Kim Jong Un-ek alderdi-koadroen prestakuntza komunista lehenetsi du Eskola Zentralaren 80. Urteurrenean / Kim Jong Un prioriza la formación comunista de los cuadros del Partido en el 80° aniversario de la Escuela Central
Acoge el octogésimo aniversario de su fundación la Escuela Central de Cuadros del Partido del Trabajo de Corea, academia política prestigiosa del PTC y supremo centro de formación de cuadros partidistas.
Esta academia política vino cumpliendo satisfactoriamente con su misión estratégica e histórica asignada por la época y la revolución al frente de la causa sagrada destinada a continuar el linaje del Partido Kimilsungista-Kimjongilista y su capacidad de orientación invencible y garantizar firmemente el porvenir radiante de la causa jucheana. La contribución de este plantel deviene el fundamento firme que apoya la dignidad y honor inmortales del PTC que va escribiendo la más larga historia en el poder socialista.
El estimado camarada Kim Jong Un, Secretario General del PTC y Presidente de Asuntos Estatales de la República Popular Democrática de Corea, realizó el día primero una visita de felicitación a la Escuela Central de Cuadros del PTC que acoge el aniversario 80 de su fundación.
Esta universidad revolucionaria, levantada en la zona de Kumsusan como símbolo del prestigio absoluto de nuestro partido y de la invencibilidad de nuestra causa, estaba llena de gran emoción y júbilo de todos los profesores, empleados y estudiantes por tener la oportunidad gloriosa y feliz de acoger al estimado camarada Kim Jong Un en el significativo día en la escuela.
Cuando llegó el Secretario General, estallaron estruendosas aclamaciones: «¡Viva!».
Todos los participantes rindieron el máximo homenaje y agradecimiento al Secretario General, sucesor más fiel a la sagrada causa del Kimilsungismo-Kimjongilismo, destacado veterano político y gran maestro, quien visita la escuela llevándose el amor caliente, la fe y la bendición cordial.
El camarada Kim Jong Un fue acogido cortésmente por el director de la Escuela Central de Cuadros del PTC, Ri Yong Sik, y el secretario del comité partidista de base en la escuela, Paek Hyong Chol.
Los profesores de la escuela le entregaron los ramos de flores.
El Secretario General felicitó a todos los profesores, empleados y estudiantes que celebran el aniversario 80 de fundación con sus méritos brillantes y honor que respaldan en lo didáctico y práctico, en lo académico y con éxitos logrados en el estudio el fortalecimiento organizativo e ideológico del Partido y sus actividades de dirección en la época en que se abre una gran era espléndida de la construcción del Partido de nueva época y la prosperidad del Estado.
En la ocasión estuvieron presentes los secretarios y otros funcionarios del Comité Central del PTC, los profesores, empleados y alumnos de este plantel, así como los educadores y estudiantes de las escuelas partidistas en las provincias del país.
Fueron invitados los educadores veteranos que dejaron los indelebles méritos en la formación de cuadros partidistas.
El camarada Kim Jong Un pronunció un discurso significativo con motivo del aniversario 80 de la fundación de la Escuela Central de Cuadros del PTC:
«Camaradas:
La Escuela Central de Cuadros del Partido del Trabajo de Corea cumple hoy su octogésimo aniversario.
Felicito calurosamente a todos sus profesores, empleados y estudiantes por esta fecha significativa.
Por conducto de los educadores de las escuelas provinciales del Partido, que están presentes aquí con nosotros, extiendo mis cordiales saludos a todos los profesores, empleados y alumnos de estos centros docentes a distintos niveles de todo el país.
De igual forma, rindo tributo a los educadores y personas de mérito de la vieja generación quienes, fieles a su oficio aún en su edad avanzada, han realizado proezas relevantes en la formación de cuadros partidistas.
Conmemorar por todo lo alto el aniversario de este centro docente que representa con fidelidad el elevado prestigio y la sagrada trayectoria de nuestro Partido me colma de emoción.
