En estos tiempos en que la situación de la Península Coreana llega al borde de la guerra, Estados Unidos y el Sur de Corea expresan a porfía la voluntad de salvar tal situación por vía diplomática.

    Sería una cosa afortunada si ellos tuvieran esta decisión política por la paz reconociendo la responsabilidad por la agravación de la tensión de la Península Coreana.

    Pero, la sociedad internacional tiene la incertidumbre de esta decisión.

    La política de Estados Unidos de dar importancia a la región de Asia-Pacífico no requiere el alivio de la tensión de la Península Coreana.

    Ahora EE.UU. actúa como si deseara el diálogo y la abstinencia de acciones militares en esta región, lo cual es una artimaña astuta para desviar la atención de la sociedad internacional.

    La tensión de la Península Coreana conviene a la política exterior de EE.UU. tendente a convertir a favor de su interés el ambiente político y militar de la región de Asia-Pacífico, foco estratégico del siglo XXI.

    Sin embargo, EE.UU. y otras fuerzas hostiles difunden el rumor ilógico de que la RPDC obtuviera alguna “ganancia” política como la “consolidación interna”.

    Pero, la primera víctima de la crisis de esta península es la nación coreana.

    La construcción socialista de la RPDC, cuya meta final es mejorar las condiciones de vida del pueblo y construir un Estado próspero, tropieza paso a paso con los obstáculos y dificultades por la hostilidad del imperio norteamericano.

    Al contrario, bajo el rótulo de hacer frente al problema nuclear de la RPDC, EE.UU. introdujo en gran cantidad los armamentos sofisticados de toda índole e intensificó el emplazamiento militar según la estrategia de dar importancia a la región de Asia-Pacífico.

    Movilizó públicamente a la zona marítima de la Península Coreana los submarinos nucleares estratégicos, uno de los tres medios de ataque nuclear estratégicos, y al espacio aéreo de la misma península, los bombarderos estratégicos, librando los ejercicios de bombardeo nuclear.

    Ahora también traslada a la zona marítima operacional de esta península asiática los colectivos de portaaviones nucleares librando incesantemente los ejercicios de guerra nuclear contra la RPDC.

    El imperio yanqui toma tal supertensión de la Península Coreana como una buena oportunidad para resistir a las potencias de Asia-Pacífico y ampliar la campaña de aplastamiento a la RPDC.

    La Península Coreana es la clave de la realización de la nueva estrategia norteamericana sobre Asia-Pacífico.

    El imperio norteamericano insiste en que “lo principal de la política exterior de EE.UU. en el siglo XXI es la política sobre Asia, en particular, la Península Coreana” y que “sin tomar control sobre la Península Coreana no puede asegurar los intereses absolutos de EE.UU. en el Nordeste Asiático ni garantizar el establecimiento de nuevo orden internacional en ámbito mundial ni la posición ni papel protagonistas de EE.UU.”

    Por eso, este imperio trata de realizar la estrategia de hegemonía mundial en el siglo actual tomando medidas por anticipado en dicha región.

    Bajo el pretexto de hacer frente al supuesto “ataque misiles” de la RPDC, EE.UU. revocó el establecimiento de la cuarta etapa del sistema antimisil en Europa y promueve el reestablecimiento del sistema antimisiles que permite ubicar 14 misiles antibalísticos en Alaska, el segundo detector de radar en Japón y la tercera base de misil antibalístico en galería en su propio territorio. De esta manera, acelera los preparativos para neutralizar las fuerzas estratégicas de otras potencias.

    Las tropas norteamericanas estacionadas en la isla Guam, el puerto Darwin y la base de Diego García ya tienen el punto de apoyo estratégico firme en lo relativo y vigilan y controlan la evolución de la situación de la región de Asia-Pacífico.

    Sometió a Japón y el Sur de Corea bajo su “paraguas de seguridad” y aceleró los preparativos para fundar la OTAN de cuño asiático.

    Planea introducir en el tiempo de emergencia de la Península Coreana las fuerzas armadas de ataque móvil provenientes de su propio territorio y otros tomando por base a Japón.

    En el pasado aprovechó la isla japonesa Okinawa como principal base militar, y en la actualidad, convierte todo el archipiélago en el importante punto estratégico para el ataque preventivo.

    Para hacer “frente” al estallido de guerra en la Península Coreana, etc. las fuerzas navales norteamericanas fijaron como puertos importantes Kagoshima, Nagasaki, Hakata, Shimonoseki, Niigata y Akita.

    Hoy día, el nivel de armamentos de EE.UU. supera a Europa y el Medio Oriente.

    La meta final del simulacro conjunto “Foal Eagle” reside en examinar en la Península Coreana todos los elementos de la realización de estrategia de EE.UU. sobre Asia-Pacífico.

    Como vemos, la continuación del ambiente de guerra en la Península Coreana parte del objetivo de política exterior de EE.UU.

    Dado que el imperio norteamericano, mayor poseedor de armas nucleares, libra los ejercicios de ataque nuclear contra la RPDC, ésta con armas nucleares se ve obligada a hacer frente a ello.

    No hay la garantía de que el choque armado no se extendería a la guerra real.

    En aquel entonces, ¿EE.UU. podría enviar la sonrisa de satisfacción?

KCNA