GEIJ, Kim Jong Un

Kim Jong Un participa en la gala por el 69º aniversario de la victoria en la Guerra de Liberación de la Patria

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Cuando van abriendo enérgicamente la ruta de victoria del socialismo bajo la orientación del invencible Partido del Trabajo de Corea, los habitantes y los oficiales y soldados del Ejército Popular de Corea celebran significativamente el 69º aniversario de la gran victoria en la Guerra de Liberación de la Patria con el gran orgullo de la Corea heroica y el pueblo heroico que se ha mantenido década tras década y de siglo en siglo.

Con motivo de ese día, registrado como piedra angular de victoria eterna en el trayecto de desarrollo de la gloriosa República Popular Democrática de Corea, el pueblo coreano redobla la convicción y voluntad de llevar a feliz término la causa revolucionaria del Juche continuando como linaje el espíritu de lucha y la tradición de victoria, legados por la generación heroica del tiempo de guerra como una herencia revolucionaria.

En tal ambiente, tuvo lugar con solemnidad el acto conmemorativo del 69º aniversario de la victoria en la guerra en la explanada del Monumento a la Victoria en la Guerra de Liberación de la Patria en esta capital.

Asistió a la ocasión el estimado camarada Kim Jong Un, Secretario General del Partido del Trabajo de Corea y Presidente de Asuntos Estatales de la RPDC.

El Monumento, que sirve de gran centro de educación en la tradición de victoria de la Corea heroica y digna que declaró la primera derrota vergonzosa de la historia de EE.UU., caudillo del imperialismo mundial, estuvo caldeado por el júbilo y emoción de todos los participantes por la oportunidad de celebrar significativamente el día de victoria como gran festival de gloria y continuación en presencia del estimado camarada Kim Jong Un.

Se efectuó la ceremonia del acto.

Aumentaron el ambiente festivo el cambio de formación de la banda militar central del Ministerio de Defensa Nacional al son de las canciones militares revolucionarias y las habilidades con rifle de los guardias de honor del Ejército Popular de Corea.

Acto seguido, un paracaidista y las escuadrillas de aviones de combate mostraron sus habilidades de descenso y vuelo.

Un infante paracaidista se lanzó desde la altura de 1.200 metros describiendo una flor deslumbrante dedicada a los defensores de la patria de la década de 1950.

Los participantes enviaron fuertes aplausos al paracaidista que descendía haciendo flamear en el cielo de julio la sagrada bandera nacional, defendida a costa de sangre y legada por los héroes conocidos y desconocidos que ofrendaron el hogar, amor, sueño y esperanza, la juventud y hasta la vida por la victoria del 27 de julio.

Comenzaron el vuelo de habilidad los pilotos de combate de la unidad de fuerzas aéreas del EPC, que recibió el titulo de guardia por el fulminante mérito militar de haber abierto primero la ruta de avance hacia el sur en el tiempo de Guerra de Liberación de la Patria.

Los participantes exclamaron hacia los aviones que lanzaron fuegos artificiales en el cielo nocturno del día de victoria cumpliendo diferentes movimientos de vuelo de combate.

Dio un inicio original al acto esta ceremonia que demostró con melodías ligeras, ritmos vigorosos y habilidades de vuelo el hecho de que gracias a la fortuna de la historia de tener al Presidente Kim Il Sung como gran líder y general insigne sin par, se hizo posible crear el mito de victoria del siglo coronando 1.129 días de la Guerra de Liberación de la Patria con méritos inauditos y situar el nombre y la bandera de nuestro Estado en la posición de potencia mundial.

Mientras se interpretaba la música de bienvenida, el Secretario General y su señora Ri Sol Ju salieron a la sede junto con los veteranos de guerra.

Todos los participantes acogieron con estruendosas vivas al estimado camarada Kim Jong Un, símbolo de todas las victorias y glorias del partido y el Estado, quien ubicó la Corea del Juche a la cumbre del siglo pese a las pruebas y dificultades más severas y escribe la historia de gran victoria memorable por todas las generaciones venideras.

El estimado camarada Kim Jong Un y su señora Ri Sol Ju recibieron los ramos de flores que les dirigieron los miembros de la Organización de Niños de Corea.

Al responder a las aclamaciones de la multitud, el Secretario General extendió un saludo cordial a los veteranos de guerra y habitantes de todo el país, que acogen la fiesta.