El mero hecho de celebrar este momento en que la gloriosa historia del plantel coincide con su futuro más luminoso patentiza nuestra fe y voluntad de continuar con pureza y sin ningún desvío la idea revolucionaria del Juche y el ideal de la construcción del Partido, de los cuales estamos más que convencidos.
Recordemos la historia de los partidos políticos de la clase obrera y nos daremos cuenta de que nuestro Partido es el único que a poco más de un año de fundado instauró centros de formación de sus cuadros con un sistema y estructura ordenados desde el centro hasta las localidades, capaces de instruir su núcleo por cuenta propia.
El asunto de los técnicos talentosos se puede resolver enviando a los estudiantes al extranjero, pero los políticos, pilares futuros del Partido y la revolución, deben ser formados sin falta con los propios recursos. Con esta posición autóctona, en la difícil y compleja situación que siguió a la liberación del país en que tenían que comenzarlo todo desde el cero sentaron una base de la formación de cuadros partidistas pertrechados con nuestra ideología, tradición y modo de lucha, lo cual fue una medida a todas luces acertada y previsora.
Desde el primero de junio de 1946 en que declaró su creación con apenas 80 alumnos teniendo al gran Líder Kim Il Sung como director fundador, en estos ocho decenios la Escuela Central de Cuadros ha crecido sin interrupción como fidedigno centro de formación de cuadros del Partido del Trabajo de Corea y sigue cumpliendo con firmeza su sagrada misión del plantel político al servicio de la causa original de la construcción partidista y el baluarte estratégico que asegura la existencia y el desarrollo del Partido.
Es cierto que este es la única escuela política que junto con el Partido en los arduos años de la revolución desde su fundación, ha sido un cimiento tan sólido y un nutriente tan abundante para la obra de la construcción del Partido de la clase obrera que se lleva adelante siglo tras siglo.
En este trayecto sagrado se han logrado y se defienden el alto honor y autoridad de la escuela.
Un sinfín de elementos medulares instruidos y crecidos en ella protagonizaron el fortalecimiento orgánico e ideológico de todos los niveles como el central y cumplen su importante función de promover el desarrollo de todas las esferas de la vida estatal y social como la política, la defensa, la economía y la cultura.
Leal a su importante misión de garantizar la perpetuidad del Partido y la revolución, este centro docente ha hecho aportes excepcionales para la formación de cuadros leales y altamente calificados y el enriquecimiento de la atesorada teoría de la construcción del partido revolucionario. A este puntal inconmovible se debe los sagrados anales del Partido del Trabajo de Corea que, sin cometer ningún error, ha superado todos los reveses en el torbellino de la historia, así como el hoy que se enorgullece de su destacada guía.
En estos brillantes ocho decenios la escuela ha dejado profundas huellas para el fortalecimiento del Partido y en los futuros ocho y ochenta decenios seguirá siendo una base firme que mantenga invariablemente íntegro el gen revolucionario para la firme continuidad de la causa del Partido. Esto le confiere una posición excepcional y una autoridad insuperable.
Compañeros:
A ocho décadas de la instauración del Partido sigue siendo vigente como una verdad irrefutable su idea de que sin el protagonismo de los cuadros partidistas, no podemos esperar la construcción de ningún Estado poderoso y que su formación se coloca por encima de todas las demás tareas.
Hoy todos percibimos que la realidad cambia a gran velocidad y que nuestra construcción socialista transita un período de transformación que no ha sido experimentado por nadie.
Nuestro Partido impulsa con vigor las políticas importantes destinadas a mejorar a un ritmo acelerado el poderío y la imagen del Estado en su conjunto y por consiguiente el empeño del pueblo por lograr sus ideales se agranda como nunca antes.
Precisamente por esta razón, este es el momento en que debemos priorizar más que nunca el desempeño de los cuadros partidistas.
Pero, el problema es que son pocos los competentes que puedan implementar cabalmente la idea y la política del Partido en los campos de la transformación cada día más amplia y profunda, los pilares versados en su oficio que sepan desarrollar el trabajo de acuerdo con la elevada exigencia y normas de los cambios de realidad y la época en desarrollo.
