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EE.UU. afrontará una amenaza más seria si continua con los juegos de guerra

El portavoz del Comité de Estado de la República Popular Democrática de Corea hizo pública el día 13 la siguiente declaración:

Hemos dejado en claro que los ejercicios militares conjuntos planeados por Estados Unidos y el Sur de Corea devienen el factor principal que exacerba de manera inevitable la situación de la Península Coreana y la región.

Expresando seria preocupación al respecto, emitimos reiteradas advertencias para el cese de tales acciones.

A pesar de eso, EE.UU. y la parte surcoreana decidieron librar un entrenamiento militar hostil a la RPDC en el tiempo más delicado, hecho que multiplica la indignación de nuestro pueblo y hace imposible mantener la paciencia con que hemos actuado hasta la fecha.

Al referirse al previsto entrenamiento aéreo conjunto EE.UU.-Sudcorea, el Departamento de Defensa y la Junta de Jefes de Estado Mayor de EE.UU. dijeron que la dimensión de ejercicios o la realización de los mismos no se ajustan al resentimiento del Norte de Corea. Anunciaron públicamente que ahora es el momento en que se necesita el entrenamiento conjunto de ese tipo y su objetivo reside en prepararse en lo suficiente para cumplir la guerra esta misma noche.

Además, ese país no toma en serio el tiempo límite que hemos determinado hasta el fin de este año haciendo uso de alta paciencia y generosidad.

Tales movimientos significan la quiebra abierta de la Declaración Conjunta del 12 de Junio, adoptada por la RPDC y EE.UU. sobre la base de confianza mutua, y la negativa total al Acuerdo de Singapur que había dejado muy emocionado a todo el mundo.

Considerando a EE.UU. como contraparte del diálogo de ahí para acá, hemos parado varias acciones preocupantes para EE.UU. y tomado en todo lo posible las medidas de confianza, como nos habíamos comprometido a cesar las acciones militares que provoquen y hostilicen a la contraparte mientras estén en curso las conversaciones de buena fe entre ambas partes.

Gracias a tales esfuerzos nuestros, se lograron los éxitos de que el presidente estadounidense enumera como sus méritos cada vez que se le presenta la oportunidad.

Sin ninguna recompensa, concedimos al mandatario norteamericano la materia de que él puede jactarse. Pero la parte estadounidense no tomó ninguna medida equivalente y lo único que hemos recibido de ella es la felonía.

Al invertir hasta la posición oficial del presidente de que trataría el «problema nuclear del Norte (de Corea)» con una nueva solución, EE.UU. se obstina en el anterior modo injusto y sigue aumentando los obstáculos que impiden el mejoramiento de relaciones RPDC-EE.UU. y la liquidación de nexos hostiles.

Sólo este año, EE.UU. llevó a cabo en marzo ejercicios militares conjuntos Key Resolve y Foal Eagle sustituyendo sus nombres como Tongmaeng-19 y, en agosto, los Ulji Freedom Guardian con el cambiado nombre «Entrenamiento de revisión del traspaso del mando de operaciones en el tiempo de guerra».

Además, aprovechó todas las ocasiones para realizar los ejercicios de operación especial y otras formas encubiertas de acciones militares peligrosas y hostiles.

Debido a la perfidia de pagar con maldad la buena fe del interlocutor, el destino de las relaciones RPDC-EE.UU. corre el riesgo de quiebra. En esta circunstancia tan peligrosa, EE.UU. dio inicio a los ejercicios aéreos conjuntos tomando como blanco a la RPDC, contraparte del diálogo.

No podemos quedarnos más con brazos cruzados ante tal conducta imprudente de EE.UU. que lleva de mal en peor la situación, he aquí nuestra posición oficial.

En el momento actual en que la contraparte toma unilateralmente las medidas hostiles incumpliendo la promesa oficial, no podemos buscar ningún motivo ni justificación para seguir comprometiéndonos a ella y tampoco estamos ya para mantener la calma.

Puesto que salta a la vista el movimiento físico que amenaza nuestra soberanía y ambiente de seguridad, tomaremos la disposición para frustrarlo de modo aplastante, lo cual deviene el legítimo derecho de autodefensa de un Estado soberano.

Responder al diálogo con el dialogo y a la fuerza con la fuerza es nuestra intención y voluntad.

Al recordar las horas pasadas que hemos pasado con gran paciencia, no sentimos la necesidad de extenderla.

EE.UU. deberá pensar seriamente en qué pueda hacer en el tiempo que se le va acabando.

En este momento tan delicado en que la situación de la Península Coreana puede regresar al punto de partida debido a los entrenamientos militares conjuntos EE.UU.-Sudcorea que constituyen el factor principal del repetido círculo vicioso, le convendría a EE.UU. abstenerse de las acciones imprudentes tomando el control de sí mismo.

Debería pensar con angustia sobre el impacto que dará a su «futuro» el «nuevo camino» que tal vez podamos optar sin querer.

Si no da otro giro a la actual corriente de la situación, EE.UU. afrontará la amenaza más seria en un futuro cercano y se verá obligado a reconocer su error con agonía. 

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