Fueron invitados a la ocasión Choe Yong Rim, Thae Jong Su, Ri Myong Su, An Sim, Kim Kyong Ok, Kim Si Hak, Ri Kil Song y otros participantes en la Guerra de Liberación de la Patria.

Estuvieron presentes los cuadros del Partido y el gobierno junto a los conferenciantes de la rama de conservación de objetos de interés histórico-revolucionario vinculados con la guerra, los cadetes de escuelas revolucionarias, los estudiantes jóvenes, los funcionarios de ministerios y órganos centrales y los capitalinos.

Participaron los cuadros responsables del Ministerio de Defensa Nacional, los comandantes de distintas tropas, los altos mandos militares y políticos de las unidades combinadas las otras de gran dimensión y los oficiales y soldados del EPC.

Se realizó la ceremonia de izada de la bandera nacional.

Al compás de la melodía de la canción «Nuestra bandera nacional», los guardias de honor del EPC entraron con solemnidad sosteniendo la bandera nacional de la RPDC.

Mientras resonaba el himno nacional de la RPDC, se izó despacio la sagrada bandera nacional en el cielo nocturno del día de victoria.

El estimado camarada Kim Jong Un pronunció un significativo discurso conmemorativo.

Los participantes en la Guerra de Liberación de la Patria son la generación más heroica de nuestra República

Respetados participantes en la Guerra de Liberación de la Patria,

Veteranos de la revolución, conferenciantes y funcionarios del sector de materiales históricos sobre la victoria en la guerra, militares del Ejército Popular, jóvenes universitarios y estudiantes de las escuelas revolucionarias,

Queridos ciudadanos de Pyongyang,

Amado pueblo coreano,

Camaradas:

Con gran orgullo y recuerdos gratos, acogemos una vez más el 27 de julio, día de triunfo.

Desde aquel día en que obró el milagro del siglo han transcurrido 25.203 días, pero nuestra emoción y orgullo son infinitos como lo han sido todos los años, como si fuera ayer el día de victoria que nos colmó de júbilo y gloria.

Camaradas:

Les doy calurosas felicitaciones por el gran aniversario del triunfo en la guerra que le dio eterna gloria y fama a nuestra patria.

Respetados veteranos de guerra:

Les expreso mis más sinceros sentimientos de gratitud por mantenerse sanos y salvos a pesar de la precaria situación económica del país y la crisis sanitaria que nos azotó recientemente.

Mil gracias.

Camaradas:

En este preciso momento, el país entero recuerda a los mártires militares y revolucionarios que dieron su juventud y vida en aras de la soberanía y el honor de la patria, hace votos de que perpetúen su gran alma y espíritu y les rinde su más profundo homenaje.

Muchos combatientes conocidos y desconocidos han fallecido y otros tantos veteranos de guerra están ausentes en este lugar, pero la patria ampara en su regazo a todos ellos que la defendieron a costa de la sangre y la vida y en este instante pasan con nosotros esta noche gloriosa.

Con el deseo de que las orgullosas ceremonias como esta sigan repitiéndose gracias a la longevidad de los veteranos de guerra y por encargo del Partido y el Gobierno, rindo mi sincero tributo a los vencedores de la década de 1950 que año tras año le han concedido al pueblo el privilegio y la infinita gloria de celebrar el triunfo en la guerra y extiendo mis más sinceros y cordiales saludos a los veteranos y otras personas de mérito en la guerra quienes han servido de base de la existencia y desarrollo de nuestro Estado socialista y siguen siendo para todos nosotros el puntal espiritual y la fuente de gran fuerza.

Igualmente, agradezco a sus familiares y otras personas benévolas que no escatiman esfuerzos y devoción para la preservación de su salud y el confort en su vida.

Aprovecho la ocasión para expresar mi sincero tributo a los mártires del Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Chino quienes derramaron copiosamente su preciosa sangre mientras compartían la vida y el peligro de la muerte con militares y civiles coreanos rechazando en la misma trinchera la agresión imperialista y saludo cordialmente a sus veteranos de guerra.

Camaradas:

Entre nuestras significativas y felices fiestas nacionales, el 27 de julio es una festividad particularmente enorgullecedora que celebra la victoria.

Para cualquier país y pueblo no hay gloria ni honor más orgullosos y resplandecientes que vencer una guerra de la que depende su destino.

La pasada Guerra de Liberación de la Patria fue para nuestra República una contienda de vida y muerte para defender nuestro territorio y pueblo, así como primer enfrentamiento ensangrentado tras la segunda Guerra Mundial entre los dos polos: el campo democrático y el imperialista.