En su análisis del actual nivel y la aptitud de los cuadros en general, el camarada Kim Jong Un se refirió a la perentoria necesidad de potenciar decisivamente el papel del órgano de formación de cuadros partidistas donde cualquiera de estos debe cursar los estudios.
Vivimos una era en que el talento, y no ningún recurso material como el medio técnico o el recurso natural, es considerado como primerísimo recurso estratégico del Estado. Se podría afirmar que el desarrollo de un Estado socialista depende del nivel de los cuadros del partido en el poder.
En ningún momento su formación se ha apartado de la existencia y el desarrollo de nuestro Partido y Estado, ni se ha planteado como hoy como una tarea tan acuciante que decide nuestro destino.
Por cierto, podemos hallar a hombres talentosos y fieles en la práctica, pero los cuadros partidistas que necesitamos en todos los frentes y fronteras de la revolución se hacen únicamente a través de un proceso de la enseñanza especializada.
Para fortalecer el Partido y desarrollar el país, hemos de consolidar la cantera de los cuadros principales del Partido y de ella deben salir los cerebros más privilegiados del país.
Uno de los motivos por los que concedemos importancia a la enseñanza de la escuela partidista radica en que debido al relevo de una generación de la revolución por la otra, las actuales filas de los cuadros están formadas en su mayoría por los jóvenes de insuficiente preparación y sensibilidad políticos en comparación con sus predecesores.
El camarada Kim Jong Un hizo hincapié en la diferencia cada vez mayor entre el mundo espiritual y las cualidades de los cuadros jóvenes que no han pasado las duras pruebas como la guerra y la restauración posbélica y los de los cuadros anteriores, así como en la manera de superarla.
Esto nos plantea la necesidad de empeñarnos más en la forja del espíritu partidista y revolucionario de las jóvenes generaciones y trazar un nivel y una meta más altos que antes en cuanto al contenido y el método de la docencia.
Para lograr que la conciencia de las jóvenes generaciones no se distancie de los ideales y la fe de los mártires de la revolución y que toda la sociedad se permee de su tenacidad y firmeza con que se sobrepusieron a todos los retos y reveses, es preciso eliminar todas las impurezas existentes en las escuelas partidistas, de modo que desempeñen con responsabilidad su papel de planteles políticos consagrados a inculcar el espíritu revolucionario inmaculado.
Les compete mejorar al máximo el nivel, el entorno y el clima de la enseñanza, para así formar a los genuinos trabajadores partidistas que se entregan en cuerpo y alma a materializar la dirección del Partido, en lugar de los meros graduados que memorizan únicamente de forma conceptual y de palabra los cinco puntos de la línea de la construcción partidista de la época actual.
Dicho de otra manera, preservar intactos su naturaleza y temple aunque pase el tiempo y se sucedan las generaciones, y formar a los cuadros imprescindibles para el país, quienes comparten la misma idea, propósito e ideal que el Comité Central del Partido y sepan consagrarse de lleno al pueblo que es la raíz de su vida.
Con la esperanza de que los educadores, los estudiantes y todos los graduados de la escuela sean infinitamente fieles a la demanda de nuestra revolución en desarrollo y a la gran misión asumida por el Partido, el Estado y el pueblo, quisiera aprovechar esta oportunidad significativa para subrayar algunos puntos.
Lo que hoy quisiera reiterar es que esta es, al pie de la letra, un plantel del kimilsungismo-kimjongilismo y del Comité Central del Partido.
Aunque cambie el mundo entero, no debe alterarse la naturaleza del Partido del Trabajo de Corea. De igual forma nunca pueden modificarse el carácter y la misión de la escuela aunque varíen el ambiente educacional y el método docente.
Con harta frecuencia dije que no debemos olvidar ni un momento por qué levantamos la escuela partidista sobre las cenizas mientras que otros partidos que caminaban con nosotros solicitaban la educación de cuadros a los países que produjeron la revolución antes que nosotros.
