Sur de Corea

Kim Yo Jong: Nuestro enemigo principal es la guerra misma y no el Sur de Corea

La subjefa de departamento del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea, Kim Yo Jong, hizo pública el 4 de abril la siguiente declaración:

El ministro de Defensa Nacional surcoreano, general So Uk

El primero de abril, el ministro de Defensa Nacional surcoreano expuso su extremada inquietud promocionando un «ataque preventivo» sobre los posibles medios de ataque de nuestro Ejército contra el Sur de Corea.

Su fanfarronada repentina insinúa que está muy asustado.

Parece que quería dar la impresión a sus habitantes de que el ejército surcoreano está bien preparado.

Pero fue un error muy grande e irreparable que él, el llamado representante del ejército del Sur de Corea, hablara de «ataque preventivo», calificándonos de enemigos.

Ya hemos aclarado que el Sur de Corea no es nuestro enemigo principal.

Es decir, el ejército surcoreano no será nuestro blanco de ataque si éste no emprende cualesquier acciones militares contra nuestro Estado.

Nos oponemos a la guerra. Si pugnan ambos ejércitos, toda la nación sufrirá una herida tan amarga que la sufrida hace más de un medio siglo, sin importar quién vence y quién será vencido.

Evidentemente dicho, rechazamos tal guerra.

El Mariscal ha declarado ya que nuestro enemigo principal es la guerra misma.

Pero, el ejército surcoreano habló de la posibilidad de emprender el golpe preventivo contra nosotros, definiéndonos como enemigo y tomando como premisas algunas condiciones, lo que es un indicio muy peligroso y desagradable.

Si no nos atenta alguien, no atacaremos jamás contra alguien.

Sin embargo, se alterará la circunstancia si el Sur de Corea emprende las acciones militares como el «ataque preventivo» mencionado por So Uk, a partir de cualquier motivo o mal juicio.

En otras palabras, toda la extensión geográfica surcoreana se convertirá por sí mismo en un blanco.

Hace 2 días hemos advertido seriamente que el ejército surcoreano sufrirá una tragedia nunca imaginable hasta la fecha, si se atreve a tocar siquiera una pulgada de nuestra tierra.

Si el Sur de Corea opta por la confrontación militar con nosotros, nuestras fuerzas armadas nucleares se verán obligadas a cumplir con sus misiones.

Lo principal de la misión de ellas es no involucrarse en tal guerra. Pero, bajo la situación bélica, esa misión se cambiará por eliminar de un golpe la fuerza militar de la contraparte.

Se movilizarán las fuerzas armadas nucleares para tomar la iniciativa en el comienzo de la contienda, doblegar la voluntad de guerra de la contraparte, evitar el combate prolongado y preservar sus propias fuerzas militares.

Si se crea tal situación, se asestará un ataque horrible y el ejército surcoreano deberá soportar un destino miserable de casi destrucción.

Esto no es una amenaza sino es una explicación detallada sobre nuestra reacción al alboroto militar del Sur de Corea y sus consecuencias, y una persuasión para que éste abandone una ilusión militar contra un país poseedor de armas nucleares.

Existe la manera de evitar el destino horrible.

Sería posible evitar el horrible desastre antes mencionado, si se abstuvieran de hacer inoportunas provocaciones y soñar despiertos y reflexionasen sobre una forma de protegerse de una lluvia de fuego, aunque tal vez no suceda.

El «ataque preventivo» contra un Estado poseedor de armas nucleares es una ilusión vana y una temeridad de un psicópata.

Repito que no dispararemos ni una bala ni un obús contra el Sur de Corea porque nuestras fuerzas armadas no consideran el Sur de Corea como su rival.

Esto no es un criterio sobre la comparación del poderío militar con el país poseedor de armas nucleares, sino para evitar la disputa entre los compatriotas.

Espero que se cure cuanto antes su estorbo morboso de sentirse amenazado sin razones.

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