El mero hecho de que el imperio estadounidense hubiera destinado a la guerra coreana no solo a sus tropas sino también a colosales fuerzas de países seguidores demuestra la fiereza y el carácter internacional de la contienda.

Para el ejército incipiente de un Estado con apenas dos años de fundado era una carga demasiado pesada combatir con tropas agresoras yanquis, las más atroces del mundo, y la banda de sus acólitos.

Sin embargo, tal como registra justicieramente la historia, la ambición del arrogante imperio de anexar de un golpe a nuestro territorio y extender su esfera de influencia tropezó ya en su primer intento con un contragolpe de poderío inaudito y una valentía temible y al cabo de tres años de arduo bregar se frustró totalmente con la firma del acuerdo de armisticio.

En la guerra coreana las fuerzas militares de Estados Unidos y sus aliados sufrieron una derrota contundente.

Defendimos la dignidad, el honor y la soberanía de la República, preservamos el ambiente favorable al desarrollo independiente del Estado y salvaguardamos la paz de la humanidad al impedir la ejecución norteamericana de la estrategia de la hegemonía mundial y evitar una nueva conflagración planetaria. He aquí el enorme significado de la victoria en la Guerra de Liberación de la Patria que ocupa un lugar importante en la historia de la nación y de guerras del mundo.

Esa victoria de haber salvaguardado fidedignamente la avanzada, punto más candente de la lucha antiimperialista de Oriente, es la del defensor sobre el agresor, la de la justicia y el progreso sobre la injusticia y la reacción, y la de alcance mundial que comprobó la gran verdad de que ningún agresor, por muy poderoso y superior que fuera, puede vencer a un ejército y pueblo resueltos a resistir a muerte.

Los artífices de ese milagro legendario son precisamente nuestros veteranos de guerra aquí presentes y sus inolvidables e innumerables camaradas de armas.

Durante la enconada guerra los valerosos defensores de la patria alcanzaron la inestimable gloria que es el triunfo aniquilando al enemigo en numerosas batallas bajo la lluvia de proyectiles de fusil y cañón. La bandera de la República que enarbolaron al frente del ataque se tiñó más con la preciosa sangre de los hijos e hijas de la Corea heroica, dándose a conocer ampliamente en todo el planeta como símbolo de heroísmo, triunfo y justicia y eterno estandarte de la lucha antiimperialista.

Camaradas:

Hoy el país atraviesa una situación crítica y es en momentos como este cuando apreciamos más el temple indomable de los que enfrentaron sin titubeos la enconada guerra que decidía la vida o la muerte, la existencia o la ruina.

Es consabido que ellos, jóvenes comunes y corrientes en los días ordinarios, fueron dignos hijos de la nación que jamás lo fueron en la defensa de la patria.

Aquellos ingenuos trabajadores y estudiantes se enrolaron valientemente en el ejército y con el mismo valor se enfrentaron a los agresores norteamericanos, a partir de la confianza en su Partido y poder popular, la inquebrantable fe en el triunfo y el ardiente deseo de defender sus derechos de dueños de un nuevo país y protagonistas de una nueva vida.

Movidos por el amor al benévolo sistema social, la tierra natal, el centro laboral, los padres y los hermanos y por el odio al enemigo empeñado en arrebatarles cuanto tenían, superaron con tenacidad las duras pruebas y las dolorosas pérdidas e infundieron pánico y desesperanza a los brutales y salvajes agresores poniendo de manifiesto el heroísmo colectivo sin parangón.

Nuestra gran Guerra se encargó de mostrar claramente qué admirable prodigio obran los hombres más sencillos y ordinarios cuando se alzan a muerte en defensa de lo que es suyo.

Derramando la sangre defendieron la dignidad, el honor, la integridad territorial y la soberanía de la patria. Y por si todo esto fuera poco, se han consagrado a ella en toda su vida de forma invariable, desinteresada y consecuente y con rectitud, y con su ejemplo han enseñado a las nuevas generaciones lo que es una existencia patriótica. Estas son cualidades genuinamente humanas y rasgos nobles que podemos encontrar únicamente en nuestros veteranos de guerra.

Sin las hazañas inmortales de los combatientes conocidos y anónimos, sin su conciencia inmaculada y servicio abnegado, resultan inconcebibles nuestro valioso régimen socialista y nuestro gran Estado que adquiere mayor poderío día tras día.