Al construir la escuela en este lugar sagrado y crear óptimas condiciones de trabajo, estudio y vida a todo precio, el Partido persigue el objetivo final de formar elites que se pertrechen del pie a la cabeza solamente de la ideología del Partido del Trabajo.
En nuestra revolución pervive el carácter único que debe ser absolutamente invariable para su vigorosa continuación y culminación.
Es precisamente el carácter único de la ideología rectora, del centro de la dirección y del sistema de la guía.
Quien está dispuesto a hacer la revolución hasta el fin confiando firmemente en el Partido y superando cualquier adversidad, nunca adula ni se rinde a la autoridad ni sigue la tendencia o la corriente.
Los graduados de la Escuela Central de Cuadros deben ser intransigentes en la convicción y el principio revolucionario, aunque lo puedan ser en otras materias.
Nuestro Partido necesita a los funcionarios que acepten su idea y propósito como una verdad absoluta, sin fijar la mirada en otros, y que sepan implementar su política de forma incondicional en cualquier circunstancia y condición.
Todos los graduados de la escuela, no importa que sean mil o diez mil y el carácter y el nivel que posean, deben tener una misma forma y un mismo aspecto en cuanto al espíritu y temperamento con que defienden la justeza del lineamiento y la política de su Partido.
Son unos 200 los que se gradúan de ella cada año y si todos se preparan como hombres con firme ideología y pulcra fe, rectos y fieles, el equipo de cuadros de nuestro Partido podrá ser un baluarte inexpugnable que defiende al Partido y el Gobierno y un poderoso impulsor de la revolución coreana que marcha en dirección correcta arrasando toda clase de impurezas.
Puesto que dio sus primeros pasos como instituto superior comunista y ha venido esforzándose durante 80 años por la forja del espíritu partidista, le es imperioso convertir el curso de educación no en un mero proceso de instrucción de teorías y conocimientos sino en el de armamento espiritual para grabar en la mente como fe el propósito y la voluntad del Comité Central del Partido, y fraguar la vida cotidiana de los estudiantes como un proceso de formación ideológica y volitiva y de cultivo de cualidades para gozarles de la fidelidad al Partido, el espíritu de consagración a las tareas revolucionarias y la personalidad noble. Esta debe ser endurecida como corriente típica de la escuela.
El estudio en este plantel sagrado ha de ser el proceso de llegar a conocer a qué pretende el Partido y de qué se preocupa él y grabar como instinto cuál es la manera de defender la autoridad del Comité Central.
Los combatientes precursores de nuestra revolución, aunque no tuvieron ninguna educación regular, conservaban como cualidades innatas la fidelidad a la revolución y asentaron como basamento espiritual de este país la preciosa tradición de considerar como mayor gloria, orgullo y dignidad arrojarse sin vacilación a los puestos más difíciles, más peligrosos y más imperiosos, influyendo así a todas las generaciones.
La enseñanza y educación en las escuelas partidistas que deben ser las primeras en continuar el linaje ideológico de nuestro Partido y el pulcro espíritu de la revolución del Juche deben ser las revolucionarias de sublimar la ideología y el espíritu del estudiantado al mundo espiritual de la primera generación de nuestra revolución.
Para dotarles a los estudiantes de los rasgos dignos de los funcionarios partidistas es importante acostumbrarles profundamente de la demanda a los Estatutos del Partido y las normas de vida partidista.
Al igual que todo marcha bien en el país cuando todos los miembros de la sociedad observan la ley del Estado, lo mismo pasará en el establecimiento del sistema de dirección única del Comité Central del Partido y el cultivo de espíritu partidista, revolucionario y popular si nuestros funcionarios se acostumbran a observar correctamente los Estatutos del Partido.
Es preciso presentar alta exigencia para que observen correctamente la demanda de los Estatutos del Partido y las normas de la vida partidista, administrar sustancialmente todos los motivos y procesos para ayudar al crecimiento espiritual y la elevación de la conciencia política y regularizar al máximo las actividades diarias de acuerdo con el ambiente de la escuela política del Partido.
