Corea socialista saluda a las mujeres progresistas de todo el mundo que celebran el 8 de Marzo en la lucha por la emancipación e igualdad social y la paz antiimperialista
Las mujeres coreanas acogen el 116° aniversario del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
La sede de función estaba llena de júbilo y emoción de las mujeres quienes tuvieron el honor de celebrar el 8 de marzo como fiesta más feliz con la presencia del entrañable padre generoso.
Cuando el estimado camarada Kim Jong Un, Secretario General del Partido del Trabajo de Corea y Presidente de Asuntos Estatales de la República Popular Democrática de Corea, salió al palco junto con su señora Ri Sol Ju y su querida hija, estallaron las estruendosas aclamaciones de «¡Viva!» de los participantes.
Vieron el espectáculo cuadros directivos del Partido y el gobierno, las funcionarias del Comité Central de la Unión Socialista de Mujeres de Corea, las funcionarias ejemplares, innovadoras laborales, ameritadas y trabajadoras de las instituciones y empresas de esta capital.
Y fueron invitados representantes y miembros de las representaciones diplomáticas de varios países en la RPDC.
El Secretario General pronunció el discurso congratulatorio a todas las mujeres del país:
«En ocasión del 8 de Marzo, felicito con el afecto más fervoroso a todas nuestras coreanas a quienes amo y respeto invariablemente.
De igual forma, extiendo mi cordial congratulación a todas las compatriotas residentes en el exterior.
Como siempre, las mujeres añaden armonía, belleza, calor y cariño a nuestra sociedad.
Hoy es una fiesta agradable en que en todo el país reinan las afectuosas voces de gratitud, bendición y respeto hacia las mujeres.
Al acoger esta fecha poco después del noveno Congreso del Partido que hizo el balance de los valiosos éxitos de los quehaceres estatales, me vienen a la mente los esfuerzos excepcionales y desconocidos hechos por las mujeres del país en aras de nuestros logros. En esta ocasión quisiera dirigirles unas palabras para agradecer de forma especial sus empeños.
Les hago mi más sincera y profunda reverencia, agradeciendo los esfuerzos que han hecho en silencio por el país y los hombres coreanos.
Me da por pensar que no basta con la mera y ordinaria expresión de gracias para exhortar y corresponder, aunque sea poco, a nuestras mujeres que sufren y se esfuerzan como nadie.
Me imagino a nuestras mujeres sonreír con inocencia ante un modesto saludo, una tarjeta de felicitación y una flor que les dedican sus amados esposos, hijos, novios, familiares y estudiantes, como si ellos fueran la suficiente recompensa de todos sus esfuerzos.
Realmente, hermosas es el único calificativo apropiado que he encontrado para ellas.
Y ese denominador no significa únicamente la bella apariencia de la mujer coreana.
El cuerpo frágil revela fortaleza. El rostro pueril denota valentía. Las profundas arrugas, testimonio del arduo camino que ha recorrido, infunden más respeto. Por todo ello, la mujer coreana es incomparablemente bella y he aquí su encanto peculiar.
En los rostros de las generaciones de nuestras abuelas y madres percibimos los rastros del sufrimiento con que superaron los tiempos duros, la fortaleza con que vencieron todas las pruebas, la genuina fuerza del amor y la mirada benevolente de las fidedignas constructoras del país.
En las imágenes de las féminas de nuestra generación sentimos la enérgica vitalidad de quienes impulsan con vigor a este país a un futuro resplandeciente, el optimismo y la confianza de quienes saben reír ante las dificultades y vencerlas.
Todas nuestras mujeres, sean madres, esposas, hijas o novias, poseen una belleza y grandeza sin parangón en el mundo y yo quisiera alabarlas con todo orgullo.
Rectas en las vicisitudes, fuertes en las aflicciones y valerosas ante la muerte, han realizado hazañas en cada período de la revolución y en cada página de nuestra historia. Sus méritos siguen presentes en nuestra memoria y constituyen nuestro firme puntal espiritual.
La pureza, la firmeza y la fortaleza, cualidades típicas de la coreana, se heredan sin variar con el paso del tiempo y las coreanas de hoy sostienen firmemente la revolución dándole amor y sonrisa al país y reafirmando su coraje, ánimo y victoria.
Actualmente, en todos los rincones del país, sean las posiciones de la revolución, los puestos de defensa de la patria, las obras de la construcción socialista, las fábricas o las granjas, podemos ver a las mujeres fuertes, diligentes, inmaculadas y honradas que no exteriorizan ninguna debilidad y no se quedan a la zaga de los hombres.
Nuestras mujeres pulcras que saben darlo todo sin ningún interés y sin exigir ninguna remuneración y encuentran el orgullo de vida, engendran un amor infinito y nutren el espíritu de quienes incluso dan la vida en defensa de ese amor.
Tal fuerza poseen las mujeres.
Con el correr del tiempo las arrugas surcan sus rostros hermosos, pero jamás surcarán la genuina belleza de estas mujeres sinceras y honestas que colocan por encima de la familia al país y la revolución y lo soportan todo por ellos.
Guiados por la atenta mano de tan loables mujeres, se producen innovaciones en sus puestos de trabajo y nuestra revolución avanza más rápido gracias a su peculiar fuerza e inteligencia y su noble sacrificio.
Nuestras mujeres continuarán desempeñando un papel importante para la armonía y prosperidad de nuestro país.
Nadie puede sustituirlas en sus responsabilidades y papel para desarrollar la sociedad socialista a nuestro estilo y resolver de forma acertada el sinfín de problemas sociales grandes y pequeños.
Si en las familias siguen dando el ejemplo a los hijos, el apoyo a los esposos, la alegría y el orgullo a los padres y si mantienen la tradición de patriotismo como lo han hecho hasta la fecha, nuestra sociedad será más hermosa, más sólida y más próspera.