En efecto, ustedes son la generación más heroica que ha asentado el cimiento de la República, inconmovible ante todas las tempestades de la historia, y paradigmas del gran e inflexible pueblo coreano.

La lealtad, la valentía y el patriotismo que han demostrado a lo largo de su existencia repercuten en decenas de millones de coreanos. Y por llevar en sus genes la cualidad superior nacida en la cruenta guerra de los años 1950, nuestra revolución lleva adelante su obra generación tras generación, por cuenta propia, de modo inflexible y sin detenerse ni retroceder un paso.

Camaradas:

Para nosotros el día de la victoria en la guerra no es simplemente una festividad para conmemorar y evocar la saga de una época de heroísmo.

Es una oportunidad de gran valor y significación en que cobramos ánimo y coraje y redoblamos el entusiasmo y el espíritu de combate preguntándonos si podemos afirmar con el merecido orgullo a los artífices y testigos de la victoria más aplastante en los años más ensangrentados que nuestra lucha actual es la continuación de esa gran tradición.

Hoy asumimos la importante responsabilidad de colocar a la altura de la época actual la gloria y el honor con que la generación de vencedores enalteció al Estado hace 70 años y asegurar la continuidad de esa obra en la siguiente generación.

Nosotros también debemos trabajar infatigablemente para las generaciones venideras como lo hizo la de vencedores en la guerra.

Potenciar la capacidad de defensa nacional encarnando al pie de la letra el espíritu heroico puesto de manifiesto en la guerra constituye la garantía fundamental de la protección de los intereses y el desarrollo independiente de la República.

Las pasadas circunstancias históricas de nuestra revolución que se enfrenta cara a cara con Estados Unidos que sin ningún escrúpulo la chantajea con utilizar artefactos nucleares desde la Guerra de Liberación de la Patria, presentaron como la mayor prioridad situar en su debido nivel la capacidad de autodefensa de nuestro Estado y por consiguiente cumplimos esa tarea apremiante mediante un arduo bregar.

En casi 70 años de enconado enfrentamiento con EE.UU. nuestra República ha salvaguardado fidedignamente el socialismo y reforzado sus potencialidades estratégicas de autodefensa, lo cual es una victoria equivalente e incluso mayor que la lograda en la Guerra de Liberación de la Patria.

Pero no por ello podemos detenernos donde estamos.

Estados Unidos que ha amenazado y perjudicado como nadie a nuestra nación en la época contemporánea persiste en sus peligrosos actos de hostilidad contra nuestra República.

So pretexto de fortalecer la «alianza», instiga a las autoridades surcoreanas al enfrentamiento suicida con el Norte y por otra parte difunde a porfía el infundio de la amenaza norteña persiguiendo la confrontación militar con nosotros.

Inventar tal infundio, atribuirle el carácter de la «autenticidad» y tomarlo como un pretexto para presionarnos es el método habitual del imperialismo norteamericano para la ejecución de su política.

Como siempre, en los últimos días fomenta con tenacidad la opinión pública contra nuestra República a escala internacional, calificándola como «autora» de la inestabilidad de la región y «Estado peligroso».

En tanto tergiversa como «provocadoras» y «amenazadoras» todas las acciones rutinarias de nuestras fuerzas armadas, realiza a la vista de todos los simulacros conjuntos de gran envergadura que atentan seriamente contra la seguridad de nuestro Estado. Es una dualidad, literalmente vandálica, que irreparablemente empuja las relaciones bilaterales al extremo y al enfrentamiento total.

Insiste en manejar la conciencia y la opinión internacionales para que tomen a nuestro Estado como «diablo», pero esto no es más que un método usual que utiliza para encubrir su naturaleza agresiva como perturbador de la paz mundial y justificar su política de hostilidad a todas luces ilegítima e inmoral.

Con anterioridad dejé bien claro que a fin de garantizar la seguridad estatal debemos estar preparados tanto para el diálogo como para el enfrentamiento y más aún para este último.

La soberbia norteamericana no cambió ni cambia.

Tenemos que enfrentarle de forma consecuente con la ideología y con las armas.

Reafirmo una vez más que la República Popular Democrática de Corea está bien preparada para todo tipo de enfrentamientos militares con Estados Unidos.

Si este continúa en su afán de mancillar la imagen de nuestro Estado y atentar seriamente contra nuestra seguridad e intereses fundamentales, debe estar dispuesto a percibir inexorablemente mayor inquietud y crisis.