Las escuelas partidistas tienen que prestar particular atención a que los estudiantes se doten de rasgos morales como funcionarios partidistas.
Para que la ideología y el ideal se consoliden como bandera grandiosa y sublime al servicio de la patria y el pueblo, deben ser combinados con la moral.
Quien carece de la moral, aunque posea la capacidad intelectual, distingue la importancia de todo trabajo y aspira al aprecio y honor, pero retrocede reflexiblemente cuando llega el momento de arriesgarse la vida y se arruina fácilmente en lo espiritual si se siente puesto en una isla solitaria en alta mar.
La noble moral y la firme ideología de un revolucionario son, por decirlo de algún modo, torres gemelas que refinan su convicción y personalidad.
Las escuelas del Partido tomarán como un proceso pedagógico tan importante como el armamento ideológico imbuir a los estudiantes la conciencia moral y cultivar sus rasgos éticos y pondrán su fuerza principal en formarlos como hombres auténticos que encarnen la conciencia revolucionaria inmaculada y el noble sentido del deber moral.
Deben arrancar de cuajo todas las manifestaciones de la inmoralidad e indisciplina y la concepción errónea de considerar el ingreso en la escuela del Partido como un trampolín para puestos más altos, fenómenos sobre los cuales nuestro Partido está alerta y que combate de forma intransigente.
Lo que más espero de la escuela es que todo lo que ven, escuchan y sienten en ella sea un nutrimento que asimilen como invariables la ideología revolucionaria del Partido y la fe política, una lección inolvidable para el cultivo de la conciencia partidista y los rasgos comunistas.
Con solo leer lo que el Líder Kim Il Sung escribió de su puño y letra para la escuela, sus estudiantes comprenderán qué deben aprender primero y qué tipo de personas deben ser.
El “pueblo” resume la valiosa guía del Líder que aclara de forma concentrada y concisa la definición del funcionario necesario para el Partido y el Estado.
Se producen cambios tanto en la época como en la mentalidad, la conciencia y la manera de actuar del ser humano, han sufrido cambios, pero no lo ha sido y jamás lo será ni en un ápice el alma de nuestro pueblo que confía todo su destino al Partido y le sigue con fidelidad.
El sentir del pueblo ha estado, está y estará siempre al lado del Partido.
Algunos funcionarios anteponen los factores materiales y económicos a los ideológicos aun en las labores partidistas alegando que los de hoy son algo diferentes de los de ayer. Pero esa es una manifestación de que no conocen exactamente qué fe y espíritu defienden y sostienen este país o una palabrería de los perezosos que ni una vez han materializado la filosofía popular del Partido.
El nombre de nuestro gran pueblo no es jamás una herencia del pasado.
En todas partes de este país innumerables personas trabajaron y trabajan en aras del Partido y el Estado sin esperar ninguna remuneración ni recompensa. Llevan en su alma el amor y fidelidad a la patria, inmaculado y fervoroso, incomparable nunca con el peso de las órdenes y medallas.
El camarada Kim Jong Un dijo que últimamente el Partido elogia a su generación fundadora haciendo hincapié en que continúen los ideales y el espíritu del tiempo de su fundación, porque en su seno se asoman las manifestaciones antipopulares como el abuso de autoridad, el burocratismo y la malversación, nunca vistas en aquel período.
El pueblo lo ve todo exactamente y lo juzga con precisión.
A los funcionarios que trabajan con sinceridad en aras del Partido y el Estado y lo aprecian como a sus propios padres, esposos e hijos, les abre no solo las puertas del corazón sino también les ilumina las vías de solución de problemas y les da la inteligencia, el vigor y el coraje.
La clave que les permita a los funcionarios ser dueños de tal riqueza gigantesca reside en que se preparen como auténticos cuadros partidistas dotados del estilo partidista y el espíritu de servicio al pueblo.
