coreana.

¡Viva la República Popular Democrática de Corea!»

Los reunidos gritaron a toda voz «¡Viva!», en respuesta al ferviente llamamiento del gran padre.

Ante el padre Mariscal todos los participantes tomaron el juramento de ser primeros combatientes y guardias que le defiendan con unánime alma, jóvenes heroicos y patrióticos que pongan en pleno juego su firme espíritu y poderío en la defensa de la patria y la campaña por la prosperidad integral del Estado, vanguardistas juveniles y verdaderos hijos de la madre patria que avancen con pasos firmes bajo la guía del Partido.

El camarada Kim Jong Un estimuló cordialmente a los jóvenes tan colmados de la voluntad de recompensa y sucesión.

En la sede de cónclave resonaron las canciones de tema patriótico que inspiran la pasión patriótica y revolucionaria en las nuevas generaciones que se ponen a la cabeza de la campaña encaminada a realizar el gran ideal de la prosperidad con su propia fuerza inagotable manteniendo el indoblegable espíritu típico del pueblo coreano.

Enarbolando la bandera de la República y la de la UJ, los jóvenes cantaron en coro las odas de la época con el elevado entusiasmo de ser jóvenes héroes que glorifiquen la gran era de Kim Jong Un.

El camarada Kim Jong Un se reunió con los jóvenes ejemplares quienes realizaron proezas prominentes en la defensa de la patria y en los campos principales de la construcción socialista.

Evaluó altamente sus conductas destacadas que responden con su infinita lealtad y éxitos laborales al llamamiento del Partido, considerando la consagración por la patria madre como su obligación y gran honor de la vida.

Los vanguardistas juveniles formaban siempre la fortaleza inexpugnable en torno al Partido que conduce la revolución al ascenso vertiginoso superando resueltamente los desafíos y vicisitudes de toda índole de la historia, destacó y añadió que nadie puede sustituir el papel importante y los méritos milagrosos y grandiosos de los jóvenes y la UJ, manifestados siglo tras siglo y década tras década en el cumplimiento de la causa del Partido.

Con la firme confianza en los jóvenes, el CC del Partido proyecta y promueve la enorme empresa de hoy encaminada a ostentar a todo el mundo la dignidad y el prestigio del país y lograr de manera simultánea la prosperidad de todas las localidades, precisó y agregó que contar con el destacamento juvenil más revolucionario y patriótico constituye gran orgullo y estímulo para nuestro Partido, Estado y pueblo y también el único poderío de Corea inquebrantable con cualquier fuerza física.

Se fotografió junto con los participantes en el cónclave expresando la esperanza y convicción de que siendo dueños de Corea del Juche, la única en el mundo, ellos seguirán ostentando el prestigio de la juventud patriótica a la cabeza de la marcha general por la construcción de potencia próspera, poniendo en pleno juego su inteligencia, pasión, inagotable fuerza y temple.

Terminada la filmación, volvieron a estallar los vítores de «¡Viva!» y «Defensa a ultranza».

El padre Mariscal respondió con su mano alzada a las estruendosas aclamaciones de los participantes.

Muy conmovidos por la bendición y estímulo del gran padre, todos los participantes tomaron el firme juramento de apoyar la patria socialista uniéndose como un solo hombre con el espíritu patriótico y luchar con más valentía y vigor para alcanzar las metas ambiciosas que presentará el 9º Congreso del Partido y llevar adelante y concluir la causa revolucionaria del Juche.

Habrá siempre victorias en el avance de la UJPS y el movimiento juvenil coreano gracias a la sabia dirección del gran CC del Partido que pone en la cima de la época a la UJPS para que esta entidad juvenil haga gala de su poderío como fidedigna patrulla del PTC.

Breve historia del movimiento juvenil coreano

Kim Il Sung junto sus camaradas en 1926

El 28 de agosto de 16 (1927) de la Era Juche, de constituyó la Unión de la Juventud Comunista de Corea, organización vanguardista de las entidades juveniles y de masas de distintos sectores, con la cual abrió el camino de nuevo desarrollo del movimiento juvenil nacional.

Tras la liberación del país en 1945, el Presidente Kim Il Sung presentó la línea de agrupar en una organización unificada a las amplias masas juveniles patrióticas de diversos sectores, mediante la fundación de la Unión de la Juventud Democrática.

El 17 de enero de 1946, se proclamó en Pyongyang, ante todo el mundo, el nacimiento de la Unión de la Juventud Democrática de Corea del Norte. Gracias a ello, los jóvenes coreanos pudieron incorporarse en la construcción de una nueva patria, con la fuerza unida y el vigor y coraje juveniles. Tan solo seis meses después de su fundación, la UJD se unió a la Federación Mundial de la Juventud Democrática junto con las demás organizaciones juveniles comunistas y de liberación nacional del mundo.

Los jóvenes lucharon a riesgo de la vida por la patria y el pueblo en el período de la Guerra de Liberación de la Patria de la década de 1950, demostrando sin reservas el ímpetu juvenil, poniéndose a la cabeza de la rehabilitación y construcción posbélicas y registraron milagros y méritos asombrosos en la edificación socialista.

Tras concluir exitosamente la cooperativización agrícola y la transformación del comercio y la industria privados por vía socialista, estableciendo plenamente el sistema socialista, según las exigencias de la época, la organización juvenil decidió renombrarse en Unión de la Juventud Trabajadora Socialista de Corea, en mayo de 1964.

La antorcha entregada a los jóvenes Kim Jong Il, deseándoles que sean siempre la inapagable de la revolución, se hereda hoy como relevo de la revolución.

Los 1990 fueron un período muy severo para el pueblo coreano. Iban más allá de la imaginación humana las pruebas y dificultades. Sin embargo, los jóvenes coreanos dedicaron todo lo suyo en los campos de construcción de importantes objetos como el tendido del ferrocarril y su electrificación que tenían gran significación en el desarrollo económico. En esa época de dura prueba del socialismo, la Juventud decidió asumir el nombre de Unión de la Juventud Socialista Kim Il Sung, en 1996.

Tras presentar la consigna «¡Amen a los jóvenes!», el Dirigente Kim Jong Il hizo instituir el Día de la Juventud (28 de agosto, fundación de la la Unión de la Juventud Comunista de Corea) y condujo a los jóvenes a cumplir magníficamente su misión y deber asumidos ante la época y la revolución entregándoles la antorcha de la revolución.

En la nueva centuria de la era Juche, el movimiento juvenil de Corea acogió la era de esplendor gracias al respetado camarada Kim Jong Un.

En agosto de 2016, fue aprobada en su IX Congreso de la Juventud el cambio del nombre por la Unión de la Juventud Kimilsungista-Kimjongilista, en concordancia con las exigencias del nuevo siglo tomando como su meta general y tarea de lucha definitiva la identificación de todas sus filas según el Kimilsungismo-Kimjongilismo.

Por último, en abril del 2021, el X Congreso de la Juventud decidió actualizar el nombre por la Unión de la Juventud Patriótica Socialista. Esta nueva denominación expresa claramente y de manera directa el carácter y el deber del movimiento juvenil en la etapa actual de la revolución coreana, sintetiza el ideal y los rasgos de los jóvenes contemporáneos y confiere un toque propio a la organización.

La sociedad comunista con que un día como hoy, hace casi cien años, soñaban aquellos fogosos jóvenes al emprender la revolución coreana, no es jamás de un futuro lejano, pues se hará realidad infaliblemente por la lucha tenaz de los jóvenes patriotas, ilimitadamente fieles al llamamiento del Partido del Trabajo.

Kim Jong Un

ACNC

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