Aprovechando esta ocasión, el Gobierno de nuestra República también advierte severamente al «gobierno» conservador y otros belicistas surcoreanos que con una anormal y excesiva ambición y confianza en sus fuerzas actúan frenéticamente y son los fanáticos ejecutores de la política hostil de Estados Unidos contra la RPD de Corea.

En esta noche, en este momento en que se lanzan los fuegos artificiales en honor de la victoria en la guerra, al sur del frente a más de 250 km de distancia unos abominables fanáticos de enfrentamiento y villanos realizan diferentes acciones militares que amenazan a nuestro Estado.

El «gobierno» conservador surcoreano que ha tomado el poder este año recurre a la política de enfrentamiento con los compatriotas norteños, al servilismo a las potencias y a la traición a la patria que en su atrocidad superan a los de todos sus predecesores, llevando la situación de la Península Coreana al borde de una guerra.

Las actuales «autoridades» surcoreanas han vuelto a definir a nuestro Gobierno y ejército como «enemigos principales» y se entregan a todas las maldades y maniobras inapropiadas aguzando la voz y presa de pánico, en un vano intento de encarar la situación de confrontación de los compatriotas.

Preconizan con descaro «la paz y la seguridad por medio de la fuerza» y declaran vanidosamente que nos propinarán los «golpes anticipados» para neutralizar nuestro disuasivo de guerra.

En estos precisos momentos se dedican febrilmente a desarrollar las armas y robustecer su industria de defensa en un afán de redimir su inferioridad militar. Además, intentan introducir en grandes cantidades las armas estratégicas nucleares norteamericanas y siguen ampliando los simulacros de guerra con distintos pretextos.

Sin embargo, últimamente se repiten con harta frecuencia sus fanfarronerías y espectáculos vinculados a su seguridad, lo cual parte, a mi juicio, de la incertidumbre que depara su fatalidad de tener que subsistir debajo de un Estado poseedor de armas nucleares.

Cada cual pronuncia fanfarronerías que quizás den a entender al pueblo y le sirvan de consuelo como seguridad confiable e inquebrantable y como fuerzas militares avanzadas, pero a mi modo de ver no es más que una muestra de intensa cobardía y susto.

Aunque dicen tener establecido el supuesto concepto de «tres sistemas militares tipo surcoreano», hablan ruidosamente de los esfuerzos principales y remueven cielo y tierra con ese objetivo, se verán forzados a aceptar como destino inevitable su inferioridad militar y no la podrán remediar nunca y jamás.

Es un absurdo y un acto de autodestrucción muy peligroso que hablen de acciones militares contra nuestro Estado, poseedor de armas insuperables que les provocan el terror pánico.

Si el «gobierno» y los bandidos militares surcoreanos buscan alguna posibilidad de enfrentarse militarmente con nosotros y se creen capaces de invalidar o destruir con el ataque preventivo una parte de nuestras fuerzas armadas valiéndose de ciertos medios y métodos militares, ¡se equivocan y de qué manera!

Tales tentativas temerarias recibirán el castigo inmediato de una fuerza potente y el «gobierno» de Yoon Suk Yeol y sus tropas se destruirán completamente.

El «gobierno» conservador surcoreano debe reconocer, antes de que sea tarde, que ya en su comienzo ha sobrepasado el límite y que debe meditar profundamente sobre el peligro que él mismo está invitando.

Recordamos con nitidez los disparates eructados por él y los shows montados por él antes y después de acceder al poder.

Igualmente prestamos oídos a las últimas tonterías pronunciadas por los gángsteres militares surcoreanos y observamos con atención cada una de las maniobras militares que realizan con Estados Unidos.

No podemos contemplar por más tiempo como meros espectadores sus actos repugnantes e irreflexivos.

Si continúan en su proceder actual, acusándonos de nuestro ejercicio de soberanía con sus falacias vandálicas, atentando contra nuestra seguridad y agravando la tensión militar, lo pagarán con la misma moneda.

Si no quieren que los señalen con el dedo acusador catalogándolos como «presidente entre la espada y la pared» y «gobierno expuesto al peligro más grande», deberán reflexionar más antes que abrir la boca, no importunarnos sin ton ni son y, mejor aún, no hacer ningún trato con nosotros.

Camaradas:

Ahora nuestras fuerzas armadas están completamente preparadas para contrarrestar cualquier contingencia y también la capacidad disuasiva nuclear de nuestro Estado está totalmente lista para movilizar su absoluta fuerza con precisión y prontitud y leal a su misión.