En la Escuela Central de Cuadros concederán una atención principal a la enseñanza para armar a los estudiantes con la concepción de nuestro Partido sobre el pueblo junto a la forja del estilo partidista para que todos ellos cultiven el espíritu y rasgos de servir al pueblo con la fe y la sinceridad.
Será bueno darles a conocer con ejemplos concretos el hecho de que los miembros de la primera generación que abrieron la revolución bajo la guía del Líder lucharon con una confianza en la verdad de que saldrían victoriosos en ella al aglutinar la fuerza de las masas populares y dedicaron esfuerzos incansables para conquistar a cada uno de ellas al lado de la revolución.
Enseñarán a fondo a los estudiantes el método de trabajo con masas de nuestro Partido para que ellos se compenetren siempre con el pueblo y posean la capacidad de educar y mover a las masas con hábiles métodos y estilos de trabajo aun en circunstancias desconocidas
Es importante acercar la educación de escuelas del Partido a la práctica de labores partidistas y dar conocimientos combinados estrechamente con la realidad. Para ello deben buscar activamente las experiencias y los métodos logrados en la labor con el hombre y las masas y aplicarlas en la docencia.
A mi parecer, surtirá gran eficacia también el método de presentar en los simposios o exposiciones a los estudiantes que lograron éxitos vistosos en la labor con masas durante el trabajo antes del ingreso en el plantel.
Poco después los estudiantes del curso de recapacitación de 6 meses terminarán sus lecciones. Todos los graduados de la escuela incluyendo ellos no se olvidarán de que son hijos del pueblo trabajador, servidores fieles a él y combatientes precursores formados por nuestro Partido y se esforzarán siempre por cultivar y forjar a sí mismo para prepararse como funcionarios que se disfruten del amor y el reconocimiento de las masas.
La época actual exige a los funcionarios partidistas que posean la profesionalidad de poder meditar y practicar con un estilo de trabajo novedoso y emprendedor y una visión innovadora.
Uno se puede llamarse cuadro de nuestro Partido solo cuando se prepare como activista político hábil que en cualquier sector o unidad pueda averiguar la situación con el punto de vista de la política partidista, trazar medidas científicas con el criterio claro, intercambiar opiniones con especialistas y talentosos y mover organizaciones y masas, y como funcionario de tipo práctico que logre resultados sustanciosos con la capacidad de despliegue tesonero.
En las escuelas del Partido dedicarán ingentes esfuerzos a inculcar a los estudiantes de forma cronológica y sistemática las guías y programas invariables dilucidados en toda la trayectoria de fundación y desarrollo de nuestro Partido, y los principios básicos y metodologías necesarios a asimilar lo más pronto posible mayores conocimientos y aplicarlos a la práctica, y formarlos como especialistas de construcción partidista versados también en labores partidistas inclusive órdenes y normas y modos de gestión de todo tipo de reuniones y talentosos en varias ramas.
Los funcionarios partidistas deben ser oradores elocuentes y literatos que despierten a las masas y las exhorten a la materialización de la política partidista.
Las escuelas del Partido darán mayor atención a la enseñanza de redacción, harán a los estudiantes analizar y comentar los artículos de otros y organizarán periódicamente diversas reuniones de exposición durante las lecciones, los debates y los espacios de vida diaria para que eleven la capacidad de elocuencia y escribir, cualidad indispensable para los funcionarios partidistas.
Las escuelas del Partido son órganos docentes y administrativos que forman a los cuadros partidistas y, al mismo tiempo, bases importantes de la investigación de las ideas y teorías de la construcción del Partido.
A la Escuela Central de Cuadros del Partido del Trabajo de Corea y otras a todos los niveles les atañe formular y sistematizar de manera académica las ideas y teorías presentadas por el Comité Central del Partido y profundizar el estudio de las ideas y teorías del Partido para comprobar la justeza de la política partidista.
Les corresponde estudiar profundamente las nuevas ideas y los asuntos teóricos y prácticos imperiosos para la intensificación de todo el Partido y presentar metodología de la labor del Partido, los planes y métodos maestros para resolver los problemas pendientes en la realidad.
