Con motivo del 14º aniversario del fallecimiento del gran Líder, camarada Kim Jong Il
Durante toda su vida, el gran Líder, camarada Kim Jong Il, Secretario General del Partido del Trabajo de Corea y Presidente de la Comisión de Defensa Nacional de la República Popular Democrática de Corea, continuó el largo camino de amor y abnegación al pueblo tomando como su lema el ideario Iminwichon (considerar al pueblo como el cielo). Y también en el último año de su gran vida revolucionaria se abnegó por la prosperidad de la patria y la felicidad del pueblo.
Con un profundo afecto por el país y el pueblo, se esforzó con ahínco y realizó continuos viajes de orientación sobre el terreno; falleció inesperadamente en un tren en marcha el 17 de diciembre de 2011.
Hoy día, el pueblo coreano añora más que nunca al Dirigente, recordando con gran emoción las anécdotas revolucionarias alusivas a su devoción patriótica.
Desde enero hasta diciembre de 2011, el Dirigente Kim Jong Il siempre estuvo en el camino de guía en aras de la felicidad del pueblo.
El Dirigente visitó en decenas de ocasiones los centros de industria química y las fábricas y empresas del sector de industria ligera con el noble propósito de lograr un viraje trascendental en el mejoramiento de vida del pueblo mediante el desarrollo de la industria ligera.
Las anécdotas revolucionarias, creadas durante la visita al extranjero del Dirigente, dejan conocer también hoy día la gran personalidad de este defensor del socialismo y la justicia y destacado dirigente de la época de independencia y su noble mundo de amor al pueblo.
Hay otras que hacen recordar los días del año 2011 que bullía por la lucha de creación de todo el pueblo.
La gira de orientación sobre el terreno que realizó hasta el último mes de 2011, desafiando el frío intenso y el calor intenso, fue un largo viaje de amor por el pueblo. Este camino proporcionó un sólido trampolín para la construcción de un poderoso país socialista y una garantía para la felicidad del pueblo.
En toda su vida revolucionaria, este ideólogo y teórico extraordinario glorificó la idea revolucionaria del gran Líder, camarada Kim Il Sung, como la directriz eterna de la revolución de la época de independencia e iluminó el camino a seguir por las masas populares para la victoria final de la causa independiente y la socialista.
Hoy día, se encuentran en el puesto cimero el prestigio de la República y la dignidad y gloria de su pueblo, los cuales se basan en las extraordinarias hazañas ideo-teóricas del Dirigente.
La más prominente de las gestas del Dirigente es haber consolidado por todos los medios la unidad monolítica entre el Partido y las filas revolucionarias para convertirla en eterna base para el socialismo a estilo coreano.
La unidad en cuestión constituye el mayor bien de la revolución coreana dejado por el Dirigente.
También este gran hombre sin par puso de pleno manifiesto la dignidad y poderío del país con la bandera del Songun y la de autoconfianza y preparó el firme fundamento para la prosperidad con propios recursos.
Por las hazañas inmortales que realizó por su país y sus compatriotas, brindando orientación sobre el terreno hasta el último momento de su vida con un profundo afecto por el pueblo, sigue vivo en el corazón del pueblo coreano.
El deseo del Dirigente de construir una potencia lo lleva adelante hoy en día el estimado camarada Kim Jong Un.