Afirmo que la seguridad de esta tierra, el régimen y el poder de este país defendidos al precio de la sangre por los veteranos de guerra se garantizan plenamente por la poderosísima capacidad de autodefensa y el espíritu indomable.

Nosotros seremos más fuertes.

Defenderemos cual bastión inexpugnable nuestro Estado, pueblo y soberanía con la exhaustiva capacidad militar que se incrementa cada vez más y con el espíritu inflexible contra el imperialismo, Estados Unidos, el Sur de Corea y el enemigo.

La situación de nuestra revolución -cuya misión es controlar y aniquilar mejor la persistente maquinación del enemigo para incrementar los armamentos y sus peligrosas tentativas militares- plantea la necesidad de renovar con mayor celeridad nuestra capacidad militar. Y con vistas a cumplir con responsabilidad esta misión histórica, el Comité Central del Partido ha definido recientemente la tarea relacionada con el desarrollo y la estrategia de la capacidad de defensa nacional y orienta su exacta materialización.

Aunque la guerra es el choque inclemente entre dos fuerzas, el triunfo está siempre a favor de la parte imbuida del amor ardiente y convicción firme. Una verdad que no altera en las actuales batallas que requieren de la introducción total de los últimos logros de la tecnología militar.

Nuestro Ejército Popular se centrará en todo momento a promover la superioridad político-ideológica, fuente de su poderío e invencibilidad, y crecerá como tropas más poderosas del mundo que demuestren su capacidad de ataque mediante el inquebrantable espíritu revolucionario, la valentía sin par y el ímpetu indoblegable.

Aprendiendo de la generación de vencedores, todo el pueblo sabrá relacionar sus alegrías y penas con el destino de la patria, superará con audacia las dificultades que se interponen en el camino de avance mediante el espíritu de lealtad patriótica, y se entregará con perseverancia a la construcción socialista.

Si logra innovaciones en los puestos de defensa y trabajo con la firme conciencia clasista, sin olvidar ni un instante que la lucha antiimperialista y clasista es la defensa de su propio destino y de la patria, nuestra creación y construcción cobrarán mayor ritmo y propinarán golpes más duros al enemigo.

Nuestra generación es la de continuadores y relevos que tienen el deber de coronar con grandes triunfos los anales de la patria heredando de forma excelente el heroísmo de la generación de vencedores.

Nuestro Partido y Gobierno siempre concederá preferencia a preparar a millones de jóvenes como revolucionarios fervorosos y luchadores patrióticos que continúan firmemente las tradiciones espirituales, legado de los participantes en la Guerra de Liberación de la Patria.

Todos los jóvenes se entregarán de lleno a la sagrada obra de defensa de la patria, aprendiendo de los veteranos cuán valerosos deben ser en el campo de combate y cómo defender el pabellón nacional y crearán milagros y méritos con la pasión juvenil y el heroísmo masivo en todos los frentes de la construcción socialista, glorificando su época como otra nueva de heroísmo.

Los conferenciantes y funcionarios del sector de materiales históricos sobre la victoria en la guerra de todo el país cumplirán con su responsabilidad y misión como propagandistas y educadores eficientes quienes inculcan a los civiles, militares y jóvenes las hazañas realizadas por el gran Líder y el Partido por medio de la atinada orientación para la victoria en la guerra y el espíritu de la lucha heroica de los defensores de la década de 1950.

Camaradas:

El tiempo pasa y todo cambia, el espíritu de la lucha heroica enlaza en un linaje a nuestras generaciones y las integra en un conjunto con una vida inextinguible. Y esta es la fuerza irresistible que tipifica a nuestro Estado y pueblo.

Nuestra República, heredera fidedigna de la historia y tradición de la gran victoria en la guerra, será siempre indestructible.

Las proezas de los participantes en la Guerra de Liberación de la Patria quienes en los años más cruciales defendieron el Estado, la nación y el porvenir, perpetúan junto con la República eternamente próspera.

Estimados veteranos de guerra:

Como herederos del espíritu de la heroica generación de vencedores de la guerra, lucharemos con más vigor y perseverancia y levantaremos infaliblemente un paraíso socialista poderoso y próspero en este territorio defendido por ustedes.

Una vez más les reitero que su sola presencia nos infunde un ánimo realmente grande.

Deseando de nuevo que se cuiden pase lo que pase, formulo mis más sinceros votos de su buena salud y larga vida.