Les compete crear ejemplo de la educación avanzada para impulsar enérgicamente la revolución educacional de la nueva época.
Actualmente la sociedad se desarrolla con la velocidad vertiginosa y se amplía el espacio de cambios, pero las escuelas del Partido no rompen esquemas viejos de sistematizar conocimientos antiguos e imponerlos directamente a los estudiantes.
En la actualidad el estancamiento de un día conlleva la gran distancia incapaz de adelantarla con ciento y mil días.
La realidad en que se despliega la lucha por cambios de la nueva etapa es precisamente el proceso de desarrollo y profundización de la política del Partido.
Las escuelas del Partido deben tomar como el cordón umbilical la conversión del contenido docente en la política del Partido, reflejar sensiblemente la nueva política del Partido en la docencia de todas las asignaturas y renovar constantemente el contenido educacional para que los estudiantes asimilen correctamente la tendencia de desarrollo de la época.
Deben ser ejemplares en investigar e introducir los métodos docentes avanzados y aplicar en la práctica diversas tecnologías informáticas.
La Dirección de Órganos de Formación de Cuadros Partidistas de la Escuela Central del Partido del Trabajo de Corea debe generalizar los métodos docentes desarrollados en cooperación con las entidades educacionales a todos los niveles e impartir suficientemente y a tiempo los recursos docentes necesarios para el cambio cualitativo de la educación de las escuelas de provincias, ciudades y distritos.
Siendo centro político de categoría mundial, la Escuela Central de Cuadros del Partido del Trabajo de Corea debe renovar a menudo los artículos e índices a ser modelos de todo el país en la administración docente.
Como he enfatizado reiteradas veces, para transformar el país se deben cambiar primero los funcionarios del Partido, y para esta empresa cambiar la educación de escuelas del Partido y antes que esta se deben elevar la conciencia ideológica, la aptitud y la capacidad de los profesores y empleados de la escuela del Partido.
Profesores de la Escuela Central de Cuadros y otras a todos los niveles que se empeñan en puestos honrosos de la formación de cuadros partidistas.
Como si fueran maduros los frutos cosechados a costa de esmero, conciencia y sudor dedicados diariamente el resultado de la educación se expresa evidentemente.
Al ser presente de corazón para qué se dedican a la educación y con qué proceder sentimental deben proteger la autoridad docente y al poseer las cualidades y rasgos dignos se diferencia la altura de la educación y el peso de la autoridad docente.
Los profesores de las escuelas del Partido deben tomar en cuenta que son representantes de la idea y activistas políticos de nuestro Partido antes de ser educadores, fortalecer el espíritu partidista y la conciencia política, educar a los estudiantes con amplios conocimientos, sobresaliente capacidad de enseñanza, alto prestigio científico y sublimes rasgos morales para que sus discípulos recuerden en toda su vida los días en que aprendían y crecían en la escuela del Partido.
Estoy convencido de que ustedes dedicarán fuerza y pasión a la obra sagrada de hacer indestructible el baluarte estratégico de la construcción del futuro luminoso del Partido del Trabajo de Corea.
Estudiantes que llevarán adelante el porvenir de nuestro Partido y la revolución:
Ustedes aprenden y crecen a sus anchas en la escuela suprema y de categoría mundial de la República en tiempos en que una hora del día es preciosa como mil toneladas de oro.
Sin olvidar ni un instante la esperanza del Partido y el pueblo deben ser estudiosos e investigadores activos, acumular sustancialmente la capacidad y leer con entusiasmo muchos libros durante su estancia en la escuela.
Precisamente en este plantel central deben crecer pilares competentes y excelentes en todos los dominios.
Estimados compañeros:
Este sitio en que nos levantamos con la misma voluntad y disposición firme es otro punto de partida significativo en el desarrollo de nuestro Partido y la revolución.
La decisión que toman ustedes en este momento y esfuerzos a ser dedicados cosecharán frutos espléndidos para el porvenir del Partido y la patria.