Aprovechando esta oportunidad agradezco y saludo de forma especial a todas las madres del país.
De hecho, la sagrada denominación de la madre le da a cualquiera una enorme fuerza espiritual.
Dicen que la mujer es débil, pero la madre es fuerte. En este país son muchos los patriotas gracias a las hazañas desconocidas de las madres que forman excelentemente a los hijos con el auténtico amor materno y nuestro futuro tiene garantizada su lozanía gracias a las madres fuertes que le sirven de abono.
Tomo la conciencia de que debo trabajar más y consagrarme de lleno por nuestras benévolas madres y por la felicidad de nuestras mujeres.
A todas las mujeres les pido encarecidamente que cumplan con la sagrada misión y deber que asumen ante la época, la historia y la patria en aras de la prosperidad nacional, la armonía y unidad de la sociedad.
Deseando a todas las mujeres coreanas felicidad, salud y eterna belleza en bien de nuestra patria, revolución y futuro, les extiendo una vez más mi cálido amor y bendición.»
Muy conmovidos por la bendición ardiente, los espectadores dieron las aclamaciones entusiásticas al gran padre quien pone a las mujeres a la cabeza del pueblo más valioso en el mundo y les entrega la laureola de todas las victorias logradas por nuestro Estado y nuestra revolución.
Se interpretó el himno nacional de la RPDC.
Mientras se repercutía el preludio «Que tengan sólo la primavera en su futuro», miembros de la Organización de Niños entregaron los ramos florales de felicitación a las mujeres.
Se pusieron en la escena las odas al PTC que cantan de todo corazón las coreanas, las canciones famosas con el tema de patriotismo y otras folclóricas, así como diversas piezas.
Mientras que cantan apasionadamente las canciones de alabanza de todos los habitantes, los artistas expresaron la máxima veneración de las coreanas al Partido madre que aprecia tanto la pura conciencia y esfuerzos desinteresados de las mujeres que se dedican para la prosperidad de la patria y las lleva al cenit de la gloria.
El espectáculo llegó al clímax con el coro femenino y coro «Viva nuestra Corea» y el coro mixto y coro «Corea madre» que reflejaban el entusiasmo de honrar más la denominación de la mujer coreana que dedica su sinceridad patriótica para el Partido, el régimen y la victoria de la causa socialista.
La función artística recibió calurosos elogios de las espectadoras al demostrar bien la férrea convicción y voluntad de las mujeres de glorificar invariablemente su honra como revolucionarias y madres comunistas en el camino de seguir fielmente al Mariscal Kim Jong Un en aras de la armonía y prosperidad eternas de la gran familia socialista y la patria que se prosperará para siempre.
Acto Central por el 116° Día Internacional de la Mujer Trabajadora
Estuvieron presentes el miembro del Presidium del Buró Político y secretario del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea, Ri Il Hwan, el secretario del CC del PTC, Ju Chang Il, el secretario jefe del Comité del PTC en la Ciudad de Pyongyang, Kim Su Gil, la presidenta Jon Hyang Sun y otras integrantes del Comité Central de la Unión Socialista de Mujeres de Corea, y las funcionarias ejemplares, innovadoras laborales y miembros de la USMC en la capital, así como las mujeres de las representaciones diplomáticas de varios países en la República Popular Democrática de Corea.
El informe de la ocasión estuvo a cargo de Ju Chang Il quién felicitó calurosamente a todas las mujeres del país que dan ánimo a la causa socialista al estilo coreano.
Y manifestó la amistad y solidaridad a todas las compatriotas que hacen contribución al desarrollo y prosperidad de la patria con el honor de ser ciudadanas ultramarinas de la RPDC, a las mujeres progresistas de todo el mundo que celebran el 8 de Marzo en la lucha por la emancipación e igualdad sociales, la paz antiimperialista y la democracia, y a las organizaciones internacionales del movimiento femenino y las entidades femeninas de varios países y regiones.
Señaló que en todos los anales de la revolución coreana están impregnadas la firme convicción y voluntad y las imperecederas proezas de la población femenina que marcha por el camino socialista compartiendo siempre el destino con la patria.
La dignidad y la posición de las mujeres coreanas brillan en la cima de respeto y honor en la era de prosperidad integral del Estado, conducida por el estimado camarada Kim Jong Un quien presentó la idea de preparar a todas las mujeres como genuinas revolucionarias y fervientes patriotas dotadas de excelentes rasgos espirituales y morales y abre la nueva era del autóctono movimiento femenino coreano, destacó.
Cuando las mujeres cumplan su deber y responsabilidad con pureza ideológica y mental, se animará la sociedad, se acelerará la civilización del país y se garantizará el futuro, esto es el noble propósito del Mariscal Kim Jong Un, ratificó.
Prosiguió que la gratitud de las mujeres por los beneficios de que disfrutan en la era de grandes transformaciones muestra la armonía de la familia socialista guiada por el Mariscal.
Es inquebrantable la patria y es prometedor su futuro gracias a las revolucionarias y patriotas que son fieles al Partido y la patria y respaldan confiablemente el progreso de la sociedad, concluyó.
Actos, conciertos y juegos deportivos por el 8M
En ocasión del aniversario 116 del Día Internacional de la Mujer Trabajadora (8 de marzo), tuvieron lugar numerosos actos, conciertos y juegos deportivos en las cabezas de las provincias, ciudades y distritos, entre los que destacan el encuentro entre las mujeres laureadas con el Premio de Honor para la Madre Comunista con diversas organizaciones; partidos de fútbol, voleibol y tenis de mesa y los juegos recreativos; y bailes multitudinarios.
ACNC