Camaradas:

¡Viva nuestro gran 27 de julio!

¡Viva la República Popular Democrática de Corea, nuestra gloriosa patria!

Conmovieron a la audiencia sus palabras que entrañan el ferviente amor y respeto y la noble obligación moral hacia la gran generación de la revolución, que defendió honrosamente la gloriosa patria y preparó los bienes ideo-espirituales para el avance siempre victorioso de la revolución coreana, y exponen su disposición solemne de glorificar para siempre la potencia más digna e independiente y país del pueblo edificado a precio de la vida valiosa de los mártires.

Terminado el discurso, volvieron a estallar las estruendosas aclamaciones que daban la generación triunfadora y sus descendientes.

Se percibía en el lugar del acto la convicción de que será prometedor el futuro de la Corea socialista, gracias al Secretario General quien hizo grabar en el corazón de los habitantes y uniformados el espíritu de la década de 1950 y dirige sabiamente para que continuara la historia de victoria de guerra de la RPDC.

A continuación, se lanzaron fuegos artificiales en medio de vítores.

Las salvas alumbraron la Estatua de la Victoria y los grupos escultóricos de los combatientes heroicos que crearon la nueva historia de construcción de una patria próspera manteniendo la tradición de la Guerrilla Antijaponesa.

En el curso de lanzamiento de fuegos artificiales, resonaron las odas a la victoria de guerra que enseñan la verdad de que todas las victorias y glorias se obtienen en el avance vigoroso con el poderío de gran ideología y unidad, y reflejan la ferviente aspiración y voluntad de adelantar nueva victoria del socialismo al estilo coreano continuando el valioso espíritu de los mártires.

Como homenaje a los combatientes heroicos de la guerra de parte de sus descendientes y la patria, se dibujaron en el cielo nocturno la bandera nacional y la medalla de Héroe y las letras «¡Viva el 27 de julio, día de gran victoria en la guerra!».

Luego, comenzó una original gala artística.

Se presentaron en la escena las canciones creadas en el tiempo de guerra y las otras famosas repercutidas como las de lucha y convicción en las décadas de victoria.

A través de la «Canción de la defensa de la Patria», la primera del tiempo de guerra, y otras de la resistencia a muerte, los ejecutantes elogiaron en tono patético las gestas de los defensores de la patria quienes lograron la victoria al frustrar la invasión armada de los imperialistas norteamericanos uniéndose con la misma voluntad en torno al gran líder.

Cuando se proyectaban en la pantalla las imágenes del Presidente Kim Il Sung y se escuchaba su voz sonora llamando a todo el país a la sagrada guerra en defensa de la patria en su histórico discurso radial y declarando la gran victoria del pueblo coreano en la sede de desfile militar en homenaje al mismo evento, los espectadores expresaron con fuertes aplausos la veneración al gran general legendario quien encontrándose en la primera línea de la batalla de confrontación antiyanqui, creó el milagro militar del siglo XX con su extraordinaria idea y teoría militares, estrategias y tácticas hábiles, coraje incomparable y ferviente amor y confianza.

En la escena marcada por la fuerte veneración a los triunfadores quienes salvaguardaron el destino y el futuro de la patria y legaron el gran honor de la Corea heroica y pueblo heroico que venció con el rifle al enemigo poseedor del arma nuclear, se presentaron «Por la única Patria» y otras canciones alusivas al noble espíritu de la generación triunfadora.

Mientras se interpretaba la canción «Mi vida», que hace recordar la historia de gran victoria en la guerra, se vieron en la pantalla electrónica de la escena los combatientes revolucionarios antijaponeses y los veteranos de los órganos de fuerzas armadas quienes acumularon proezas imperecederas en la sagrada trayectoria por el fortalecimiento de las fuerzas armadas revolucionarias.

La función llegó al clímax con la poesía en narración «Espíritu de soldados valientes» que situó al grado superior el homenaje a la generación triunfadora que convirtió el flagelo más terrible de la guerra en el honor de la victoria más sagrada.

Conmovió mucho a los espectadores la poesía en narración que refleja el juramento solemne de escribir con sangre y sudor de los continuadores de la revolución la epopeya de victoria del país triunfador en el nuevo siglo abrigando la convicción absoluta de que la victoria será siempre de Corea mientras palpite el gran espíritu heroico de los defensores de la patria de la década de 1950.