Todos juntos a ligar este momento honroso con el futuro y abrir con ímpetu la gran trayectoria de la construcción de la nueva época.
¡Gloria al futuro de la Escuela Central de Cuadros del Partido del Trabajo de Corea!»
Recibiendo con profunda emoción el programa docente que garantiza el radiante porvenir del fortalecimiento de todo el partido de nueva época, todos los participantes dieron aplausos y aclamaciones como muestra de su férrea determinación de ser infinitamente fieles a la causa de la construcción del Partido autóctono siendo máximos encarnadores del espíritu de la bandera roja armado firmemente con la idea revolucionaria del CC del PTC y abanderados de la revolución que luchan por la gloria y futuro del Partido.
Acto seguido, el Secretario General recorrió la sala de presentación del historial.
Subrayó que gracias a contar con las bases de formación de los cuadros partidistas que hicieron ingente contribución a causa de construcción del Partido desde los albores de la fundación del Partido, esta empresa no se ha estancado ni un momento en el transcurso de las décadas de la revolución tan arduas.
Agregó que deviene un gran orgullo y poderío de nuestro Partido la posesión de este prestigioso centro docente y poderosa base teórica como la Escuela Central de Cuadros del PTC que mantiene la alta responsabilidad sobre la causa revolucionaria, la firme actitud de estudio y la estrategia docente y apoya con toda seguridad la lucha del partido gobernante socialista.
Pese a que sean tan grandes la idea revolucionaria y las proezas de nuestro Partido es imposible esperar el desarrollo perspectivo del partido ni la sucesión constante de la causa revolucionaria, si no se formen los excelentes sucesores, señaló. Y prosiguió que la Escuela Central de Cuadros debe seguir cargando y consolidando firmemente el liderazgo y combatividad para la existencia eterna y el pleno desarrollo del PTC conforme a su importante misión atribuida por la época y la revolución.
A medida que se amontonen la historia y hazañas hay que apreciar la primera página sagrada y dar firme continuidad a ella, lo cual constituyen la garantía para la invencibilidad del Partido revolucionario y la ley de su gobernación.
Y destacó que la Escuela Central de Cuadros debe mantener sin cesar su posición sagrada y deberes principales como base fundamental y de cerebro de la construcción ideo-teórica del Partido en los trabajos para profundizar la educación y lucha destinadas a mantener y desplegar el ideal y la determinación de fundación del Partido y formar con calidad a los medulares encarnados del espíritu revolucionario típico del Partido.
Y con motivo del significativo día de fundación de la Escuela, el camarada Kim Jong Un se fotografió junto a los profesores y empleados de este centro docente que dedican su elevada cualidad educadora, conciencia partidista y pasión revolucionaria a su sagrado puesto relacionado directamente con el futuro eterno del Partido.
El papel de la Escuela Central del PTC significa el fortalecimiento y desarrollo de nuestro Partido y el eterno porvenir de éste depende de cada progreso de esta escuela política, acentuó y expresó la esperanza y convicción de que el plantel docente se empeñará más en lo adelante también por el fortalecimiento del Partido y la implementación del sagrado programa combativo compartiendo el propósito, voluntad y práctica con el CC del PTC.
Acto seguido, el camarada Kim Jong Un se retrató con los funcionarios pedagógicos de las escuelas partidistas de todas las provincias del país que fueron invitados a las actividades por el aniversario 80 de la fundación de la Escuela Central de Cuadros del PTC.
Todos los participantes redoblaron la férrea voluntad de cumplir más excelente y firmemente el deber de la gloriosa escuela política con mayores empeños y éxitos en la educación al guardar en el profundo de corazón el honor del revolucionario profesional de armar y formar las reservas del Partido.
La visita del estimado camarada Kim Jong Un a la suprema escuela política de la República se registrará en la historia de construcción del Partido de nueva era como un paso imborrable destinado a abrir la historia de prosperidad más radiante llena de esperanza ante nuestro Partido y patria, al dar firme continuidad a la revolución juechana anteponiendo la formación del futuro del Partido a todos los asuntos.
ACNC

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