Produjeron efusiva ovación las piezas que muestran la voluntad de mantener la idea y régimen, defendidos a precio de sangre por los primeros defensores de la RPDC, y la noble tradición de victoria, y convertir la patria sagrada en la mejor potencia en prosperidad.

En la «Canción del Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Chino», los ejecutantes alabaron los méritos militares de los excelentes hijos del pueblo chino que combatieron junto con el pueblo coreano en la misma trinchera contra la agresión imperialista.

Terminó con «¡Cuenten, fuegos artificiales de la victoria!» y «27 de julio, día de la victoria», odas a la victoria en la guerra creadas en la época del Partido del Trabajo, la función que centuplicó la decisión del pueblo coreano de hacerse más fuerte y triunfar siempre siguiendo la guía del Secretario General y enarbolando la bandera de autoconfianza y autofortalecimiento por el país próspero y el ejército poderoso, deseados por la primera y segunda generaciones de la revolución, y por el prestigio absoluto de la Corea socialista intocable por ningún enemigo poderoso del mundo.

Se lanzaron de nuevo los fuegos artificiales adornando el cielo nocturno de la fiesta.

El Secretario General apretó cordialmente las manos de los veteranos de guerra expresando la seguridad de que la tradición de victoria y el temperamento de lucha de la gran década servirán de excelente nutrimento para formar a los habitantes y nuevas generaciones como indoblegables combatientes patrióticos y de fuente inagotable de nuevas victorias y milagros.

El acto conmemorativo, que engalanó el aniversario 69 de la gran victoria en la guerra, manifestó la férrea convicción y voluntad de todos los habitantes y militares de desarrollar la patria como país poderoso y próspero del tipo Juche, admirado por todo el mundo, siguiendo la orientación del gran Comité Central del PTC y tomando como fuerza motriz de la revolución la gran victoria en la lucha antiyanqui y antiimperialista, que será eterna en los anales de la patria, y la verdad que enseña el milagro del 27 de Julio.

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Kim Jong Un visita el Cementerio de Mártires de la Guerra de Liberación de la Patria por el día de victoria

El estimado camarada Kim Jong Un visitó el 27 de julio el Cementerio de Mártires de la Guerra de Liberación de la Patria por el 69º aniversario de la victoria en esta contienda.

Le acogieron Pak Jong Chon y Ri Pyong Chol, miembros del Presidium del Buró Político y secretarios del Comité Central del PTC, Ri Yong Gil, ministro de Defensa Nacional, Jong Kyong Thaek, jefe de la Dirección Política General del Ejército Popular de Corea, Ri Thae Sop, jefe del Estado Mayor General del EPC, y otros comandantes del Ministerio de Defensa Nacional, los comandantes de fuerzas armadas de diferentes tipos, los altos mandos militares y políticos de las unidades combinadas y las otras de gran dimensión.

El Secretario General depositó una flor ante el cementerio.

Rindió homenaje a los mártires de la gran década quienes alcanzaron el milagro del 27 de Julio, que brilla como tradición de victoria eterna de la patria y la nación, atravesando los severos días de la guerra con la fidelidad absoluta al Partido y al líder, el apego a lo propio y la convicción de la fuerza propia y la victoria.

Acto seguido, tuvo lugar un desfile de la guardia de honor del EPC.

El estimado compañero Kim Jong Un recorrió el cementerio junto con los participantes en la ocasión.

En medio del siglo 20, llamado como «centuria de la guerra», la generación triunfadora conquistó con sangre la victoria en la defensa de la patria y la resistencia de todo el pueblo, dijo y agregó que ese triunfo es la gesta sin precedentes en la historia nacional y la de la revolución mundial y el acontecimiento histórico que preparó el marco de heroísmo y poderío de la Corea recién fundada.

Eso es el primer patrimonio para nuestro Estado y pueblo, que no se puede comprar ni con un montón de oro, y el sólido cimiento de victoria eterna, remarcó.

Cada vez que nuestra patria se haga fuerte, hay que dar firme continuidad, sin ningún momento de olvido, al espíritu heroico y estilo de lucha de la gran generación de la revolución que sentó la piedra angular de la potencia independiente con su valioso sacrificio y méritos memorables, señaló.

Cuando todo el Partido, todo el pueblo y todo el ejército estén penetrados del indoblegable espíritu de lucha de los mártires y lo lleven a la práctica, nuestra patria avanzará siempre triunfalmente honrando la victoria milagrosa, aseguró.

ACNC y VdC

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